Todos intercambiamos miradas. ¿Iba en serio? ¿Quería arrestarme por no hacer nada? ¿Qué clase de policía hace eso? No tenía pruebas, ni siquiera tenía claro el si era o no peligrosa. Por una parte sentí rabia hacia ella, pero por otra estaba asustada. Sabía lo que podía pasar si me arrestaban y que era muy posible que terminase mal. Kilian negó con la cabeza y le dedicó una mirada de odio a la policía. —Soy Kilian, el hijo de Kondrat y le puedo asegurar de que ella trabaja para él y que no tiene ni una pizca de peligro—. Dijo con un tono firme y distante. La mujer lo midió con la vista. Soltó un bufido y llevó la mano izquierda a su barbilla acariciándola. —Eso no me sirve. Podrías estar defendiéndola porque te gusta—. Se encogió de hombros. —¿Qué clase de agente es usted? —Soltó Tasy

