No sé en qué momento sucedió pero en algún momento de la noche la electricidad había vuelto y Aric me había llevado a la cama donde había amanecido calentita envuelta en suaves mantas con aroma a hombre, sin embargo él no amaneció conmigo y esto me había decepcionado en secreto, tenía que admitirlo aunque sea a mí misma. Me estiré haciendo crujir mis huesos en el proceso antes de bostezar para después hacer un paneo por la habitación donde no había reparado antes por lo precipitado de la noche anterior. El lugar era cómodo, ligeramente elegante pero le hacía falta una mano femenina urgentemente, entonces me di cuenta de algo que no había notado. A un lado de mi cama, algo alejado se encontraba Aric sentado en una silla durmiendo lo que evidente me sorprendió. ¿Qué hace ahí? Fue mi pri

