Capitulo 6

1200 Words
Espere un par de minutos como tenía planeado pero el no bajo y no lo hizo en los minutos siguientes tampoco. Supuse que estaba entretenido con su amiga y yo debía volver a casa, se hacía tarde y no podía esperar a que él se decidiera a recordar que seguía en el auto esperando. Me baje y me asegure de cerrar el auto, me acerque al portero que al igual que yo seguía ahí desde que Stephen subió a su piso. —Buenas tardes señor, soy Carther un gusto— extendí mi mano esperando a que este la estrechara, parecía un hombre muy amable, tenía unos 60 años, me recordaba a mi abuelo la manera tan amable en la que vi que recibía a la gente. —Señorita Carther, Martin, mucho gusto dígame en que puedo ayudarle—se sentó en una silla apoyada a una de las paredes de la recepción, de seguro debía cansarle estar todo el día de pie. —conoce a Stephen? vive en el 117, es alto, siempre anda gruñendo y con el ceño fruncido, está lleno de tatuajes. —¿Claro conozco a Stephen, hace una media hora ha subido, quieres que llame y le diga que estas acá abajo? —¿No, no se preocupe, de seguro está ocupado—saque de mi bolsillo las llaves de su auto y las acerque a las manos de Martín — estas son las llaves de su auto, se las puede dar?  yo debo irme, no puedo esperarle mucho más, cuando se las de dígale que ya le... —rasque mi nuca y negué— solo dele las llaves por favor —Sonreí y metí las manos en mis bolsillos a causa del frío ya estaba comenzando a oscurecer y debía llegar a casa pronto- —Descuide señorita, yo se las daré, que tenga una buena noche - —Buenas noches Martin, el gusto ha sido mío, cuídese—me despedí con la mano y salí del edificio, caminé unas cuantas cuadras hasta llegar al metro, gracias al cielo el departamento de Stephen no estaba tan lejos de la casa de papa. Saque mi teléfono y tenía un par de mensajes de Sofía, de seguro era para seguir insistiendo sobre la fiesta, pero definitivamente no iría, no tenía interés en hacer mi vida un poco más interesante por una fiesta. Llegue a casa cerca de las 9 me tome mi tiempo en caminar, siempre lo hago cuando llevó audífonos, esta vez me fije bien antes de cruzar la calle, no quería chocar contra ningún otro individuo. Doble una cuadra antes, se me ocurrió que tal vez Carlos estaría ahí, quería averiguar porque motivo había doblado en esa calle, seguro era por el mini Marquet en la esquina ya que de ese lado de la cuadra no había ninguna residencia. Cuando llegue a casa mi padre ya estaba ahí, me saludo muy amable y me preguntó por la universidad, las mismas preguntas de siempre con las mismas respuestas. Decidí que no debía contarle lo de Stephen no quería estar castigada por jugarle una broma a uno de sus socios, de todas maneras, sería la última vez que pensaba verlo asique era mejor que pensara que todo había acabado con la disculpa. *** Estaba acostada en mi cama mirando el techo, pensando en algo bueno por hacer, terminar una pintura o comenzar una nueva, llegue a considerar lo de la fiesta, pero sé que Jason estaría ahí, y no quería tener que aguantar sus pesadeces, no entiendo porque no puede con su orgullo y comportarse como un caballero, la palabra caballero me hizo recordar a Stephen me había olvidado del tema por completo, vi su libreta en mi estante y me levante para ir por ella. No debería revisar sus anotaciones, no es correcto, y no lo iba a hacer, simplemente le dejaría una nota, de seguro no la leería, pero yo si sabría que estaría ahí. Deje la libreta en la mesa y la mire por un par de minutos, no debía, no debía revisarla, no debía, no estaba bien. Estaba en mi lucha interna cuando mi celular comenzó a sonar, el número era desconocido, eran cerca de las 12 no podía pensar en quien podía ser a esta hora, Sofía me hubiera llamado desde su celular, pero podía ser importante así que debía contestar —Hola? ¿Quien eres y porque jodes a esta hora?  — quise mostrar que ni tenía ánimos de seguir hablando de inmediato- —Carther? ¿Soy Carlos, y tranquila que a mí también me jode tener que escuchar tu chillona voz, tu amiga aquí esta borracha, tan borracha que dice que tú y yo haríamos linda pareja, me ha hablado de ti toda la maldita noche, puedes venir por ella?  — se escuchaba un gran ruido mientras el idiota intentaba hablar- —Debe estar pedo, ella siempre dice estupideces cuando eso pasa, quédate donde estas y no la dejes sola por ningún motivo, yo iré por ella— corte y me vestí de inmediato, me había puesto mi pijama de patitos, pero resultó que mi amiga estaba borracha y necesitaba de mi ayuda así que me coloqué lo primero que encontré en mi desorden y salí rápidamente, papa se vio en la obligación de prestarme su auto, ya que mi moto estaba dios sabe dónde gracias a Stephen. Me tocó la mayoría de los semáforos en rojo, maldije un par de veces gracias a ello, mire mi teléfono que comenzaba a sonar otra vez, era un número desconocido, debería haber guardado el número de Carlos para evitar contestarle. —¡Mira Carlos, si sigues jodiendo me colocaras más nerviosa, te digo que ya voy!  hombre que impaciente! voy conduciendo provocaras un choque! — gruñí y espere a su respuesta cargada de insultos- —Carther...soy Stephen —su voz era más grave aún por teléfono, mi estómago se contrajo al escucharle— deja el teléfono ahora mismo, te llamo en cinco. Y corto, me corto mientras mis mejillas ardían de vergüenza, el pobre tipo siempre terminaba recibiendo mi peor lado, aunque creó que esta vez lo merecía, me había dejado esperando en su coche y he tenido que irme sola y sin moto gracias a él. Llegue a la casa de Jason y busque a Carlos y Sofía entre la gente, no demore mucho ya que estaba afuera esperando junto a ella. —¿Demonios Sofía, te he dicho cuántas veces que no tomes de esa manera?  — la tome del otro brazo ayudando a cargarla junto a Carlos- —Cuál es tu auto? —preguntó el chico, le indique con la cabeza ya que mis manos estaban ocupadas tratando de sostener a mi amiga- —Caaarrrtherrr... mira Carlos quien ha venido -río y nos miró tratando de mantenerse en pies— si n.…si notaron que los dos empiezan con C ...es el puto destino Carter...- —Sofía si sigues hablando juró que te dejaré aquí — junto al chico la acomodamos en el asiento trasero, de un momento a otro se quedó dormida. —Gracias por llamarme— arregle mi cabello que se había ido a mi cara en la travesía de meter a Sofía al auto— ni se te ocurra guardar mi número —Apuesto a que tu guardaras el mío — río y se despidió con un simple gesto— si tan sólo fueras menos amargada y menos tu Carther, te gastas una cara de ángel con una actitud de mierda — y se fue dejándome ahí con los insultos en la boca, pero que no haya duda que se los devolvería.
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