CAPÍTULO NUEVE Ella saltó por encima de un muro de tres metros y aterrizó en una zona de arbustos. Corrió por la hierba hacia el viejo edificio, con la pistola bien guardada en su chaqueta. Había pasado por delante de aquel lugar unas cuantas veces, pero nunca había tenido una buena razón para asomarse al interior. Hasta donde sabía, se trataba de una de los tesoros ocultos de Tobias. Él había gestionado numerosas operaciones en todo el país, todas ellas basadas en edificios abandonados, casas de juego y bóvedas subterráneas. Este lugar era uno de ellos, al menos según los rumores. Y si Bryan Wells también estaba aquí, entonces eso era solo una ventaja. Dos balas. Dos objetivos. No le importaba si salía viva. Ella llegó a la destartalada puerta y escuchó. Las voces del otro lado reson

