13

1942 Words
Mark insistió tantas veces que me dejara revisar por un doctor que llegó a irritarme. La última vez que le dije que no, pareció ser él el irritado y solo asintió y arrancó el auto.Minutos después estábamos en mi casa. - Gracias por traerme -solté intentando abrir los ojos y haciendo una fuerza sobrehumana para salir del vehículo. Sabía que no podía salir ilesa de aquel chapuzon. Mark salió del auto y abrió mi puerta. Me tomó del brazo y salí. Me tambaleé. Tenía mucha fiebre, podía sentirlo.- - ¿Quieres que llame a tus padres? -preguntó el rubio.Negué con la cabeza y caminamos hacia la puerta de mi casa.- Oye, te ves horrible -comentó casi sonriendo. ¿Qué le resultaba tan gracioso? Introduje la llave y entré. - Tal vez podría llamar a otra persona...-lo miré mientras despeinaba su cabello. Exhalé- - Estoy bien -me sostuve de la puerta, mis piernas no querían responder normalmente. Mi cuerpo se sentía débil,como si le quedara 5 % de carga.- Además yo... no tengo a nadie -exclamé y mordí mi labio inferior frustrada por lo que acababa de decir. Mark curvó sus labios- - Bueno, sabes... yo, me refería a alguna amiga o quizás, no sé -rascó su nuca. No iba a decirle que era una perdedora sin amigos en ese momento, no se me ocurrían chistes como para hacer la situación menos incómoda- -No creo que vengan por algo así -justifiqué. Ambos nos dedicamos sonrisas ficticias en forma de saludo y cerré la puerta. Mark golpeó al instante así que no me moví ni un paso. Abrí- - Me quedaré media hora solo para asegurarme de que estés bien -dijo entrando. Me quedé perpleja. ¿Yo le importaba? -volví a cerrar la puerta- Tu padre cree que te llevé al hospital y mi madre igual, si llega a pasarte algo la mentira se ira al diablo -bufé desgraciada. Él se preocupaba porque no descubrieran lo que había hecho, no por mí- Le dije a Mark que tomaría un baño, mientras tanto el podía ver televisión en la sala. Fui a mi habitación y tomé una pastilla, luego me duché con agua helada para bajar la fiebre. Realmente estaba funcionando, mi cuerpo comenzaba a destensarse y volvía a pensar con objetividad, y eso no era del todo bueno, que volviera a mí significaba que volviera a sentirme nerviosa, ansiosa y desesperada por lo que estaba viviendo. Mark estaba en mi casa, en mi sala. Volvía a sentir el revoltijo en el estómago. Salí del baño aún sintiéndome mal. Vestí unos jeans y un suéter n***o. Usé maquillaje, pero no en mis labios. Observé a Mark concentrado en la pantalla de su celular y sentado en el sillón. Me paré junto a él tímidamente pero ni siquiera levantó su mirada. - Mark...-llamé su atención. El me sonrió, pero su sonrisa estaba vacía. Se veía falsa y él ni siquiera se molestaba por demostrar lo contrario - Me siento mejor. Ya puedes irte - Aún te ves horrible -comentó y giré mis ojos. - - Pero yo... Ya hablé con alguien para... para que viniera -mencioné tartamuda. Él me miró como si no creyera nada de lo que decía. Rascó su barbilla - - Bien, entonces esperaré a que llegue y luego me voy -apreté mis labios. ¿A quién demonios llamaría?- Me senté a su lado fingiendo que esperaba lo mismo que él. No tenía amigos. Ben no vendría ni en sueños, Eric estaba de viaje y mis padres muy entretenidos. Cuando el silencio se volvió sumamente incómodo le ofrecí una bebida a Mark y él aceptó. Busqué mi celular de la cartera y corrí hacía la cocina para luego servir los refrescos. Busqué en mis contactos alguien que pudiera ayudarme pero era estúpido. Me quedé mirando por la ventana como idiota hasta que recordé la selfie de Yugyeom y su número telefónico. Claramente sería extraño tenerlos a ambos en mi casa, pero ya no podía pasar más verguenza. Llamé a Yugyeom y aceptó de inmediato con alegría. ¿El sólo no podía vivir en mi casa como una especie de hada madrina? - Era hora que llegara -se quejó Mark levantándose del sofá cuando Yugyeom tocó el timbre. El se había tardado más de lo que esperaba y ya me había comido todas las uñas de los nervios - Abrí la puerta y me reí ante la reacción de ambos. Yugyeom y Mark se enfrentaron con ojos de huevo y quijadas estiradas. - ¿Tú qué... Qué?¿cómo? -preguntó Yugyeom realmente desconcertado mientras entraba.- - Oh no te lo explicaré, me da pereza -dije riéndome. Yugyeom buscó la mirada de Mark. Esperaba que él le respondiera pero sólo recibió otra expresión confusa- - Veo que... Ustedes dos ya se han hecho amigos -comentó Mark casi murmurando- yo... Los dejaré solos -la abrió la puerta pero Yugyeom la volvió a cerrar - - ¿Por qué mejor no te quedas? -preguntó Yugyeom enérgico y me miró buscando complicidad. Asentí insegura, si ven se llegara,los tres moriríamos. - - No lo creo -exclamó Mark y Yugyeom lo jaló del brazo. Le susurró algo muy cerca y elle respondió de la misma manera, yo estaba lejos como para escucharlos - okey okey, me quedo -continuó desanimado.- Nos quedamos parados como idiotas, los tres. ¿Qué haríamos a las cinco de la tarde los tres? Yugyeom y yo podíamos entendernos, ya habíamos pasado tiempo juntos antes, pero Mark no. Se notaba que no quería estar allí. Yugyeom y yo nos recostamos en el sofá de la sala y comenzamos a cambiar de canales. - En la mañana salté el muro de atrás -comentó Yugyeom y lo miré confusa. El sonrió triunfante - - ¿Por qué hiciste eso? No había nadie, solos tenías que esperar - Por la adrenalina -subió y bajó sus cejas reiteradas veces. Me reí echándome hacia atrás. Mark se unió a nosotros y sentó junto a él - - Eres un idiota -comenté entre risas. Yugyeom seguía sonriendo victorioso como si hubiese hecho algo heroico.- - Ejem -soltó Mark y luego toció- ¿van a seguir riéndose y excluyéndome? - Oh vamos, ¿que tienes últimamente? ¡no eres Mark! ¿Qué haz hecho con mi amigo? -exclamó Yugyeom tomándolo de la remera. El rubio se zafó rápidamente molesto - Mi celular comenzó a sonar. Lo oí en la cocina así que corrí a buscarlo liberándome de aquella situación. - Hola mamá -respondí agitada- - Cariño, ¿te encuentras bien? ¿qué ha dicho el doctor? Dorine pregunta si Mark está contigo -mi madre me bombardeó a preguntas - - Sí. Nada relevante como que moriré o algo así. Sí, dile que Mark está conmigo. - De acuerdo. Tengan cuidado. - Ok, adiós mamá - ¡Oh! Lo olvidaba. Pasáremos el resto del día con Dorine y Raymond. Llegaremos por la noche, Ben fue con un amigo. -me deslicé con la espalda en la heladera. Era lo único que faltaba. Yo podría estar agonizando pero si ellos tenían mejores planes, no les importaba demasiado dejarme - Oh, y nada de quedarte sola con un chico -claramente se referia a Mark. La interrumpí antes que siguiera - - Mamá lo acabo de conocer, ¿que cosas dices? - Dorine me ha dicho que ya se conocían. Llama a Abie y si ella va puedes quedarte también con Mark. Llamaré en unas horas. No te pases de lista. -antes que pudiera defenderme cortó la comunicación. Giré mis ojos. Justo a Abie. Claro. No podía molestarme, yo misma había mentido con que las cosas estaban bien entre nosotras. - Les resumí mi problema con mi madre y les expliqué mi situación con Abie a los amigos. - ¿Tu madre cree que soy un pervertido o algo así? -Mark habló y luego sonrió por primera vez en toda la tarde. Me quedé fascinada. - - Claro que no. Pero suele ser así con los chicos -me expliqué - - ¿Y Yugyeom? Yugyeom hasta ha dormido contigo -contratacó inclinándose hacia mí. El pelirojo se metió entre medio de los dos. - - Pequeña, tengo la solución -soltó. Mark y yo lo miramos curiosos- llamaré a Michelle. -inmediatamente recordé a la chica del parque de diversiones - ella podría fingir la voz de Abie y nos traería un poco de diversión Todos coincidimos que era una buena idea. Yugyeom llamó a Michelle y yo le indiqué la dirección. En media hora había llegado con comida chatarra y una enorme sonrisa. Todos nos reunimos en la sala pero movimos los muebles de lugar y nos sentamos en la alfombra. - ¿Han jugado antes al juego de la botella? - preguntó Yugyeom a todos. Había oído hablar de él pero desconocía como funcionaba. Se oía como un juego adolescente, de esos que me perdía por no tener amistades.- - ¿Qué? ¿acaso ahora somos un grupo de desafíos y juegos? -comentó Mark sin intenciones de cambiar su mal humor. Yugyeom le lanzó una mirara asesina. Estaba cansado de su negatividad - - Yo no lo conozco, pero vale, juguemos -exclamó Michelle divertida frotando las palmas de sus manos- - Solo hay que girar esta botella -tomó una pequeña botella de Coca-cola- y tiened que besar a la persona que apunte. -Mark estalló en risas. Una sensación de frescura y alegría inundó mi cuerpo. - - ¡Oh amigo!¡tu sí que estás desesperado por besar! -siguió riéndose. Michelle y yo nos miramos y encogimos en hombros. - - Nosotras jugaremos -dijo Michelle y me tomó del brazo. Yugyeom nos guiñó un ojo.- - ¿En serio? Solo somos cuatro, si llega a tocarme Yugyeom ¿tendré que besarlo? -Mark se veía desesperado y Yugyeom también. Su rostro cambió de golpe, a él tampoco le agradaba la idea -. - Claro, así será más divertido -indicó Michelle y yo sonreí pícara - ¿tu tienes problemas con besarme si nos tocara? -se dirigió a mi. Su pregunta me desconcertó. En realidad no me molestaba, estaba segura de mi orientación s****l así que solo sería un beso. Negué con la cabeza. Yugyeom y Mark se miraron con ojos de plato. - - Comencemos -dijo Yugyeom. Hicimos una ronda, todos desordenados. Yugyeom giró la botella y se detuvo entre Mark y Michelle. Los dos se miraron y Mark dio el paso de acercarse. La tomó por la nuca y sentí náuseas. Mordí mi labio inferior deseando que algo interrumpiera lo que estaba por suceder.¿Pero por qué quería eso?. Mark besó a Michelle ansioso mientras ella entrelazaba sus dedos en sus rubios cabellos. Se separaron y volvieron a sus lugares. Mark limpió su boca rodeada con lápiz labial con la manga de su campera. - - Te toca a ti Mich -dijo Mark. Los miré a los dos. Ambos actuaban como si nads hubiese pasado. Michelle giró la botella y mi corazón papitó con fuerza al ver que un extremo apuntaba hacia mí - - ______ con... -comentó Michelle revisando el otro extremo, había quedado justo entre Mark y Yugyeom - con Yugyeom -soltó indicando que la botella estaba más cerca de él. De alguna forma me sentí aliviada. Besar a Mark sería una muerte segura, el ya me hacía sentir incómoda - Yugyeom se acercó a mi. Ambos estábamos a centimetros. No pudimos evitar sonreír, la situación era extraña pero divertida. - Hazlo tú -musitó y solté una risita - - Tú eres el chico, vamos -los dos nos pusimos caras de asco para hacernos reír y nos acercamos un poco más. Nuestras narices se encontraron -
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD