Más de un mes ha pasado desde esa conversación que tuve con Antonio, y debo decir que desde ese día me he dado cuenta que es un buen hombre, es atento, es responsable y me llena de detalles, todos los días encuentro un presente sobre mi escritorio, comemos juntos casi a diario y lo más importante durante este tiempo no ha aparecido ninguna mujer, nada de novias, ni esposa, también durante este tiempos siempre que no estamos juntos me está escribiendo, no importa la hora, así que no creo que si existiese una esposa el pudiera escribir a tan alta hora de la noche o ¿sí?
-. Ya tenemos casi dos meses desde que te pedí la oportunidad de que seamos algo más que solo jefe-secretaria -. Me dice mientras almorzamos juntos como ha sido costumbre.
-. Si, tienes razón -. Admito
-. ¿Entonces vas a aceptarme? Durante este tiempo no he dejado de sentir nada por ti, por el contario cada día me gustas más, y espero que yo haya llenado tus expectativas y creas un poco más en mí, te he demostrado que no hay nadie solo tú. -. Me recalca todo lo que ya se.
-. Si lo sé -. Hablo un poco nerviosa.
-. ¿Y bien, me aceptas o no? -. Dice tomando mis manos por encima de la mesa.
-. Si -. Digo con timidez, maldita sea yo y mi fase de enamoramiento que me pone estúpida.
-. Gracias amor, juro que no te arrepentirás, te demostrare cada día lo que siento por ti -. Dice y se levanta y junta nuestros labios en un roce que no esperaba.
-. ¿Entonces a partir de ahora somos novios? -. Interrogo sin yo misma creérmelo.
-. Claro amo, y en un futuro serás mi esposa -. Dice tan seguro que a mí no me cabe duda que será así.
-. ¿En serio? -. Cuestiono con mi corazón acelerado, nunca ningún novio que tuve anteriormente me hablo de matrimonio, el solo hecho de mencionar la palabra matrimonio ya los hacia correr lejos de mí, y que él sea quien toque ese tema y justamente cuando decidimos hacernos novios me da la certeza que el si es el indicado.
-. ¿Por qué no? Lo supe apenas te vi, tú vas a ser mi todo -. Afirma y en mi pecho no cabe tanta felicidad al escucharlo.
-. Gracias -. Digo y siento rodar una lagrima por mi mejilla.
-. ¿Por qué lloras amor? -. Pregunta el levantándose de golpe y agachándose a mi lado.
-. Es que estoy feliz -. Admito y el solo sonríe mientras limpia mis lágrimas.
…
Estar en una relación con el jefe no pensé que fuera de esta forma, si antes el ambiente laboral era agradable, ahora es estupendo, trabajar entre bromas, entre indirectas, entre caricias y besos cada vez que nos provoca no tiene precio, ya ni me importa que estoy trabajando en algo que no esperaba y que no tiene nada que ver con lo que estudie, el solo hecho de estar a su lado vale la pena estar aquí.
Ya llevamos 3 meses de novios, ya paso la etapa de conocernos, ahora lo quiero conocer de otra forma, quiero ser cien por ciento de él, quiero ser su mujer y que él sea mi hombre, pero no es como hacer, durante este tiempo él no ha insinuado nada más allá de besos, ha sido muy respetuoso conmigo, no sé si por darme mi tiempo o es que el este hecho a la antigua.
-. ¿Qué vas a hacer después del trabajo? -. Pregunto de forma curiosa.
-. Iré a casa -. Responde ingenuo sin saber que hay detrás de mi pregunta.
-. ¿Y si salimos? -. Pregunto cómo quien no quiere la cosa.
-. ¿Dónde deseas ir? -. Pregunta y me hala de la cintura para pegarme más a su cuerpo.
-. Podemos ir por un trago -. Digo inocente.
-. Prefecto -. Habla me da un beso en la frente y me suelta para empezar a buscar sus cosas.
-. Estoy lista -. Digo cuando lo único que hice fue agarrar mi cartera.
-. Vámonos -. Dice y salimos de la oficina, gracias a dios ya no quedaba mucha gente en la empresa y nadie nos vio cogidos de la mano, y es que él y yo decidimos mantener en secreto nuestra relación en la oficina.
-. ¿Qué quieres beber? -. Pregunta cuando estamos en el bar apartado en una mesa solo para nosotros.
-. No sé, no soy mucho de beber -. Le hablo haciéndome pasar por inocente.
-. Entonces por que me pediste venir a beber -. Dice curioso.
-. Porque se me antojo un poco -. Respondo.
-. Está bien pediré algo suave para ti -. Dice y hace seña al cantinero para pedir nuestros tragos.
-. Aquí tiene -. Dice el mesero un par de minutos después, me entrega un vaso de coctel que según Antonio dice que es suave, pero yo sé que no, este coctel para alguien que no sabe beber, así como dije yo que no sabía, sería una bomba.
No digo nada y le doy las gracias al mesero y a Antonio, me sirve que me esté bebiendo esto porque así mi plan de hacerme pasar por borracha me viene como anillo al dedo.
-. Bebe despacio -. Me aconseja Antonio, digo que si con la cabeza, pero en realidad me tomo medio vaso de un solo trago -. Hey -. Dice llamando mi atención -. Te dije despacio -. Me recuerda.
-. Es que esta rico -. Digo y paso mi legua por los labios en un gesto que creo es sexy, y luego vuelvo a beber lo que resta de mi bebida en otro sorbo. -. Pide otro -. Digo y dejo el vaso sobre la mesa.
-. Está bien -. dice él y hace señas para que le traigan otro.
Sonrió en señal de gratitud hacia él, pero en realidad sonrió porque mi plan va bien, en realidad tomar 3 o 4 vasos no me hará nada, si algo tengo yo es buena tolerancia al alcohol.
-. Creo que ya estoy un poco mareada-. Digo a penas me termino el segundo vaso de coctel.
-. Te dije que despacio -. Dice
-. Mnnn no importa, quiero otro, estoy segura en tus brazos -. Digo y el a pesar de estar en contra pide mi tercer vaso.
-. Claro que estas seguras conmigo -. Dice en tanto bebe el de su vaso de ron.
-. Antonio -. Digo después del tercer vaso y hago que me duermo sobre la mesa.
-. Lisbeth -. Escucho que dice, pero yo me hago la que no reacciono. -. Dios esta mujer no tolera nada -. Dice para el -. ¿y ahora qué hago? -. Cuestiona a nadie en específico.
-. Lisbeth, amor -. Habla y siento como toca mi rostro para despertarme, quisiera reír por la situación, pero si quiero llegar al final, es mejor seguir con mi actuación. -. Amor, ¿Dónde vives? -. Pregunta y ni loca le digo donde vivo, si sale mi papa a recibirme, ambos estaríamos muerto.
-. Mnnn -. Digo y me acurruco mejor para seguir durmiendo.
-. Lisbeth amor, si no me dices donde vives, te tendré que llevar conmigo -. Dice tratando de despertarme. Pero ni loca me despierto, si ya estoy a un paso de lograr mi meta.
-. La cuenta -. Lo escucho decir.
-. ¿Le ocurre algo a la señorita? -. Pregunta el mesero.
-. No sabe beber -. Dice Antonio a modo de respuesta -. Pero ya nos vamos -. Asegura, abro un poco los ojos y veo cuando Antonio entrega el dinero al mesero quien le agradece, cierro nuevamente los ojos cuando veo que mi novio vuelve a fijar su mirada en mí.
- ¡Ay Lisbeth! -. Dice y procede a cargarme de modo nupcial. Me acurruco en su pecho e inconscientemente aspiro su aroma. -. No hagas eso -. Dice él y siento como se extrémese.
-. Antonio -. Digo haciendo la que lo llamo en sueños -. Mnnn -. Gimo y sigo “durmiendo”
-. Mierda -. Lo escucho que dice y quiero reír al sentir como su cuerpo se tensa. -. Me vas a matar -. Asegura -. Tendré que llevarte a casa, aunque no quería que tu primera vez en ella fuera así, te quería lucida para hacerte el amor-. Dice y estaba a punto de decirle que estaba bien, pero lo pensé mejor ¿y si se molestaba conmigo?
Me coloca en el asiento de copiloto y me coloca el cinturón de seguridad, me acurruco y sigo durmiendo, luego escucho la puerta del pasajero y como el carro se pone en marcha.
El auto se detiene y unos minutos después me siento en el aire nuevamente siento los movimientos con cada paso de Antonio, medio abro los ojos y veo como hace maromas para presionar el botón de llamado del ascensor. Cierro los ojos cuando veo que en el ascensor hay un hombre que saluda a Antonio.
-. ¿La conquista de hoy? -. Pregunta y su noto al hablar no me gusta,
-. Es mi novia -. Dice Antonio -. Y me agrada su respuesta, pues es la que quería decir yo al tipo.
-. ¿presiono el botón de tu piso? -. Habla el tipo otra vez, pero usando un tono de voz diferente.
-. Te lo agradecería -. Dice Antonio, el ascensor empieza aponerse en marcha no sé hasta que piso, de hecho, no se ni dónde estamos.
-. Amor, necesito que te pongas de pies solo unos minutos, ¿puedes? -. Pegunta y me baja colocando mis pies en el piso -. Necesito abrir la puerta -. Me aclara mientras yo trato de mantenerme en pies, el busca en su bolsillo del pantalón las llaves y yo hago que me caigo y el me sostiene -. Cuidado -. Me dice y yo me apoyo en su hombro.
Mete las llaves y abre la puerta, luego me vuelve a cargar y entra a su apartamento cerrando la puerta con un pie, me lleva hasta la habitación y me coloca de pies otra vez.
-. Ya estanos aquí, así que deja de fingir -.