Capitulo —Una Navidad para recordar Flor siempre había amado la Navidad. Para ella no era solo una fecha: era una sensación. La casa llena, las risas mezcladas con villancicos, el calor de la gente querida. Ese año, además, todo tenía un brillo distinto. La casa estaba más hermosa que nunca. Las luces se enroscaban en las columnas del living, el árbol —alto, frondoso— había sido decorado por sus propias manos, y el aroma de la cena recién preparada flotaba en el aire como una promesa. Aunque estaba en las últimas semanas de su embarazo, Flor había insistido en recibir a su familia y amigos en casa. Gabriel había protestado, claro. Más de una vez. —Flor, no tenés que demostrarle nada a nadie —le había dicho, con la mano apoyada en su vientre—. Podemos hacerlo más chico. Ella solo habí

