Capítulo 14

1390 Words
Han pasado varios días desde aquella tarde en el Marais y la ciudad sigue tan inmensa como siempre, pero ahora me parece tan diferente, como si hubiera adquirido una vibra distinta, un brillo diferente. No puedo dejar de pensar en lo que Luc me dijo: "A veces lo que más tememos es lo que más necesitamos." y cada vez que lo repito en mi cabeza, algo dentro de mí se estremece. No es que no lo entienda. Es solo que no sé si estoy lista para soltar todo lo que me he esforzado por construir, todo lo que me da la seguridad de saber quién soy, de ser esta Charly para ser otra a la que no se si me acostumbraré. Es curioso cómo, mientras todo lo que quiero es una vida más libre, más abierta, las dudas siguen persiguiéndome. Hoy, por ejemplo, Luc me ha invitado a un paseo sin rumbo, algo tan sencillo como caminar por el Sena. Algo tan simple, y aún así, mi mente se llena de preguntas. ¿Qué significa todo esto para mí? ¿Es solo una aventura más? ¿Estoy cambiando realmente o solo estoy dejando que el caos me arrastre? ¡ay dios mio! Quiero tanto dejar ir aquellas preguntas e inseguridades pero a su vez me aterra tanto hacerlo. Luc parece tan seguro de lo que está haciendo, como si tuviera una visión clara de lo que quiere y yo… yo no tengo ni idea, no se nada. Es por eso que la ansiedad estos días me consume poco a poco, y trato de ocultarla, de evitarla, de que nadie se de cuenta por lo que mi mente está pasando. Sé que no está bien pero es mi mejor mecanismo de defensa. Y mi actitud tranquila y controlada sigue ahí, como una capa invisible que intento mantener, pero es cada vez más difícil de sostener y cada día se hace más difícil. Quizás no debí quedarme mas días, quizás debí volver y nada de esto estaría sucediendo. Hoy hemos decidido caminar por los puentes del Sena, donde las vistas son tan emblemáticas y turísticas que siento como si estuviera cumpliendo con alguna obligación, con una de esas actividades que hacen los viajeros que buscan sellos en sus pasaportes emocionales y eso se lo debo a Luc, ya que el me ha hecho disfrutar este viaje de una manera distinta. Pero, a pesar de lo que pueda parecer, algo dentro de mí también disfruta de estos momentos. Porque son sencillos, y las pequeñas cosas empiezan a tener más valor de lo que imaginaba. - Vamos a cruzar a la isla de la Cité, ¿te parece? - dice Luc mientras me toma la mano, con esa sonrisa de confianza que siempre me hace sentir como si fuera parte de un plan perfecto que solo él conoce. Y yo casi como una idiota enamorada, le sonrió de regreso y disfruto de su tacto, de su agarre. Asiento sin pensarlo, dejándome guiar por su paso rápido pero preciso y mientras cruzamos el puente, me doy cuenta de que el río, las aguas quietas y las barcas que pasan lentamente parecen ofrecerme algo, como si me estuvieran vendiendo algo que necesito y no se que es. Una sensación de calma. Algo que me resulta paradójico, porque en realidad, lo que debería estar sintiendo es inquietud. Y mientras Luc y yo caminamos juntos, es como si estuviéramos en dos mundos paralelos, uno donde él está tan cómodo como siempre, y otro donde yo me siento... ¿desubicada? Niego con la cabeza, debo evitar pensar de esa manera. Así que me concentro en lo que tengo por delante. La isla de la Cité está llena de turistas, como todo en París, pero hay algo mágico en ella. El aire fresco del río, las calles empedradas y la majestuosa catedral de Notre-Dame al fondo. Que si no estuviera tan llena de pensamientos y dudas, seguramente disfrutaría más de este paseo, pero es increíble como la ansiedad sigue ahí, invisible, acechando, y tengo miedo de que Luc lo note. - No es tan malo, ¿verdad? - me pregunta él, deteniéndose frente a una de las muchas tiendas de recuerdos. - ¿Qué? - Lo miro, un poco sorprendida por su pregunta. - Caminar por la ciudad, explorar sin planes, dejarse llevar - suelta tan sencillo y siento como la pregunta se clava en mí. No es solo una cuestión de si disfruto del paseo, es algo mucho más profundo. Es la sensación de que no soy capaz de disfrutar de algo que para él parece tan natural, tan básico y que de seguro ha experimentado millones de veces. El dejarse llevar, el ser parte del momento sin preocuparse por el futuro pero que para mí, cada paso está cargado de miedo, de duda. ¿Qué voy a hacer después? ¿Dónde quiero estar? ¿Qué quiero de todo esto? Luc debe notar mi silencio, porque vuelve a mirarme, esta vez con una expresión más seria, menos juguetona. - ¿Te pasa algo? Estás en silencio - dice sin quitarme los ojos de encima y sin soltar mis manos. - Solo… no sé si esto es lo que quiero. No sé si todo esto está bien para mí, Luc - Me detengo y respiro hondo. No quiero hablar, pero tampoco quiero seguir mintiendo, menos a el que se ha portado increíblemente bien conmigo. Y ahora que lo dije, siento que no debí hacerlo Ahora me siento mal, porque Luc solo ha hecho todo esto para que me sienta mejor. - ¿Qué quieres decir con eso? - Él me observa como si estuviera buscando entender cada palabra. - Es que…- No sé cómo explicarlo. No quiero sonar como una persona que se queja o que no está disfrutando del momento, pero la verdad es que me siento perdida -...Yo siempre he sido de tener todo bajo control, ya sabes. Las cosas bien organizadas. Pero de alguna forma, cuando estoy contigo, todo eso se desmorona. Y no sé si eso es bueno o no. Estoy tan acostumbrada a planificar, a tener la seguridad de lo que viene después. Y ahora, todo esto… me hace sentir… que estoy perdiendo parte de mí y no me gusta del todo - Lo miro a los ojos, y por un segundo, siento que he dicho algo demasiado grande, demasiado vulnerable. Pero Luc no parece sorprenderse. Su rostro es serio, como si realmente estuviera considerando mis palabras. - Charly…- dice en voz baja -...no se trata de perderte. Se trata de encontrar otras partes de ti, ya que no todo en la vida tiene que ser organizado o planificado, muchas veces, las mejores cosas llegan cuando no sabes lo que está por venir. No tienes que dejar de ser tú. Solo tienes que… permitirte ser algo más también. Tienes que permitirte vivir de otras maneras - Sus palabras suenan casi poéticas, pero la verdad es que aún no las entiendo completamente. Tal vez nunca las entienda. Porque la ansiedad sigue ahí, siempre latente, como un eco que me recuerda lo difícil que es soltar. - Creo que no lo entiendo, Luc…- le respondo, mirándolo -... y no sé si estoy lista para hacer todo eso. Para dejar ir el control, para seguirte sin saber qué pasará, esa no soy yo, jamas he sido así - Él se acerca y me toma de la mano con una sonrisa suave. - No tienes que entenderlo todo de inmediato. Lo que importa es que te estás abriendo a algo nuevo y eso mi querida Charly, aunque te cueste, es un paso hacia adelante - Esas palabras me calan profundamente, aunque no estoy segura de qué hacer con ellas. Es difícil admitir que estoy luchando contra mis propios miedos, mis propios límites, pero aquí estoy, en París, con Luc, buscando algo que tal vez aún no sé cómo encontrar. El resto del paseo transcurre en silencio, pero un silencio diferente al de antes. Ya no hay tanto temor en el aire, sino una especie de calma tensa, como si todo lo que necesitaba hacer fuera respirar profundamente y dejarme llevar. No sé si algún día tendré la valentía de soltar del todo el control, pero por ahora, en este momento, me conformo con dar un paso a la vez.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD