Anecdotas en aquella cocina (Parte dos)

2002 Words

Aquel día, Derek no podía estar más feliz, porque aparte de que su adorada rubia le estaba tocando su mano ahora le iba a cocinar. Era obvio que no era gratis porque le tenía que pagar, pero eso a él no le importaba. —¿Se nota que te gusta mucho el dinero no enana?, desde que nos conocimos en aquel callejón me golpeaste y me quitaste trescientos dólares. Mely cubriéndole la mano con un trapo de cocina para que la papa hiciera su efecto le respondió mirándolo con desinterés: —Pues sí, ¿a quién no le gusta el dinero? y más a mí que prácticamente vengo de la pobreza. No tuve la suerte que tuviste tu que fuiste adoptado por un millonario de buen corazón y te puso todo en bandeja de plata. Yo si sé lo que es tener un solo par de zapatos todo un año y trabajar solo para comprar mis libros.

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