- Tú... -Mark miró echo una mirada fuera y entrecerró la puerta del baño - ¿Tú que... Que haces aquí? -preguntó susurrando -
- Yo... -ni siquiera me salían las palabras. Me sentí sumamente nerviosa, él me miraba fijo - bueno, yo... Tú padre es, el jefe del mío y... -Mark negó con la cabeza y bajó la mirada. Bufó y luego se miró al espejo. Abrió la canilla y empapó su rostro. Luego su cabello y se lo echó para atrás. Mi corazón dio un veulco cuando volteó a verme. -
- ¿Estás... bien? -le pregunté. Se veía pálido e irritado. No terminé de hablar cuando él se deslizó sobre la puerta ahora cerrada. Me acerqué instintivamente, y me agaché frente a él. -
- Sí... Sólo, ¿puedes buscar unas tijeras? -pidió casi en una súplica - por favor, _______ -concluyó. Mi nombre saliendo de su boca sin dudas me animaron a hacer cualquier idiotez que vaya a pedirme-
- ¿A dónde? -Mark hizo su cabello hacia atrás y apretó sus dientes. ¿Qué le estaba doliendo?- No... No me digas, le pregunto a tu madre. -me levanté y Mark cambió su expresión de dolor por una de pánico -
- A mi madre no, ella te hará muchas preguntas -comentó desesperado y tomó mi mano con fuerza. Sabía que era estúpido desconcertarme por algo tan insignificante en una situación como esa. -
- Bien... Bien. ¿Entonces dónde busco?
- En mi habitación. Es arriba, el último a la izquierza.
Asentí sin hacer más preguntas. Salí del baño y para mi buena suerte no había nadie afuera. Busqué las escaleras y las subí corriendo. Miré mis manos, estaban temblando. Me sentí frustada. Realmente quería poner los pies sobre la tierra, con los demás creía haberlo echo, ya no sentía que me desmayaba, pero Mark, maldición, Mark seguía mareándome.
Ubiqué un el último cuarto. Dudé en entrar, pero Mark estaba sufriendo por algo y no podía ponerme a pensar en lo bueno y lo malo. Jamás lo había echo antes y ese no era el momento.
Busqué sobre su escritorio, estaba muy ornenado y todo se podía ver con claridad. No encontré las tijeras así que visualice el resto del cuarto. Su laptop estaba sobre la cama y sentí la necesidad de tomarla, pero se desvanecieron de inmediato. Mark Tuan no era Coolguy ni en sueños. Me acercé a su mesa de luz y abrí el primer cajón. Papeles y... ¿condones?
Me alejé. Sentí algo parecido a la angustia. Definitivamente estaba confundida. Ni que pensara que ellos fueran puros vírgenes, ni siquiera tenía problemas con eso.
No era momento de ponerme a reflexionar tampoco. Encontré las tijeras en el último cajón y bajé corriendo nuevamente. Me metí en el baño. Mark ahora estaba junto a la bañera, recostado. Le entregué las tijeras y me senté a su lado.
- Mark, ¿necesitas que llame a alguien? ¿qué es lo que tienes?
- No, pero... -Mark comenzó a cortar sus pantalones negros ajustados por debajo de la rodilla. - me gustaría saber algunas cosas -completó y terminó de recortar su pantalón. Pude ver el causante de su dolor. Un tatuaje.
- Ven -dijo en un susurro y me acerqué.- ¿puedes ver como está?
- Se ve horrible. Dile a tu amigo que es un excelente artista pero si sigue así tatuará a sus compañeros de cárcel -el tatuaje de Mark era una cruz enorme. Aún sangraba y se veía hinchado. Él me miró con ojos de huevo -
- ¿Cómo sabes que te me lo hizo un amigo? -frunció la frente -
- Porque mi hermano Eric ha hecho la misma estupidez que tú hace un año, pero ya quita esa cara, haremos algo -Intenté tranquilizarlo, pero estaba muy asustada. ¿Cómo iba a ayudarlo? El seguamente no quería que sus padres se enteraran. -
- ¿Qué esperabas que hiciera? Mis padres hubiesen puesto el grito en el cielo -se excusó-
- ¿Y era tan necesario tatuarte? -Mark me lanzó una mirada asesina. Ya debía cerrar la boca. - Te ayudaré a subir a tu habitación. Ponte protector y algo holgado.
- Eso no va a terminar con la infección, encanto -se quejó como si yo fuera la culpable. Bufé -
- Yo debo almorzar aquí. Luego podemos inventar algo y buscar un médico
- Eso puedo hacerlo sólo -giré los ojos. ¿Realmente era tan orgulloso?-
- ¡Bien! ¿y que usaras como excusa para irte cuánto antes?
- Tengo un grupo famoso. ¿Te das una idea de las veces que usé eso para evitar estos estúpidos almuerzos?
Me encogí en hombros. Seguía nerviosa,con un revoltijo en el estómago y mis piernas temblaban, pero comenzaba a molestarme con su actitud. Ayudé a Mark a levantarse jalándolo del brazo y ambos subimos a su habitación.
- ¿Aquí están tus pantalones? -Pregunté abriendo un armario pequeño. Mark se estaba poniendo un film sobre el tatuaje pero cuando oyó la puerta del armario corrió hacía mí y lo cerró de golpe -
-¿Qué demonios haces? -elevó la voz. Me alejé confundida-¿Tú solo entras a las habitaciones y revisas lss cosas de los demás sin permiso? -arqueé mis cejas. -
- Intentaba ayudar... Yo... Quería buscar algo cómodo para...
- ¿Y qué tal si no quiero que veas lo que hay dentro? -me interrumpió con un tono que hirvió mi sangre-
- ¿Más condones?-pregunté sarcástica. Mark puso cara de ver un fantasma. Se acercó un poco más a mí -
- ¿Acaso cuando te pedí las tijeras metiste la nariz dónde no te incumbe?
- Quizás -sonreí falsamente y me alejé para alivianar mi horrible cosquilleo en el estómago -
- ¡Mark! ¡cariño! ¡_______! -Dorine, la madre de Mark nos gritó y se escuchaba muy cercana. Los dos nos miramos desesperados. Me acerqué a la ventana para fingir que observaba el patio y el se sentó en la cama y puso su laptop encima de sus piernas cruzadas. Su tatuaje debió doler muchísimo en esa posición, su rostro era terrible. Dorine se asomó a la puerta y quedó boquiabierta al vernos juntos.- ¡Oh! Veo que ya se conocieron -sonrió -
- En realidad conocía a _______ desde antes mamá. -comentó Mark. Yo sonreí ruborizada - Su hermano Ben, es mi amigo -ambos nos miramos nerviosos.-
- ¿Hablan en serio? ¡Ben también ha venido! ¿se dan cuenta lo pequeño que es el mundo? -comentó su madre enérgica -
- Sí... Recién conversábamos sobre eso... -Mark buscó mi complicidad con una mirada. Yo sonreí asistiendo -
- Bueno, ya pueden bajar a almorzar niños -soltó la mujer sin borrar la sonrisa. Ambos respondimos "ok" al unísono y salí primero para que él pudiera vestirse -
Me senté junto a mi hermano y en realidad desconecté el cerebro. No tenía ganas de oir a nadie. Comí poco. De verdad estaba sintiéndome mal. Mi cabeza se partía en dos, me dolía tanto que sentía nauseas y mareos.
Cuando Dorine nos ofreció postre aproveché para levantarme del asiento y despedir a los dueños de la casa,incluyendo a Mark, explicando lo mal que me sentía y discúlpandome.
- ¿De verdad estarás bien cariño? -preguntó mi padre y yo sonreí asistiendo.- Ben, llevala al hospital, me quedaré más tranquilo -mis padres exageraban cuándo me sentía mal ya que tuve una época en la que me sentía mal con mi cuerpo y comencé a intentar evitar comidas. Solo fueron días y mi cuerpo reaccionó terriblemente mal. Esperaba que nadie se enterara de ese pasado, incluso me avergonzaba.-
- La llevaré yo, si me permite,señor -Mark se puso de pie y se dirigió a mi padre seguro y respetuoso. Eso me hubiese hecho desmayar si no supiera el verdadero contexto. Mark posiblemente estaría pensando que era mentira mi malestar y que era parte del plan de ayudarlo a escaparse. -
- Sí _____ quiere, no veo el problema -respondió mi padre. Dorine nos miraba como si fuéramos de una telenovela, con sus manos en el pecho y expresión de encanto. -
Mark y yo nos subimos al auto de su papá, Raymond. Me recosté sobre mi brazo y cerré los ojos. Ni siquiera en esa condición podía evitar inquietarme por tener a Mark junto a mí.
- ¿Vives después del hospital central?-preguntó él con su estúpida voz gruesa y atractiva. Asentí desanimada. Sentía mucho frío,me acurruqué. - ¿Te molesta si paso a que me revisen esto antes de dejarte en tu casa? -neneg también con la cabeza-
Creo haberme dormido, fue muy rápido. Mark no me dirigía la palabra ni yo a el, el ambiente era tranquilo de todas formas yo me sentía cada vez peor.
Mark estacionó en el hospital y bajó.
El golpe de la puerta cerrándose me despertó.
- Bien, listo. Ya puedes darme tú dirección. -tenía fiebre, no cabían dudas. ¿Cómo lo sabía? Comencé a dudar entre la realidad y fantasía. - ¿______? ¿te encuentras bien?- oí a Mark pero como dije antes., creí que se trataba de un sueño. Uno que acabó cuando sentí su mano sobre mi hombro. Lo miré. - Oye, estás sudando mucho. ¿tienes fiebre?
- Estoy bien... -titubeé y acaricié su mejilla. Lo veía realmente borroso y en verdad, no estaba completamente lúcida, es decir, yo en mi estado normal no lo hubiese acariciado-
Mark quitó mi mano de su rostro y puso la suya sobre mi frente. Hizo una cara de espanto y me sonreí.
- Tienes fiebre _____, y mucha. Déjame ayudarte, haremos que te atiendan. -me desesperé por verme bien. Me senté mejor y abrí los ojos. -
- No, odio los hospitales. Estoy bien. Me pasa esto a veces cuando... Bueno,cuando no duermo. Estoy muy cansada.
- ¿Cansada? ¿no haz dormido?-Mark me miraba extrañado. Un segundo después miró hacia adelante y tragó saliva- Oh... ¿tiene... Tiene algo que ver con Yugyeom?-tartamudeó - ¿tu... Digo, que hicieron que... Te impidió descansar?
Su mirada provocó un vuelco en mi corazón y una sonrisa en mi rostro. "Oh por dios, ¿por qué tu no eres Coolguy." Pensó mi cansada y desordenada cosciencia.
.