CAPÍTULO 6
KINGSTON
SALVANDO AL FUTURO REY
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Después de lo vivido con la supuesta culta e intachable mujer que había encontrado su majestad el rey para su segundo hijo sentí ganas de gritarles en la cara que esto no era más que una farsa que se habían inventado los Spitter para vender a una prostituta que se paseaba por Relish con un amante, la única razón por la que guardaba silencio y seguía adelante con la estupidez de la boda es porque necesitaba llegar en unos meses a Valkia, un lejano país que había perdido contacto con la corona por su lejanía, pero usando las tropas navieras de mi futura “familia” sería mucho más fácil.
Se negó a revelar la identidad de su amante, ese maldito que se atrevió a pisar el castillo real e intentar deshonrarme, llevándose con él a mi prometida, no me preocupaba lo descubría muy pronto y cortaría su cuello frente a ella como hice con su doncella.
Necesitaba despejar mi mente con lo que más me gustaba, lo cual era el buen se.xo con un par de hermosas prostitutas que a diferencia de lady Gala no ocultan lo que son tras un apellido importante y lujosos vestidos de las mejores telas europeas, me embriague durante toda la noche y disfrute de una velada espléndida con esas dos rubias dispuestas a complacerme en todo por una moneda de oro, sin necesidad de una formalidad o un engaño.
Dormí plácidamente en la mejor habitación del burdel de Miracle, hasta que escuche la voz de mi hermano pronunciando mi nombre mientras les pagaba por sus servicios a tan amables señoritas.
—Hay una razón por la que hayas interrumpido mi tan placentero descanso ¿cierto? —pregunte aun dormido.
—¿Recuerdas siquiera porque estas en Miracle en plena guerra?, fuiste invitado por nuestro rey para que asistieras al evento anual de luchadores —lanzándome mi armadura. Llegaremos tarde.
—Odio que me sigan enviando invitaciones para estas tonterías, mis soldados esperan en un campamento improvisado porque su comandante está aplaudiendo en el palco real a los imbéciles embriagados que intentan ganarse una espada del rey.
—Sigues siendo un príncipe Kingston.
—Un príncipe que su padre entrenó para la guerra ¿de qué se quejan? Lo que soy ahora se lo debo a tus reyes.
—No olvides cuál es nuestro papel. Somos los príncipes de la familia Callen, yo el rey y tú el dragón de las mil batallas.
—He crecido Acher, prefiero ser llamado el príncipe oscuro —sonriendo —. Vamos que el futuro rey no puede llegar tarde.
—No olvides que te quiero, pesado hermano —contesto caminando a mi lado —. ¿Qué sucedió con Lady Gala?, desde que llegaste al castillo no ha paseado por los jardines.
—No tengo idea, solo te pido un favor. Vigílala.
—¿Es necesario? has puesto un guardia en su puerta.
—Cuidando de mi hermosa futura esposa. Tenías razón, necesito las tropas de barcos de los Spintter, así que debemos cuidar muy bien del pasaporte para obtenerlos.
—Me gusta cuando eres inteligente.
Llegamos cabalgando hasta la plaza donde el show real ya estaba armado, una gran tarima donde mis padres los reyes, y mis hermanas las princesas estaban sentados frente a la multitud emocionada por el evento anual que se llevaría a cabo donde uno de los luchadores, la mayoría imbéciles soldados retirados acostumbrando a embriagarse en las cantinas del país decidían probar suerte para luchar y conseguir la espada que mi padre enviaba hacer con el mejor acero y nuestro mejor herrero, con una filosa hojilla capaz de cortar un grueso árbol en dos.
En compañía de la familia real estaba mi cuñada, una princesa lejana que llegó a Miracle hace tres años desde Barbados solo para calmar una guerra entre los dos reinos con una boda forzada con mi hermano, era una hermosa morena de ojos grandes castaños quien me había dado dos hermosos sobrinos pero que aún seguía distante ante la corona, era callada y reservada, junto a ella reposaba la presencia de mi futura esposa, quien al igual que mi cuñada Elva solo hacían parte de un trato real, sus ojos no se percataron de mi presencia o simplemente prefirió ignorarme, al parecer era la primera vez que estaba frente a tan sangrienta escena quizás alguien le comento que solo uno de los luchadores vive. Este año aumentaba la presión y las ganas el rey había agregado a la espada un segundo premio la cantidad de 100 monedas de oro al ganador, lo que haría más sangrienta la velada.
Los competidores empezaron a luchar después de las palabras inaugurales del rey, la sangre impregnaba el piso de arena frente a nosotros, la multitud emocionada gritaba muerte, mientras lady gala parecía cada vez más consternada, aterrada, atemorizada y muy nerviosa. Estaba disfrutando su respiración agitada y ese gesto de cerrar los ojos cuando iba a morir un combatiente.
Había un hombre con armadura dorada que sobresalía, no parecía un guerrero de cantina, tenía experiencia y después de cada pelea miraba al palco real con cierto asco, era obvio que sus intenciones ante su presencia en aquel torneo eran más oscuras que ganar el premio.
—¿Qué hiciste con la información que te di? —distrayéndome la más inteligente de la familia, mi hermana menor.
Me agache para quedar a la altura de su silla…
—Gracias a Dios mi hermanita conoce todos los secretos del castillo —entregándole una piedra diferente que ella amaba coleccionar.
—Es hermosa, ella se ve muy nerviosa.
—No está acostumbrada a nada de lo que está sucediendo, es emocionante ¿no?
—He ganado el derecho al premio —grito aquel guerrero con la cabeza de su último contrincante en mano, no quiero la espada ni mucho menos las 100 monedas quiero que baje el futuro rey de Miracles y demuestre frente a su pueblo que tiene los huevos para ser el rey.
Quise interferir en ordenar su arresto inmediato por atreverse a retar a mi hermano, pero como siempre él estaba gritando antes que yo que aceptaba, supongo que para no quedar como un cobarde frente a nuestro pueblo, mi hermano había aprendido a luchar, pero cuando teníamos 13 años en una carrera por el bosque que le costó una caída rompió su muñeca lesión que le había impedido convertirse en un gran guerrero se especializó en el arco y la flecha para lo que era lo mejor, pero con la espada no era el más ágil, tome su brazo y lo mire.
—Esto es una estupidez.
—No permitiré que nadie ponga en duda la valentía del futuro rey, frente a su pueblo y soldados, frente a su familia. Acabaré con ese maldito.
—Admiro tu valentía pero es un buen luchador es ágil.
—¿Dudas de tu hermano?
Bajando los escalones, listo para luchar con aquel desconocido que se atrevió a retarlo frente a la multitud, la lucha empezó y aunque mi hermano era inteligente y aguerrido no tenía la experiencia necesaria en lucha como para ganar aquella pelea, quito su careta con la cara ensangrentada mientras aquel hombre se disponía para arrebatarle la vida como correspondía.
Pero sin duda a mí las leyes y los honores me tenían sin cuidado, me resbalaba lo que la gente pensara o dijera después de interferir por la vida de mi hermano, salte sobre la valla que nos separaba de la arena y sostuve la filosa espada que venía camino al cuello de mi hermano que entre a desesperación me miró con grito de auxilio, aquel hombre intentaba desencajar su espada de mi mano quien sobre el guante de cuero sostenía el arma, apreté mi puño con fuerza enviando al hombre al piso, desenfundando mi espada y lanzando a un costado la de él.
—Recógela —acercándosela con el pie —. Levántate y pelea —. VAMOS…
Él con rapidez tomó su espada e intentó atacarme, di un giro traspasando su abdomen, acercándome a su oído.
—Elegiste el día equivocado para morir —dejándolo caer sin vida.
La multitud gritaba por aquella escena la cual estaba mal vista ante los ojos de la sociedad porque mi hermano debía morir aquella tarde por no ser lo suficientemente ágil con su espada. Silbe y en medio del desastre apareció mi caballo quien obedecía a mis llamados, ordenando a los soldados escoltar al futuro rey al castillo junto a mi familia, mientras acerque mi caballo a la tarima donde se encontraba Gala muy consternada.
—Vamos —estirando mi mano.
Ella la tomó temblorosa subiendo al caballo que cabalgaba a gran velocidad hacia el castillo real de Miracle.