XIX La llegada del auto de Mark la pudieron notar todos lo que se encontraban en la entrada del imponente edificio. Hunter estaba a punto de subir a la camioneta para hacer el recorrido del día, cuando vio salir del lujoso vehículo a ese monstruo tan hermoso. Heaven sabía que él lo estaba mirando y sonrió, viéndolo a través de sus lentes oscuros, vestido de ropa llamativa y muy costosa. Sin educación, le lanzó la llaves a un joven de la puerta principal para que lo llevara al estacionamiento del CEO. Hunter veía toda la escena, sintiendo como se ahogaba en lo profundo del mar. Aquel hombre entraba sin pudores, exhibiéndose como el “amigo” de Mark, un secreto a gritos. El humilde mensajero en cambio, siempre en las sombras, ocultando sus sentimientos, llevando una relación por debajo de l

