LII Ian cubrió con una manta a su jefe, que había quedado profundo sobre el escritorio. No le parecía justo despertarlo para seguir, él podría terminar ese infernal reporte, además sabía lo mucho que el CEO trabajaba, además de llevar a cuestas sus preocupaciones diarias. Lo observó largo rato, mientras sonreía. Él mismo necesitaba despejarse y de puntas de pie salió hacia el jardín a fumar un poco. No era su hábito, sin embargo, un cigarro en la oscura madrugada despejaba la mente. Se encontró con un sinfín de guardias que hacían ronda, algo inusual, entendió que al parecer los Lennox vivían en constante paranoia. Por fin pudo hallar en el jardín una banca donde acomodarse tranquilo y así ver el cielo algo estrellado. Era una visión que lo tranquilizaba, el silencio, los pasos distantes

