LUC
El viento fresco de la tarde acaricia mi rostro mientras camino junto a Charly por el bulevar Saint-Germain. La ciudad, siempre llena de vida, parece estar respirando a un ritmo diferente hoy. Más suave, más tranquilo. Como si el tiempo se hubiera ralentizado un poco para permitirnos disfrutar de este momento.
Charly camina a mi lado, sus ojos brillando con esa curiosidad que siempre la caracteriza, pero ahora también con una calma que no había notado antes y que cada día se va notando un poco mas. Es como si, por fin, estuviera encontrando su lugar en París, no solo como visitante, sino como parte de algo más grande, algo que la conecta con el presente de una forma que nunca había experimentado y que quedará marcado en su vida para siempre.
Me doy cuenta de que, sin quererlo, yo también he cambiado en estos días. He dejado de buscar constantemente la adrenalina, los viajes impredecibles, la vida alocada. Algo en mí ha comenzado a darse cuenta de que la verdadera aventura no siempre está en los lugares lejanos, sino en las personas que te rodean. Y Charly… Charly es esa persona que me ha mostrado, sin quererlo, una vida llena de posibilidades que hasta ahora eran desconocidas para mi. Algo en su fragilidad, en su necesidad de control, me atrae de una manera que nunca esperé. Ella me desafía, me hace cuestionar lo que doy por sentado, pero, al mismo tiempo, me hace sentir más conectado conmigo mismo.
Mientras caminamos, me doy cuenta de que cada vez me siento más atraído por ella, no solo por su forma de ser, sino por cómo veo su evolución. La manera en que poco a poco va dejando atrás sus miedos y se va permitiendo ser más libre, más ella misma. Es una de esas transformaciones que sólo pueden suceder cuando una persona se siente verdaderamente vista, entendida, libre.
Charly me lanza una mirada fugaz, y esa pequeña chispa en sus ojos me hace sonreír sin darme cuenta.
- ¿Estás bien? - me pregunta, su voz suave pero llena de interés. Siento que, de alguna manera, siempre sabe cuando algo no está bien, aunque yo intente ocultarlo.
¿Cómo es posible que una persona logre conocerte tan bien en tan poco tiempo?
- Sí. Solo... estoy disfrutando del momento. De ti - Asiento, dándole una sonrisa que es mucho más sincera de lo que pensaba o esperaba.
Ella parece no esperar mi respuesta, pero me mira con una ligera sonrisa que hace que mi corazón lata más rápido. Y es raro, porque en estos días, aunque no hemos hablado mucho de lo que sentimos el uno por el otro, sé que ambos estamos conscientes de lo que está sucediendo entre nosotros y que aunque ha pasado muy, muy poco tiempo, sentimientos sin quererlo, han florecido. Es como si una corriente invisible nos uniera, una atracción que no se puede negar, aunque a veces lo ocultemos detrás de las bromas y las sonrisas.
- Gracias por traerme aquí...- dice Charly, mirando la arquitectura antigua de los edificios, las luces parpadeantes en las tiendas, el encanto de la ciudad envolviéndola -...Me siento como si estuviera viviendo un sueño. Todo parece perfecto, ¿no? - dice ahora viéndome con una brillo especial en los ojos.
Esas palabras me tocan más de lo que imagino. Porque, aunque Paris siempre ha sido una ciudad especial para mí, nunca antes había sentido que algo tan simple como un paseo por sus calles tuviera tanto significado o fuera tan especial y ahorq, todo es gracias a ella. A su presencia en la ciudad. A la forma en que ha transformado este lugar que conozco tan bien en algo completamente nuevo, en algo que ahora se llena de significado y mucha mas vida.
- Para mí también...- respondo, mi voz más baja de lo que había planeado -...Es más perfecto de lo que imaginaba, porque lo estoy viviendo contigo - suelto con una sinceridad aplastante.
Charly se detiene de repente y me mira fijamente. Su rostro es serio, pero hay una suavidad en sus ojos que me hace sentir que esta conversación va más allá de las palabras.
- Luc...- dice, su voz quebrándose ligeramente -...estos días contigo han sido… complicados, en el buen sentido. Me has mostrado muchas cosas, y he aprendido más de lo que pensé que podría aprender en tan poco tiempo. Pero no sé cómo decirlo, ni siquiera si debo decirlo, pero hay algo en mí que… que empieza a sentirse diferente y que... no quiero que esto se termine - Mis latidos se aceleran al escucharla y aunque sé lo que está pasando entre nosotros, nunca imaginé que Charly sería tan abierta, tan directa sobre lo que siente.
Su vulnerabilidad me toma por sorpresa, y por un momento, no sé qué decir. Todo lo que quiero hacer es acercarme más a ella, abrazarla y asegurarle que lo que está surgiendo entre nosotros no es algo que quiero dejar ir.
- Charly…- susurro, tomando su mano con suavidad -...No tienes que decir nada más. Yo también siento lo mismo y todo esto que estamos viviendo… es algo que quiero seguir viviendo. No tengo todas las respuestas en estos momentos, pero sé que lo quiero intentar. Porque cada momento contigo me hace sentir que esto es lo que debo estar haciendo, que es lo correcto - le digo viéndola fijamente, porque todo ella me tiene atrapado.
Nos quedamos allí, en medio de la calle, rodeados de gente que pasa rápidamente por nuestros costados, pero en ese momento, parece que el mundo ha desaparecido, se ha detenido, dejando solo espacio para nosotros dos y nadie mas. No necesito explicar nada más, no quiero hacerlo. Los dos sabemos lo que está sucediendo, lo que sentimos. No hace falta más que estar aquí, en este momento, ambos presentes, en esta gran ciudad para darnos cuenta que estamos conectados mas allá de lo pensado o imaginable.
Charly sonríe, una sonrisa llena de alivio, y sus ojos se suavizan aún más
.Lo quería decir, pero tenía miedo de que no pensaras igual que yo - me dice completamente sonrojada.
La miro con ternura, dándole un apretón más fuerte en la mano.
- Charly, no tienes que tener miedo. Yo también estoy aquí, contigo - Y es en ese instante que todo cambia. El peso de las dudas, de las inseguridades, se disuelve en el aire y aunque la realidad siempre tendrá sus complejidades, este momento, este pequeño fragmento de tiempo, es perfecto tal como es.
Nos acercamos lentamente, sin palabras, pero con un entendimiento mutuo que trasciende cualquier barrera. Y es entonces cuando, sin previo aviso, nuestros labios se encuentran. No es un beso apasionado ni apresurado, sino uno lento, lleno de promesas silenciosas. Es como si el universo, todo lo que hemos vivido, nos hubiera llevado hasta aquí, a este simple beso que, aunque suave, tiene la fuerza de todo lo que hemos compartido estos días.
Nos separamos lentamente, mirándonos el uno al otro, y por un momento, no hay necesidad de hablar. Las palabras sobran, porque ambos sabemos que estamos comenzando algo nuevo, algo que, aunque incierto, nos tiene a los dos de la mano, dispuestos a enfrentarlo juntos.
- ¿Nos vamos a perder por París? - susurra Charly con una sonrisa traviesa, como si quisiera aligerar el aire denso de la emoción que ha ambos nos consume.
- Solo si es contigo - le respondo, y la atracción entre nosotros se vuelve aún más palpable y mágica.
Y así, caminamos juntos bajo las luces de la ciudad, sin un destino claro, pero con la certeza de que, por fin, hemos dado el paso más importante: el de permitirnos ser algo más que dos almas perdidas en la multitud.