No diré nada... Sólo que mi internet volvió hace como una hora, pero continuaré todo el día de mañana.
Kenneth
El casco se encarga de proteger mi cabeza, y mis sentidos se encargan de todo lo demás, hace mucho que no venía a correr, no desde que me empeñe en cuidar mi calificación en la universidad, porque quiero buenas notas en mi segundo año.
Jerry sonríe cuando estaciono frente a él.
Me hace la seña para que lo siga, y eso hago, hace mucho que no venía y la verdad extraño a los chicos, me junto con ellos en la universidad pero no es lo mismo al estarlos acompañando aquí.
Saludo a todos, incluyendo a Sabrina y a Doreta.
—Un gusto verte de nuevo por aquí—dice Jerry junto a Sabrina.
—Lo mismo digo—les sonrió y los cinco sonríen.
En un momento la sonrisa se les cae, lo cual me extraña, al darme la vuelta veo una moto que nunca había visto en el lugar, además de un sujeto con el casco puesto que tampoco había visto antes.
—Me informan—pido para ver sí pueden decirme quién la maneja.
—Es Silver, nadie sabe su nombre real—dice a mi espalda—. Es un buen competidor, muy hábil en manejar la moto. Ha ganado todos los torneos desde que dejaste de venir, pues entró justo después de que te salieras.
Sería divertido correr contra el él, hace años que no corro contra alguien que merezca la pena.
—Iré a saludar y decirle que el rey llegó—sonríe no muy convencido.
Mi actitud la subo a lo que debe de ser al igual que el resto de mi energía, camino a dónde está el tal Silver y cuando estoy a punto de hablarle alguien se pone en medio.
—Silver no da entrevistas y tampoco habla con idiotas.
Lo miro y es cuando lo conozco muy bien.
—Rayan Torres—arquea una ceja y luego sonríe.
—Pensé que mamá, te había prohibido ser un niño de la calle.
—Calla que vengo con el corredor no con su guardia.
—¿Silver?
Niega y Rayan se gira a mí.
—Ya viste que no quiere hablar.
Me doy la vuelta y por alguna razón la intriga de saber quién es me asombra, o de que no hable y quiera mantener su identidad en secreto. Todos aquí quieren brillar como las puras estrellas y al parecer Silver no quiere hacerlo.
—Nadie sabe quién es—simplifica Travis.
—Descubriré quién es—es promesa.
Pero antes una carrera no suena nada mal.
Dan el tiembre para que los corredores se preparen y vayan a la pista para correr que es para lo que vine. Subo a mi moto y doy marcha para ponerme en la línea de salida, Silver está a mi lado. No es gran cosa. Cuerpo delgado. Y sólo eso. La chica se pone en frente y suelta la bandera verde que es el signo que necesitamos para arrancar.
El aire se cuela entre mi cuerpo mientras voy dejando atrás a todos los corredores que se me unieron a la carrera, dejo a todos menos a uno.
Silver.
Lo que hace de esto un mayor reto, las dos motos vuelan sobre el pavimento por el que corremos y después pasamos a la zona de tierra, la graba suena debajo de las llantas dándonos señal de que vamos por un buen camino y que llegaremos a dónde queremos.
Vaya que es bueno. Sabe dónde maniobrar y dónde dar vuelta sin derrapar, me deja atrás en un punto que de alguna forma logro emparejarme con él, vamos iguales, pero a lo lejos puedo ver a la chica moviendo el banderín de meta. Cuando menos lo pienso soy dejado atrás y Silver me gana este primer encuentro.
Vencido me voy con mis amigos y desde ahí observo como Rayan le festeja a Silver su victoria.
—Vaya que tienes mucho sin correr—se burla Travis.
—Con más razón quiero saber quién es—mi vista está fija en el chico con casco que nadie sabe de él.
—En serio, Kenneth, no te metas en líos.
Me giro a él y suspira.
—Silver está aquí, y es todo. Muchos han intentado saber quién es pero no lo logran.
Y con esas palabras me voy a casa.
Vivo solo en un departamento de un poco de lujo, mi padre lo compro para mí por qué la universidad me quedaba muy lejos de casa y yo no quería vivir en las casas de renta de la universidad así que me compró este lugar.
Es cómodo hasta eso, tiene lo que un joven soltero universitario necesita, botellas de alcohol, una sala, sala de estudio, tres habitaciones por si alguien viene a dormir y un baño personal en la recámara principal.
Papá quiere lo mejor. Y yo también.
Despierto a eso de las seis y media de la mañana, me cambio y baño para a las siete estar listo, mi primera clase incia media hora más que es lo que me tardaré en llegar a la universidad.
Subo a mi auto y pongo en marcha el motor, me gusta el sonido que produce al momento de que el motor recibe la orden de las llaves y así cobra vida mi auto.
Manejo hasta la escuela donde varios de mis amigos ya están en sus lugares de siempre, mis ojos vuelan a una compañera que no había visto y eso se me hace extraño, yo conozco a todos los de aquí y a ella nunca la había visto.
—¿Quién es?—pregunto para nadie en particular.
—Es Emily Black, es nueva, bueno, del primer año.
Debe ser la clase que el alumno escoge para llenar su horario porque esta clase no la toman los de primer año.
La chica se sienta al fondo, con Rayan y Natasha.
Los disque aplicados de la clase.
La clase comienza con la profesora pasando lista, cuando termina inicia con su clase, estoy aburrido de que siempre sea lo mismo con la profesora, deja el trabajo y luego se va para ya no continuar con esto.
—¿Cómo es que le pagan?—sonrío por la pregunta de Sabrina.
Emily ríe abiertamente con Rayan y no evitó el ponerme de malas, ya que su risa es muy bonita y no puedo creer que se la provoque el idiota de Rayan.
—¿Estás bien?—pregunta Jerry al ver mi expresión.
—¿Por qué el idiota ese está con ella?
Sigue la dirección de la risa de la chica y se topa con Emily.
—¿Y eso que importa?—dice Doreta.
—Porque quiero un nuevo reto fuera de la pista—los cinco se miran y ponen muecas de ya que.
—Son amigos por el hermano de Rayan—me informa Logan—, y pues es el único que ella conocía cuando se inscribió aquí.
—¿Son pareja?
—No. Creo que a él le gusta pero no ha dicho nada.
—Mejor.
Se me quedan viendo y luego entienden porque.
Será divertido.
Además porque a Rayan me debe varias y esta será una forma de cobro bastante interesante.
Muy interesante.
En clase de la señorita Alana tenemos un proyecto y ella decide ponerlo en parejas y a mí me toca con mi víctima.
—Hola—dice seca.
—Hola, me llamo...
—Sé quién eres, Carter—vaya, ruda.
Será más interesante.
—Así concentremos todo en el proyecto.
—Perfecto.
Me siento a su lado y entre los dos hacemos el bendito proyecto, pero es testaruda y no me deja aprender nada de ella, es estresante hasta cierto punto.
Pero puedo serlo más yo. Así que la lleno de preguntas y ella sólo las evita, pero no me rindo, cuando terminamos la persigo por el pasillo hasta que la acorraló en el baño de mujeres.
—¿Te caigo mal?—es una buena forma de saber si puedo o no.
—No.
—¿Entonces por qué eres fría conmigo?—entrecierra los ojos.
—No quiero ser un estúpido juego para ti y tus amigos—será sólo para mí.
—Sólo quiero ser tu amigo.
Está por hablar cuando la callo con mis labios en los suyos, al principio me niega el contestarme pero mi insistencia la hace hacerlo.
Sus manos suben a mi cuello para profundizar el rico beso que le doy. Logro levantarla y ponerla en los lavabos, sus piernas las abre para dejar que me ponga en medio de ellas, nuestros labios son perfectos al estar juntos y vaya que me agrada el tener sus labios pegados en los míos.
—¡Emily!—me separó de ella al escuchar el grito de Natasha.
—Gracias Nat.
—¡Vete al diablo, Carter!—ayudo a qué Emily se baje del lavabo.
—Nos vemos luego Emily.
Salgo del baño de mujeres donde Sabrina y Doreta me quieren matar por mi encierro con Emily.
Pero el tatuaje de los labios de Emily los llevo presentes en los míos, bueno es una buena forma de volverme adicto a ella y a sus ricos labios.
Emily caerá en mi cama y es una promesa, y ya no será por joderme a Rayan sino que será por placer y por gusto.
Bueno, una forma de llegar a un nuevo reto, esta historia tendrá de todo, Drogas, Alcohol, Sexo y otras cosillas que se iran descubriendo en esta historia.
Besos.