Nuevo comienzo

1065 Words
Recordé lo buena que es la vida con alguien que te ama a tu lado, pensé en mi futuro y me decidí: ¡Necesito una compañera! Esa noche pensé en mis tristes momentos de soledad y lloré, lloré, lloré recordando lo bien que estaba cuando una mujer me amaba. Puse algo de música, me quedé mirando al cielo y tomando sidra, la mejor que había probado en toda mi vida, quedé dormido; esperaba el día próximo para ver a Rosa, había preparado mi mejor ropa, el mejor perfume que llevaba, me arreglé el cabello de una semana sin peinar por ella, imaginaba que la tenía, que le besaba y mordía sus labios ardientemente, que la abrazaba y acariciaba su pelo. Terminé dormido como muerto. El segundo día me sentía como un rey descansado y sin preocupaciones, recibí una llamada de mi madre diciéndome que se había muerto el vecino. ¡Qué lástima! Yo que estaba tan feliz a tener que consolar, pero es mi madre, siendo honesto; siento mucho la muerte del vecino, pero más me dolía los dos mil dólares que me debía. ¡Pero bueno! Al polvo iremos todos, paz a su alma. Colgué a mamá luego de una dramática despedida por la muerte del vecino, un poco de tristeza para comenzar el día más importante para mí en aquel país De pronto llegó Joel. – Joel, Joel, ¿dónde estabas? – Estoy bien Julián, te dije que me iba a dormir, pero estabas tan pendiente a la jefa del restaurante que ni viste cuando me fui. – Eres un torpe Joel, pensé que andabas en lo indebido. – Sabes que nunca lo haría, Julián. –  Joel, te di sugerencias cuando iba a tener novia, ahora no sé qué hacer, pues es muy hermosa y apenas la he saludado, esa Chica es perfecta para mi, no quiero cagarla. Joel no supo qué decir. Volví al restaurante a almorzar, por suerte Rosa entró a trabajar más temprano y pude verla, me quedé impresionado. ¡Qué ricura de mujer! ¡Qué carácter de dama! Rosa supo que la miraba y con sus manos me saludó, sospecho que le gusto, estaba roja y yo solo esperaba que fuera por mí. Me acerqué a su posición de trabajo y sin mediar más palabras le dije. – Es usted una hermosa joven, y si yo le tuviera fuel el hombre más feliz y complementado. Ella miró mis ojos, noté que iba como a dormirse, no entendía; era que yo le gustaba y estaba provocada, preparada para coquetear y sin duda lo intenté. – Si lo que yo viera en las mañanas fueran tus lindos ojos, no necesitaría nada más, usted es hermosa, le declaro mi veneración. – Muy halagador usted, ¿dónde lo aprendió doctor?  –  Respondió. –¿Acaso introducción al amor fue una de las materias en la universidad? ¡Vaya! Sorprendido estaba y sonriendo, Rosa sabía de mi, ¿Cómo lo supo?, ¿Será que le gusto, que me busca?   –¿Cómo sabes eso?   – En las redes todo se sabe, me dijo, adiós me llama mi jefe. Fui corriendo donde Joel, quería saber si de verdad Rosa me había buscado, o si le había preguntado a Joel, pues no sería sorpresa para mí que el idiota se metiera. – Joel, ven aquí idiota. –¿Acaso fuiste a pedirle a Rosa que me haga caso o algo así? ¿Cómo tiene información de mí? ¿Le dijiste algo? Muerto risa el torpe me dijo: – Nada le he dicho, parece que tu le gustas. Moría por dentro de emoción, quería saltar, pero no delante de Joel, no me dejaría en paz con sus burlas. Me puse mi mejor vestimenta y fui al restaurante. Al llegar Rosa estaba en la puerta dando algunas instrucciones a los empleados, me detuve; besé sus manos y dije:  – “Saludos, bella Rosa”  –  Saludos, doctor, ¿Qué le trae por aquí?, ¿acaso no conocerá otro restaurante?  –  Mientras la veo a usted no siendo la necesidad de hacerlo, pues usted es lo mejor que he visto aquí.  –  Doctor, no me diga eso que me puedo poner un poco enferma para que me atienda, y lo peor doctor, de cama como para muerte, donde necesito a alguien que me ame. Usted es un hombre de palabras dulces, ojalá sea verdad todo lo que dice, porque podría hacerle caso, solo que no por ahora, pues usted es mi cliente, ¡Recuerde! Fui donde el gran soldado, el guardia de seguridad, que me dio algunas informaciones que necesitaba para llevarme esa Joya, ya todo estaba claro, la chica estaba por mí y yo solo tenía que buscar la forma de sacarla de allí a un lugar distinto, donde seamos iguales, donde no haya limitaciones. – Hermano, ¿Sabe a qué hora sale Rosa hoy a casa? – le dije.  – Amigo, no juegue con fuego, sus enamorados muchos son y hasta ahora nadie le ha caído. Le dije:  –  Estimado, lo entiendo, pero créame que yo no soy cualquiera, dejé que me pruebe y usted verá. A poquito me enteré por Joel que el guardia de seguridad no era mi amigo, tenía dos años detrás de Sara y no tenía respuesta, así que supe que ya no podría pedirle información y tuve que olvidarlo además cuando llegué al restaurante sentía que me miraba de mala manera así que a distancia. No tuve más remedio que preguntar al guardia seguridad de la salida, y este me dijo más o menos, cómo eran los horarios.  – ¿Puedo esperar aquí? – pregunto un tanto ansioso.  – ¡Claro! – Respondió. Me quedé sentado por dos horas y luego de, salió la hermosura, esperaba un taxi para irse a casa. –¿La llevo señorita? – le dije en voz alta. – Si, por favor doctor, respondió. Yo no daba crédito a lo que pasaba y mis deseos hacia ella eran demasiados, mi corazón se aceleraba al ver sus labios tan cerca, sus piernas, su pelo y no poder no palpar más que sus manos. Estaba hermosa, como si me esperaba, como si ya estuviera al tanto que yo la iba a buscar. A la entrada de sus barrios pasó lo esperado, lo deseado, lo mejor al parecer ella estaba tan caliente como yo, me pidió que parara el coche.  
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