Capítulo: La Flor Perdida de Gabriel Ferrer El pueblo se presentaba como un refugio, un lugar donde el dolor podía volverse un eco distante en lugar de una herida abierta. Para Gabriel Ferrer, sin embargo, las calles adoquinadas y el sonido de los grillos en las noches no eran suficientes para calmar la tormenta que llevaba dentro. Cargaba consigo un duelo que pesaba en cada fibra de su ser, una historia que pocos conocían pero que se reflejaba en la profundidad de sus ojos verdes. A sus treinta y cinco años, Gabriel ya había perdido demasiado. Andrea, su esposa, su amor, su todo, había partido de forma abrupta, dejándolo en un abismo de soledad y culpa. Y cuando creía que el destino no podía arrebatarle más, le arrancaron a su hija, su pequeña Florencia, su única razón para respirar. L

