-. Si te acuerdas de mi nombre -. Asegura risueño
-. ¿se le ofrece algo? -. Pregunto en tono profesional.
-. Claro … dice y se acerca a mí un poco más.
-. ¿Qué desea? -. Pregunto y retrocedo un paso.
-. Presentarme -. Dice y estira su mano hacia mí. -. Soy tu jefe -. Antonio Smith.
-. Mi Jefe -. Digo sin poder creérmelo ¿En serio este hombre es mi jefe?
-. Si, supongo que tú eres mi nueva secretaria -. Asegura aun con su mano hacia mí.
-. Si mucho gusto Lisbeth Saavedra -. Digo y al fin tomo su mano después de limpiarla en mi falda.
-. Repito el gusto es mío -. Repite las mismas palabras que pronunció ayer en el ascensor.
-. Vamos a mi oficina -. Dice empieza a caminar para que yo lo siga, tomo la tablet la agenda y un lapicero y corro detrás de él. Solo espero que el trabajo sea tranquilo y ameno.
…
Una semana una semana trabajando y debo de decir que todo ha estado tranquilo, me llevo bien con el personal que labora en esta empresa y el trato con mi jefe es acorde, aunque debo de admitir que cada vez que lo veo mi corazón se acelera y ni hablar de cuando él me comenta algo con una especie de doble sentido, siento mis piernas volverse gelatina ¿Será que yo también le gusto?
-. Lisbeth ¿Qué harás hoy en tu hora de almuerzo? -. Me pregunta de pronto Antonio, siempre como con Yessica, pero no puedo responder eso.
-. Nada Jefe, solo almorzar -. Respondo con respeto como siempre.
-. Te dije que me llames Antonio -. Me recuerda -. Te invito a almorzar -. Dice de pronto haciendo que mi corazón se sobresalte al saber que voy a pasar más tiempo con él ¿pero ¿qué dirán nuestros compañeros al vernos comiendo juntos? Mnnn bueno no es tan malo que me vean con él, después de todo soy su secretaria.
-. Está bien jefe -. Digo y él me mira con sus ojos entrecerrados. -. Digo Antonio -. Me retracto de mi palabra.
-. Así me gusta más -. Asegura -. Ahora vamos que ya es hora del almuerzo.
-. ¿Dónde vamos? -. Pregunto cuando veo que el ascensor no se detiene en el segundo piso donde está el área de comedor
-. A un restaurant -. Dice como si nada.
-. Pero pensé que iríamos al comedor -. Manifiesto.
-. Jamás iría contigo al comedor de la empresa, tu mereces cosas mejores que este comedor -. Dice haciendo que mi corazón se ilusione un poco más.
Salimos de la empresa bajo la atenta mirada de todos en especial la de Yessica, pero ninguno dice nada, así que decido no hacer caso a sus miradas. Es momento entre mi jefe y yo, y después de todo es solo un almuerzo.
Subo a su carro y su aroma impregna mis sentidos, huele también que me es inevitable aspirar un poco más de su fragancia -. ¿te gusta cómo huele? -. Dice sonriendo.
-. ¿Ah? -. cuestiono -. Ah sí, si -. Admito con timidez.
-. A mí me gusta como tu hueles también -. Dice y empieza a conducir como si eso no fuese sido una bomba para mi corazón enamorado. No digo más nada. Mi mente solo imagina situaciones en la que Antonio me declara su amor y mi corazón late con frenesí ante cada escena mucho mejor que la anterior.
-. ¿Tienes calor? -. Pregunta Antonio cuando estamos ingresando al restaurante donde me trajo.
-. ¿Calor? No ¿Por qué? -. Pregunto curiosa.
-. Tienes las mejillas rojas -. Aclara
-. Oh, no, bueno si un poco de calor -. Digo, aunque sé que es mentira lo que me tiene así, es estar junto a él y sus palabras hacia mí, a parte de mi mente que no colabora.
-. Toma asiento -. Dice y aparta la silla para mí, hago lo que me pide y me le quedo viendo como el corre la silla que está a mi lado y se sienta -. Cuéntame de ti Lisbeth -. Dice y centra sus ojos en mí.
-. Yo, bueno, tengo 29 años, vivo con mis padres, trabajo como tu secretaria, pero en realidad soy ingeniera -. Digo y bebo un poco de agua que dejo hace unos minutos un mesero sobre la mesa.
-. Wow -. Dice con sorpresa -. Aun vives con tus padres -. Reafirma ¿Eso fue lo único que le intereso? Me pregunto. -. ¿tienes novio? -. Pregunta de golpe y yo me ahogo con el agua.
-. ¿Estás bien? ¬-. Interroga y da pequeños golpes en mi espalada.
-. Si -. Digo y aclaro mi garganta.
-. ¿se encuentra bien la señorita? -. Cuestiona el mesero llegando a mi lado.
-. Si, solo se ahogó un poco, pero ya está bien -. Dice Antonio por mí-. Estamos listo para ordenar -. Dice y empieza a pedir lo que vamos a almorzar -. Este plato que pedí te va a gustar -. Me asegura una vez el mesero se va.
-. Ahora responde ¿tienes novio? -. Dice y agradezco no estar bebiendo agua otra vez.
-. No, no tengo novio -. Respondo la verdad-.
-. Qué bueno -. Dice y yo lo miro curiosa.
-. ¿Por qué? -. Cuestiono, dejando mi timidez de lado, yo mayormente soy una mujer segura, no me dejo amedrentar de nadie, pero en cuestiones de amor, soy una completa estúpida, es algo que no me gusta y que he tratado de cambiar, pero siempre termino en lo mismo, por eso termino desilusionada y con el corazón roto, y aunque juro que no me volveré a enamorar siempre llega alguien que me hace cambiar de opinión, como en este caso, que esta Antonio, siendo dulce conmigo y atento, estúpido corazón que no aprende.
-. Porque así tendré yo la oportunidad de serlo -. Habla con tanta seguridad, que eso me gusta y sus palabras son una flecha de cupido más para mí. -. ¿Tengo alguna oportunidad de ganarme tu corazón? -. Pregunta, y estoy a punto de responder un enorme SIII cuando llega el mesero con nuestros pedidos.
-. Buen apetito -. Dice dejando cada plato frente a nosotros y se retira.
-. ¿Y bien? -. Cuestiona nuevamente Antonio.
Me le quedo mirando unos segundos y analizo la situación, así que antes de responder lo que quería decido ser sincera con él.
-. Antonio -. Digo su nombre pues no estamos en la oficina y estamos hablando temas personales -. Tenemos muy poco tiempo de habernos conocidos y solo te conozco en el ámbito laborar, no sé nada de ti, puedes estar casado y yo ni enterada, admito que me gustas, pero es muy pronto para decir que tienes mi corazón, tenemos que conocernos más y después el tiempo lo dirá -. Digo y me felicito internamente por mi respuesta.
-. Tienes razón -. Dice y apoya sus codos sobre la mesa y apoya su barbilla de sus manos. -. Tengo 34 años, vivo solo en un apartamento lo que quiere decir que no tengo novia, ni esposa, ni hijos, soy gerente porque mi amigo Dylan es el dueño de todo esto, nunca me había involucrado con nadie de mi trabajo, no hasta que llegaste tú y te vie en ese ascensor y dije es ella la indicada -. Habla con tanta seguridad, que no me queda duda que él es el indicado para mí, es mi destino después de tantos tropiezos -. Y entiendo tu punto de vista, así que podemos tomarlo con calma y cuando estés segura de mí, podemos intentarlo, de verdad tú me gustas mucho -. Completa y hace que mi cara nuevamente se sienta caliente lo que quiere decir que seguramente esta roja.
-. Ok, entonces conozcámonos un poco más, antes de decidir ser algo mas -. Le aseguro con la esperanza que todo funcione.