La noche no tardó en llegar y después de comer un poco todos nos fuimos a acostar pero por más que lo intentaba no podía dormir lo que me irritaba de sobremanera. No podía dejar de pensar en Aric y en lo que habíamos experimentado durante ese tiempo tan corto pero a la vez tan precioso. Mi corazón se agitaba de solo pensarlo y quería dejar de hacerlo pero un pensamiento venía después de otro siendo una tormenta imparable que empapaba todos mis sentidos. La verdad es que jamás había experimentado algo como esto, tan intenso y profundo. Tan inenarrable. Tanto que incluso parecía absurdo para mí misma porque no soy una chica “romántica” de hecho, la palabra con R me da náuseas. Sin embargo lo de Aric había pasado tan rápido que creo que eso fue lo que me golpeó realmente… O eso pensaba h

