XXI —«Existió, hace mucho tiempo, en un lugar muy lejos, oculto por las montañas y los valles más hermosos, un reino, que era defendido por su príncipe guerrero, un hombre que tenía en los ojos el color de las hojas frescas de la primavera y su cabello era tan oscuro como las noches sin luna y sin estrellas. Alto y fuerte, como los robles más antiguos, y de sabiduría dotada por el viento que le había llevado por distintas tierras, para que aprendiera de todo lo que pudiera absorber su alma. Siempre tenía una sonrisa en sus labios y una espada en el cinto, listo para entrar en batalla si era necesario. Su nombre era Elliot, el valiente. Este gentil y piadoso gobernante era amado por todos los habitantes de ese tranquilo lugar, que él protegía. Un día, sus tierras fueron invadidas por su

