XI El altercado había sido un punto de inflexión para Emma, que empezaba a cuestionarse todo en su vida. Ese sábado el ambiente se vio enrarecido, no se creía que lo que estaba pensando siempre estuviera equivocado. Elliot intentó todo ese día capturarla un rato, pero le fue imposible, ella estaba molesta, contrariada. Se la pasó el tiempo entero metida en su habitación, mirando el ostentoso ramo que le dio Steven para disculparse, y las rosas que se apiñaban en otro florero, ya algunas a punto de partir del mundo. Su corazón, que no era suyo realmente, en ningún sentido, bombeaba con más fuerza de la normal. Odiaba que en su cabeza la voz del hermano menor no la abandonara. —Emma, debo salir, espero te encuentres bien… —fue la despedida de Steven, que apenas si golpeó en su puerta. Ella

