El avión aterriza en el aeropuerto general de nueva York, son las 5:45 de la tarde, Hugo me dice que ya es hora de desbordar el avión, suspiro triste, me hace falta mi madre, ella siempre estaba conmigo antes de que sucediera algo importante en mi vida.
Miró de nuevo las calles que se encuentran llenas de personas, unas que van de aquí para allá y otras que no saben ni que onda con las vidas de los demás.
Luca, el chófer del señor Miguel, va diciendo algo sobre los centros comerciales de la ciudad, cruza el puente, dejo caer mi cabeza en el asiento de cuero.
Estaciona en una mansión bastante preciosa, las enormes columnas que lo sostienen se parecen a las que hay en el coliseo romano, por lo que sé el señor Miguel es hijo de una mexicana y de un griego.
Es raro el embrollo del señor Miguel, por qué su abuelo es de Estados Unidos y se fue a Grecia donde conoció a la abuela del señor Miguel, se enamoraron y casaron, tuvieron al padre del señor Miguel y pues conoció a la mexicana en un viaje a México. Pasaron unas cosas y tuvieron al señor Black.
En la sala está la señora Elena y el señor Miguel, ambos me saludan con una sonrisa enorme, soy su hija en términos legales.
-Estás más grande desde la última vez que te vi-hace una semana.
Muestro una sonrisa que no me llega ni a las orejas.
Ella me hace un gesto divertido y no puedo evitar no reír.
-Lamentamos mucho lo de Alida y Derek-suspiro al escuchar sus nombres.
La señora Elena me lleva a una habitación en la planta alta, me da las instrucciones de la casa y todas las anoto en mi cabeza, sale de la habitación y me acuesto en la cama, unas personas dejan mis cosas en una esquina de la enorme estancia que será mi dormitorio por estos años.
Miró a mi lado derecho para toparme con una mesita de noche, es de color caoba como el resto de muebles que hay en la recámara, me levanto de la cama para explorar la habitación, hay varios muebles que adornan el espacio que ocuparé.
No hay un librero, será una de las cosas que pediré para mi uso. En el baño hay como siete toallas y un montón de jabones y accesorios para el baño.
Una de las chicas que trabaja aquí me pide que baje a cenar, lo hago con un ánimo un poco arriba, he tenido una depresión terrible desde hace unos meses, para ser exacta desde que perdí para siempre a mis padres.
Al llegar al comedor veo a tres personas más de las que ya conozco.
-Hola preciosa-saluda la señora Elena-. Déjame presentarte al resto de los integrantes de nuestra familia-su ánimo es muy alto para tener cuarenta años-. Ella es mi hija Hera-presenta a la chica que parece de quince-, el joven de ahí-señala a un chico de mi edad-es mi segundo hijo y se llama Apolo y el otro joven es su gemelo y su nombre es Ares.
Creo que los Dioses bajaron.
-Un placer conocerte...
-Marinette.
-¿Cómo la de Ladybug?-asiento. No soy tan tímida como ella.
-Sí...
-Entonces no se me olvida.
Me guiña un ojo y sonrió como tonta.
Me siento junto a ella mientras sirven la cena, después de un rato de conversación sobre mis gusto o cosas que sé hacer, otro integrante se une a la cena. Lleva un traje como de negocios, su cabello es n***o, sus ojos azules dicen ni te acerques cosa que quiero hacer.
La piel de él es como la del señor Miguel y pues los ojos son los de la señora de la casa.
-Mira, Hades, ella es Marinette, se quedará con nosotros por un tiempo.
Sus ojos caen en mí y una débil sonrisa aparece en sus labios.
-¿La hija de Derek?
-Sip.
-Un placer, Marinette.
Asiento y sigo con mi comida, mi teléfono suena en mi bolsillo y al ver el nombre sonrió.
-¿Cómo está mi querida Ladybug?-de nuevo con el apodo.
-Al menos no soy Bogabu-estalla a carcajadas del otro lado de la línea.
-j***r, como te extraño-dice entre las carcajadas.
-Támbien yo... ¿Vendrás de visita en Navidad?-cada año sus padres vienen a este lado del país y bueno, tiene que venir.
-Obvio, mi lady, ya sabes que cuentas con este Chat Noir.
-A buen árbol me arrimo-se ríe y luego se escucha una pelea por el teléfono.
-Hola, mi dulce Marinette.
-Hola Sofi-ya me la imagino acomodándose las gafas que lleva puestas.
Algo se escucha muy fuerte del otro lado hasta que cambian de decisión y ponen el teléfono en altavoz.
-Dejas de quitarme el puto teléfono-ahora sí que me hacen reír.
Los presentes se me quedan mirando como si estuviera loca, pero se reirían de lo que estoy escuchando.
-Marinette, ¿Le puedes decir a la copia barata de Adrien Agreste que parece pendejo haciendo eso?-estoy aguantando un montón de cosas.
-Dios con ustedes... La próxima vez que los vea les daré un diccionario de apodos.
Se ríen y después de una o dos horas de conversación me cuelgan y juro que extrañaré a ese par de idiotas.
Enciendo mi laptop y veo las publicaciones de mis compañeros, algunas son sobre fiestas otras sobre algo nuevo en sus vidas o casas de ese tipo. Suspiro ya que mi última publicación fue un día antes del accidente que me quitó a mis padres.
"Tengo los mejores padres del mundo"
Una foto de ellos y mía después de un concierto dado por mi madre.
Una lágrima cae, seguida por muchas más, me acuesto en mi cama para dejar correr las lágrimas que aún no dejan que mis padres se vallan de mi corazón.
((((((((¿?)))))))
Apolo y Ares, son los que irán conmigo a la preparatoria, me queda un año en la preparatoria y ya de ahí a la universidad, tengo muchos nervios, hoy se empieza un ciclo nuevo y pues... Soy nueva en la escuela.
Nos subimos a una camioneta que Apolo conduce, todos tienen nombres de Dioses griegos, no es que suenen mal pero es... chistoso.
Ares pone música en el estero que está conectado a su celular, hace mucho que no escuchaba una canción.
Bajamos del auto.
Muchas chicas se me quedan viendo por qué voy con los gemelos Black. O eso quiero creer.
Ares me acompaña hasta mi casillero y me muestra la contraseña.
-Y dos a la derecha... Se fini-me río pero le agradezco el gesto.
Tiene el cabello rubio y los ojos verdes como su gemelo, pero la diferencia son las pecas y el corte de cabello, Ares lo tiene más largo que Apolo, y el portador de las pecas lo tengo frente a mí.
-Nos vemos a las tres...
-Espera... ¿Sabes dónde está el salón de ciencias?-asiente y se lo agradezco.
Me lleva al salón y en el camino voy viendo donde quedan los otros salones de mi lista de materias. Se despide de mí y se va a su salón de clases.