Capítulo 15

1620 Words
LUC Apenas me levanté me di cuenta de inmediato que el día sería diferente, no sé, pero hay algo en el aire de París el día de hoy. Y eso que he visto demasiados amaneceres en esta ciudad. Tal vez es el sol, que parece brillar con más intensidad que los días anteriores o tal vez sea el hecho de que, por fin, siento que Charly está empezando a abrirse de verdad, a soltar las barreras que había puesto alrededor de sí misma y las que he visto en primera fila. La he visto luchar contra su propio miedo, contra su necesidad de control, pero también he visto cómo va dejando de lado esas resistencias poco a poco y eso ha hecho que una parte de la verdadera Charly se expusiera ante mi y debo decir, que todos los lados de ella que he visto, me tienen completamente fascinado. Un idiota enamorado de esa mujer española que llego a mi vida para ponerla patas arriba y vaya que me esta encantando. Llevo días sin ir al restaurante para ver como van las cosas. Se que mi equipo es competente pero eso no quita, que deba ir a ver como van las cosas. Creo que la llevaré a comer nuevamente para así cocinarle, disfrutar de una velada romántica con ella y aprovechar de ver que todo esté en correcto funcionamiento. Pero regresando a Charly, es como si, a su propio ritmo, estuviera aprendiendo a disfrutar de las pequeñas sorpresas de la vida, sin necesidad de entenderlo todo de antemano y esa es la gracia de su viaje hasta acá. Liberarse de esas pesadas cargas que lleva por voluntad propia. Camino junto a ella por las calles de Montmartre, un barrio que me gusta especialmente, vamos tomados de la mano nuevamente y debo decir, que el dia de hoy no lo pude evitar y apenas la vi le robe un par de besos que fueron recepcionados muy gustosamente. Diablos, solo pensar en el beso hace que me sonroje. ¡Esta mujer será mi perdición! Pero eliminando esos pensamientos lujuriosos, estar en este lugar, un lugar tan lleno de historia, de arte, de vida. Hace que cada rincón tenga una historia que contar, y hoy, más que nunca, siento que Charly y yo estamos escribiendo la nuestra. A veces me parece que la conozco desde siempre, y otras veces, siento que todavía hay tanto por descubrir de ella. Y ambas ideas me encantan demasiado. Se que en algún punto tendrá que volver a su vida, a su país, a su realidad y es algo que sinceramente, me aterra pensar. Porque no quiero que se vaya y nuestra historia se vaya con ella. La miro de reojo mientras ella observa una de las pinturas que está expuesta en una de las galerías de la zona. Está tan concentrada en los detalles, como si esa pintura fuera la clave de algo y me encanta ver cómo se pierde en esos pequeños momentos, como si estuviera buscando algo más allá de lo visible, algo que la conecte con sus propios sentimientos, lo que me saca una suave sonrisa. De repente, nuestras miradas se cruzan y noto cómo sus ojos se suavizan, como si con solo nuestros ojos estuviéramos teniendo una conversación que nos conecta con nuestras almas. Pero logró percibir una especie de paz en su rostro que no había visto antes. Es como si, de alguna manera, todo lo que hemos compartido hasta ahora estuviera formando una especie de puente entre nosotros, algo que va más allá de la atracción física, algo más profundo. Algo eterno. - Este lugar me hace sentir como si estuviéramos en una película…- dice Charly, rompiendo el silencio. Su voz suena suave, como si estuviera pensando en voz alta -...Todo parece tan perfecto, tan... idílico - Yo sonrío, porque sé a lo que se refiere. Montmartre siempre tiene esa magia, esa sensación de ser un escenario sacado de un sueño. Pero también sé que lo que realmente hace que este momento sea perfecto no es la ciudad, ni la pintura que estamos mirando, ni el aire suave de la tarde. Lo que hace que todo se sienta así es ella, es Charly. - No creo en las coincidencias…- le respondo, y mi tono suena más serio de lo que pensaba -...Creo que las personas nos cruzamos por alguna razón. Tal vez este momento sea exactamente lo que necesitábamos, ¿no? - Charly me mira, sus ojos llenos de curiosidad. No estoy seguro de por qué he dicho eso, pero algo dentro de mí me dice que es la verdad, que le exprese lo que siento, lo que pienso. A veces, la vida no tiene más sentido que el momento presente, la conexión que estableces con alguien sin necesidad de entenderlo todo y con ella, con Charly, todo parece más fácil de lo que pensaba al principio. Como si ella estuviera en esta vida para mi y solo para mi. Sé que es egoísta pensar de esa manera pero es así como me siento. Ella sonríe, pero esta vez no es una sonrisa nerviosa ni tensa. Es una sonrisa genuina, como si por fin hubiera comprendido algo que había estado dándole vueltas en su cabeza. - Tal vez tengas razón…- dice, y yo noto cómo se relaja un poco más a mi lado y descansa su cabeza en mi brazo haciendo que todo en mi cosquilleé por la cercanía -...Nunca había visto las cosas de esta manera. Siempre pensé que debía tener el control de todo, que si no sabía lo que venía, no podía disfrutar y mírame, he disfrutado como nunca estos días y mas si es a tu lado - suelta con una sonrisa tan hermosa que hace que quiera estar arrodillado a sus pies Me acerco a ella, sin pensarlo demasiado, y le tocó suavemente el brazo, como un gesto natural, uno que surge de la conexión que hemos ido tejiendo en estos días. Acerco nuestras frente y las dejo descansar juntas mientras cierro los ojos y me pierdo con su olor, su cercanía. - Lo sé. Pero eso es lo bonito de las sorpresas, Charly. Son como un regalo, aunque no siempre tengamos claro qué hay dentro - le digo mientras disfruto del momento para luego separarnos y acariciar sus mejillas. Ella se queda en silencio por un momento, como si estuviera dirigiendo mis palabras, y luego, con una mirada más suave, asiente. - Me gusta cómo piensas…- dice finalmente, y su voz tiene una calidez que me llega al corazón -.Es como si, poco a poco, me estuvieras enseñando a soltar. A no tener miedo de lo inesperado y por eso, te estaré eternamente agradecida - Eso me hace sonreír, y no puedo evitar acercarme un poco más a ella. - Tú también me enseñas cosas, hermosa. Como... la paciencia y cómo a veces hay que detenerse a disfrutar de los pequeños momentos - le digo sin dejar de verla y acariciarla. Por un instante, nos quedamos allí, en silencio, solo observándonos. Y es curioso, porque no siento que necesitemos palabras, no en estos momentos al menos. Sé que Charly está comenzando a ver la vida de una manera diferente, a dejarse llevar un poco más y eso, para mí, es un paso enorme. - Vamos a tomar un café…- sugiero, rompiendo el silencio -...hay un lugar aquí cerca que tiene una terraza preciosa y esta vez, sin prisas. Solo... dejarnos llevar - Charly asiente y seguimos caminando por las estrechas calles empedradas tomados de la mano como una pareja de recién casados disfrutando de su luna de miel en esta maravillosa ciudad. Que parece, fue creada para el amor. La ciudad parece acogernos en su abrazo, como si la vida misma estuviera conspirando para que este momento fuera perfecto y a medida que avanzamos, con el sol acariciando nuestras caras y la ciudad vibrando a nuestro alrededor, algo dentro de mí se despierta. Es una sensación rara, algo que no había experimentado antes. Porque, por primera vez en mucho tiempo, siento que no necesito que las cosas sean complicadas o perfectas, ya que solo necesito estar con ella. Con Charly. Nos sentamos en una pequeña terraza de un café pintoresco. El camarero nos trae dos cafés, y mientras los dejamos enfriar un poco, nuestras miradas se cruzan. Hay algo en el aire, una tensión palpable, y yo no puedo evitar sonreír, aunque trato de mantenerme tranquilo. - ¿Sabes?...- le digo mientras la miro -...A veces creo que los momentos más simples son los más valiosos - Charly me observa y, por primera vez, no hay duda en sus ojos. Solo una mirada tranquila, abierta. - Lo creo también. A veces, lo más simple es lo más profundo - y entonces, sin previo aviso, me toma la mano sobre la mesa, no es algo tan trascendental pero para nosotros, son pasos únicos. No sé por qué, pero eso me hace sentir como si todo encajara, como si finalmente estuviéramos hablando el mismo idioma. La emoción que había estado reprimida dentro de mí se libera, y no puedo evitar sonreírle, con una sonrisa sincera. Porque sé que estamos comenzando algo nuevo, algo que ninguno de los dos había planeado, pero que, de alguna manera, ambos queríamos. El destino, la vida o lo que sea, nos trajo hasta este lugar por algo. - Charly…- susurro, y ella me mira con atención. No necesito decir nada más. Porque en ese instante, sé que hay algo más profundo entre nosotros, algo que no puede ser explicado con palabras. Solo sé que quiero seguir explorando eso, sin miedo, sin expectativas. Solo dejándonos llevar. Aunque se, cual sera nuestro destino final
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