Capitulo —Adiós al amor que nunca fue Natalia estaba recostada en la cama, con los ojos abiertos y clavados en el techo. No parpadeaba. No dormía. El celular descansaba a su lado, con la pantalla aún encendida, como una herida que se negaba a cerrarse. El mensaje seguía ahí. Visto. Nada más. “Fernando, lo siento por todo. Perdóname si he dudado, pero quiero que sepas que te amo. Estoy dispuesta a esperarte.” Lo había escrito sin reproches, sin exigencias. Desde un lugar honesto, cansado, pero todavía lleno de amor. Había intentado entenderlo una vez más. Justificar sus silencios. Su miedo. Esa manera de querer a medias. Había esperado. Siempre había esperado. Durante dos años. Fernando decidía cuándo verse, cuándo esconderse, cuándo aparecer. Y ella aceptaba. Se decía que era pac

