Rosa me pidió que parara el coche, yo sorprendido, pensé que me iba a besar o que finalmente sería mía así de pronto, pero pude notar que a la vez estaba algo estresada y cansada. Pero ¿Por qué parar el coche así de repente?, No sabía qué hacer o qué decir.
– Lo siento – me dijo.
– Tranquila preciosa, no pasa nada, ¿Está todo bien?
– Mi familia vive cerca de aquí, prefiero bajar aquí, tienden a ser calumniadores.
– Rosa, veo que estás estresada, déjame ayudarte y hacer algo por ti, lo que quieras…
– No te preocupes Julián, solo necesito paz para relajarme mañana podría verte.
Ella estaba inquieta como si algo más quisiera y que no lo quería pedir, lo sentía, lo veía en sus ojos dulces, No podía dejarla ir así no más esa noche, después de tanta espera para verle y acercarme a ella fuera de su área laboral, tenía que hacer algo para quedármela aún sea un rato más.
El trafico estaba difícil y el conductor trasero vociferaba y amenazaba con un bate, pero más eran mis deseos de seguir con ella a mi lado esa noche.
– Quédate conmigo – le dije – vamos a salir, te invito a una cita.
Ella aceptó, con la condición de que la esperara en un parque cercano para cambiarse. Lo acepté, pasaban los minutos y parecían eternos, ella no llegaba. Estaba estacionado en un lugar donde había personas de extraño comportamiento, personas tomando Alcohol en todas las esquinas y hasta una banda delictiva pasar, me preocupé por ella pues ya tenía que haber llegado mucho antes, pero aún no estaba.
¿Qué habrá pasado?, me preguntaba frecuentemente, hasta que la vi llegar, bien acompañada de un joven Elegante, Su amigo Richard y luego su amigo se fue.
La miré por todas partes donde pude y estaba sumamente hermosa, como un ángel. Lista para mí esa noche. Vestía un vestido blanco con piedra preciosas, un maquillaje espectacular, tacones azules, Pelo rizado, bien arreglado y un perfume que resaltaba su presencia
Hacía mucha brisa esa noche, su vestido bailaba con la brisa como su pelo, y a mí solo me quedaba, mirar se acercó y me dijo:
– ¿A dónde me llevarás Julián?
– La playa es el mejor lugar – respondí, – ya que has tenido un mal día trataré de que cambies tu percepción de él, quiero que comamos algo rico y que mi compañía sea la mejor para ti.
– Perfecto – respondió.
La noche estaba fría, nubes grises llenaban los cielos, el camino era corto tenía intenciones de saber más de ella así que le pedí que me hablara más de ella, me dijo que es contable y que estaba por iniciar una maestría en estadística, que es amante de las matemáticas, todo lo contrario a mí, aunque muy interesante, Cuando llegamos al lugar callamos para ubicarnos y continuar la interesante conversación.
El restaurante era techado de canas, estupendos diseños, hasta el parqueo era impresionante, había allí diseños taínos. Mesas de madera, todo un ambiente natural y cómodo, luces bajas y pocas personas, todo acompañado de una suave y romántica canción.
– ¡Wao, qué hermoso! – Dijo Rosa – todo natural, un deleite para mí.
– Me alegro hermosa – respondí – totalmente alegre de improvisadamente pensar en este lugar que antes había visto en internet.
Se acercó el camarero muy cordial, amable y respetuoso, aunque un poco desarreglado, y nos dejó el menú, todo lo que había era costoso pero sabroso, ella eligió un rico pescado a la plancha, y yo pedí un exquisito plato de langostas, todo esto acompañado de papas fritas, vegetales frescos y una rica cerveza dominicana.
– Sígueme hablando de ti – Le pedí a Rosa, ansioso de saber más.
– Claro – respondió.
Me dijo que vivía solo con su padre porque su madre había muerto cuando era niña en un accidente de tránsito, no había sido fácil su niñez y adolescencia sin su madre, también me contó que a la edad de 18 años entró a la universidad y se había graduado con honores, y poco después hizo su maestría.
– Veo que no ha sido fácil – le dije, el mundo da muchas vueltas, a nuestras vidas llegan momentos duros que cambian todo, pero también trae personas a nuestras vidas que le dan sentido a todo a nuestro alrededor.
Pude notar que Rosa no era una mujer cualquiera, era una mujer preparada con una vida realizada, que buscaba mejoría en la industria turística, muy autosuficiente, me dijo que esperaba en su vida a alguien que llenara sus expectativas, que la amara, que diera todo por ella como lo había hecho su padre y que sus deseos de superación fueran constantes.
– Necesitas a alguien como yo para completar todo lo que te hace falta – le dije.
– Veo que eres un caballero Julián, eres apuesto, amable y preparado cumples parte de mis expectativas, pero creo que vas muy rápido, ni siquiera se de tu vida personal, así que por el momento tienes las puertas abiertas para conocerme.
Realmente no era lo que quería escuchar del todo, quería que me permitiera ser más que un amigo, pues lo que sentí en el auto y lo que vi en el hotel de ella hacia mí, me llevó a pensar que sería fácil tenerla. Pero al menos estaba la esperanza y la oportunidad así que decidí aprovecharla.
La noche era cada vez más fría y ya habíamos terminado de comer, así que le propuse ir bajo un árbol cercano a la playa para poder ver el paisaje hermoso, Rosa no tenía abrigo puesto, pude notar que tenía frío así que le ofrecí mi abrigo, a pesar de haberle dado mi abrigo me dijo que necesitaba de un abrazo cálido para matar su frío.
Rápido la abracé fuertemente.
– tus brazos están cálidos– dijo.
– Podrías disfrutarlo más a menudo si me das tu cariño y te quedas junto a mí siempre – dije pues desde que te conocí mi mayor deseo es estar junto a ti, ya olvidé las vacaciones, y ni me acordaba de mi mejor amigo, porque me has cautivado.
Entonces besó mi mejilla, y dijo:
– Tengo miedo
– ¿A qué le temes?
– Al amor, a la pasión y a mi pasado.
– No tengas miedo, pues lo que ya pasó no debe definir lo que quieres hoy.
Cuando dije esto guardó silencio, respiró profundo y besó mis manos, guardé silencio y durmió un momento en mis brazos, como si fuese esto símbolo de una vida de amor.