4 Bastián

2120 Words
Busco a sus amigos y les pregunto por ella, al parecer no pudo venir por problemas de chicas. Esa cosa espantosa que mamá sufre cada mes y que hace que papá se quede con ella dependiendo del dolor que sufra mi madre. Se retoman las clases después de unos minutos de receso, Harry se sienta con una chica rubia mientras ambos observan que sigo sentado donde me senté ayer, no les presto atención pero me concentro en buscar el libro que le dañaron a Mina. Encuentro lo que busco en una librería cercana, anotó la dirección en post-it y lo pego en uno de mis cuadernos. -Creo que ayer empezamos mal-giro mis ojos a él y luego los regreso al frente-. Mi nombre es Harry Harrison, soy el capitán del equipo de fútbol. -Un placer... Pero no me gusta hacer amistad con personas que no tratan a los demás como lo que son. Note más de una mirada de sorpresa en el rostro de mis compañeros de clase. -Así, que de favor pido que te retires y dejes de molestarme Potter. A mi padre no puedo decirle el apodo que le dicen sus amigos pero a este idiota claro que sí. -A volar. Hago la mueca con la cabeza que lo hace levantarse e irse. Sonrió y me concentro en las clases, Patricia se sienta a mi lado y me da una nota con una dirección. -Podrás encontrarla ahí-me dice y se regresa a su lugar. Mina. Al terminarse las clases, veo lo del equipo de fútbol, ya que no le mentí al idiota de Harry, le quitaré el puesto de capitán. Voy con el entrenador que me dice que las pruebas para ingresar en el equipo son en una semana, ve quien soy y me dice que no sufra que será pan comido entrar en el equipo. Me regreso a la entrada del edificio y me sorprende que sea mi madre quien está en la puerta. Se supone que mi padre me recogería el día de hoy. -¿Está todo bien?-le pregunto y asiente ausente-. Mamá, no me mientas. -Tal vez, tú y yo nos regresemos... -No nos vamos a regresar por mí-ella sólo suspira. La abrazo y eso es lo que necesita para soltarse y llorar. Dura unos minutos llorando y soltándose sobre mi hombro. -Vamos a casa. Subimos al auto pero yo me subo al asiento del conductor, pongo una canción que tanto le gusta a mi madre y ella sonríe al escuchar la letra. Empieza a cantar y le sigo la corriente. Así vamos hasta que llegamos a casa, la hago girar aún con la canción en nuestra cabeza, vamos al comedor donde está el resto de nuestra familia. El ánimo de mi madre regreso a ser el de siempre y el mío se puede ir a la mierda, quiero ver a mi mamá contenta. Por ella sacrificaré mi felicidad. La cara de mi familia es poesía pura ya que hace como tres o cuatro meses que no veían contento o que demostraba que lo estaba. Dejo a mi mamá en su silla y como llevo Americano en el sonido alto del teléfono la voy cantando, mis hermanos me miran raro pero los ignoró y sigo con la melodía que tengo marcada. Me siento en mi lugar y apagó el sonido del celular. Comemos en un silencio agradable, me levanto cuando termino y voy a dónde está mi madre, le doy un beso en su mejilla y me voy cantando Bad Romance. -Vaya que está de buenas. Sonrió al escuchar esas palabras de Samuel. Saco el folleto del equipo de fútbol y me regreso al comedor, se lo doy a mi mamá para que lo vea, lo desdobla y sonríe al ver que me quiero adaptar a este lugar. -Es la próxima semana... Será el viernes en la tarde... Así que no vayas a recoger...-me abraza y deja muchos besos por toda mi cara como cuando era un niño. Mi risa es como la de un niño, hace mucho que no me reía así. Hace años que no veía a mi mamá tan contenta con decisión mía. -Gracias cariño-me dice mi madre sonriendo. -Tú lo harías por mí-ella me sonríe y deja un último beso en mi mejilla. Me voy a mi cuarto después de escuchar los comentarios más idiotas que Ethan y Samuel pudieron arrojarme. Me siento en la cama y saco de la mochila los post-it que me interesan, los pegó en mi pizarra y veo las dos direcciones, suspiro sin voltear a la puerta que fue abierta. -¿Una chica?-dejo de respirar al escuchar la voz de papá. -No-alargo ese no y escucho la sonrisa que suelta. -¿Cómo se llama?-me giro y lo veo sentarse en la cama. -Mina... Mina Evans. -¿Es la chica que ibas viendo ayer por la ventana?-olvida lo observador que es. -Sí... No le digas a mamá. -¿Por? -Parece que no la conoces-me quejo y sonríe-, es capaz de invitarla a la casa. -Lo sé... Tal vez sea bueno que la invites pero sólo a cualquier cosa... -No sé. Me siento a su lado dejo salir un suspiro, Mina si es bonita y me gusta que no sea como las otras chicas que murmuran cosas para las que soy bueno. La cama es un tema principal. Pero Mina no... No demuestra ser así, tal vez sólo me llama la atención por lo que ha mostrado ser... -Es... Complicado. -¿Complicado?-hago una mueca. -No es como la chica con las que he salido-recuerdo mis novias anteriores y Mina no se parece para nada a ellas. -No tiene nada de malo intentar una relación distinta. -Lo sé... -Primero intenta ser su amigo... Dependiendo de sus comportamientos y actitudes, decides lo que quieres... Tal vez te decidas... Y créeme que si decides no cerrarte tanto y enfocarte en tus relaciones pasadas lograrás un muy bonita experiencia. Dialogamos un rato y pues me convence de intentar ser amigo de Mina. Espero que resulte como dice por qué sino me daré un tiro. (((+))) -Mamá, ¿Me prestas el coche?-le pregunto. -¿Para? -Dije mamá-regreso la vista a mi madre que piensa lo que le pregunté. -Llévate el mío-me dice mi papá. Sabe más o menos para que lo quiero. Mina no fue en toda la semana y llevarle los apuntes será un increíble pretexto, además de que iré a la librería para comprarle el libro que le dañó Harry. -No, pero gracias. -¿Por qué quieres el mío?-me pregunta y tengo respuesta. -El de papá se ve más lujoso que el tuyo, lo digo sin ofender. -Bien... Sólo cuídalo. -Lo haré-casi brinco en donde estoy. Convencí a Paty de que no le pasará ningún apunté a Mina, me dijo que si mis intenciones eran con el afán de llevarme a Mina a la cama que me olvidará de la dirección de Mina, le dije que esas no eran... Por el momento. Manejo en dirección a la librería, estacionó y me bajo, pago los cinco minutos en el lugar y entro deprisa a la parada. Cierro la puerta tras de mí, y me encaminó a la sección de fantasía, veo el libro y lo tomo. Veo los demás ejemplares que hay de otros autores y tomo otro para mí. Voy a la caja y pago ambos ejemplares, salgo del lugar y me voy directo al auto, y ahora sí a la casa de Mina. Manejo por unos cuantos minutos que sólo me ponen nervioso. Estacionó y resulta ser una casa con pocos lujos pero que se ve interesante por fuera, está pintada en un tono blanco con franjas amarillas y rosas alrededor. Camino al pórtico y tocó la puerta. Me abren la puerta y resulta ser la persona que busco. -Hola Mina. -Hola... Basti... Bastián-me gusta por qué está igual de nerviosa que yo. Lleva puesta una pijama de la pantera rosa, que la hace ver adorable ya que es completo el conjunto, literalmente parece que le quitó la piel a la pantera y se la puso ella. Sus mejillas se tiñen de rojo al verse. -Pasa... No esperaba... visita-me hace la seña y entro con la mochila colgada en mi espalda y con el libro en las manos. En su sala veo que estaba leyendo otro libro. Harry Potter: la camara secreta. Se sonroja al ver que todavía no se va a cambiar. -Puedes quedarte así-le digo y eso es lo que faltaba para que se sonrojara más-. Te traje los apuntes y tareas que dejaron en la semana. -Gracias... Deja voy por mi mochila... -No te cambies que te ves adorable con esa cosa-se sonroja y asiente. Se va por unos minutos, hasta que regresa con su mochila, saco de la mía los cuadernos y se los dejo en la mesa donde se pone a copiar los apuntes. Me pongo a ver el interior de su casa, sólo hay fotos de ella y de su mamá, una que otra de sus abuelos. Parece que le gustan los perros por los marcos con huellas y un montón de figuras de cerámica en forma de perro. -Termine con historia-dice y cambia de cuaderno. Me permito verla bien, tiene el cabello cobrizo, se le hacen roles pero no es china, sus cejas están perfectamente acomodadas, sus labios son delgados pero bastante atrayentes, sus ojos son color miel, sus dientes están perfectos pero tiene un colmillo ligeramente desacomodado. Grandes pestañas, un par de pecas. Toda ella es preciosa. Una chica linda. -¿Y tu papá?-deja de escribir para verme. -No... Mi papá no me quiso. Mi madre me crió sola desde que tengo un año. Mierda. -Lo siento no quise... -No te preocupes... No me da cosa hablar de eso-regresa a escribir. Termina con los apuntes y ahora sí le doy a lo que vine principalmente. Saco el libro de la bolsa y se lo doy. Me mira y luego el libro que hay en sus manos. -Bastián... Este... No... -Es un regalo, y no acepto un no por respuesta. -Gracias... Pero... Gracias. Hablamos un rato y terminó contándole de la selección para entrar en el equipo, me felicita y dice que si gusto me puede acompañar a la selección. Mi respuesta es que claro quiero que me acompañe, me acompaña a la puerta ya como a eso de las nueve o diez de la noche. -Te recojo el lunes-le digo y niega. -Mi mamá... -Te recojo y ella puede dormir sin interrumpir su sueño. -Bien... Gracias por lo apuntes y por lo del lunes. -Un placer ayudarte... Pantera-se sonroja y puedo ver la hermosa sonrisa que ella hace. Le doy un beso en la mejilla que la paraliza pero me retiro antes de que me diga algo. Me subo al auto y es cuando reviso mi celular, como veinte llamadas de mi mamá y otras cinco de Samuel. Contesto la siguiente llamada que entra de mi mamá. -¿Dónde demonios estás?-suena más preocupada que enojada. -Con una compañera de la escuela. -Pobre de ti si... -¡Raquel!-sonrío por escuchar la voz de papá. -¿Qué? -Dejá a Bastián tranquilo... Ya que venga que te diga dónde estaba. Les cuelgo porqué ya se a donde va está discusión, manejo por unos cuarenta minutos hasta llegar a mi casa, apagó el carro y bajo mis cosas del auto, veo que el mío ya está en su lugar. ¡Ya no me van a llevar el lunes! Entro en la casa para ver a mis padre en la sala además de Samuel y Ethan que me miran sonriendo. Par de idiotas. -Buenas noches-dice mi madre en tono amargo. -Hola... -Raquel, ya te dije que no hace falta que lo regañes. Gracias papá, por el intento de evitarme esto. -¡Ve la hora que es! -Ha llegando más tarde y cayéndose de borracho-me sonrojo por qué creí que no notaron esas veces. -Ya sé... Pero es otra ciudad, le puede suceder algo o que sé yo. Saco el libro de la mochila y luego un cuaderno que se cae y hay una nota de Mina en la pasta. Lo junto a antes de los tarados la vean. Gracias por traerme los apuntes... Te debo un favor. Sonrió e ignoro las palabras que mi madre suelta, nota que la ignoró y eso la hace enojar cuando mi papá le dice algo. Ella me mira y después a él. -Bien... Vete a tu cuarto. Subo las escaleras y al entrar en mi habitación la imagen de la panterita me sonreír. -Seguire tu consejo papá... Y tal vez sí tenga novia para dentro de unos meses.
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