—Dios bebé, estaba muy preocupado. Demetria me llamó diciendo que vendrías aquí hoy mismo ¿A qué hora vendrás? Estoy esperándote en el Aeropuerto cariño. Me mordisqueé el labio inferior escuchando a mi padre a través del auricular haciéndome sentir un poco mejor. Él sí me quería en su casa. —Papi, tienes que irte a casa. — ¿Por qué? ¿Perdiste el avión? ¿Quieres que vaya por ti pequeña? —No pa, estoy bien. Solo, tengo que demostrarme algo a mí misma. Voy a estar bien, no te preocupes por mí. —Pero ¿Dónde estás? ¿Qué pasó para que quisieras irte de la casa de Demetria? —Eso es algo que te contaré cuando vaya. — ¿Dónde te estás quedando? —indagó él preocupado y supe que tenía que mentirle. De no ser así él estaría aquí mañana por la mañana buscándome. Mi padre no confiaba en ningún

