Mis manos se fueron a mi boca para amortiguar el sonido de mis sollozos. Caí al suelo lentamente y abracé mis piernas. Nunca pensé sentir este dolor por separarme de alguien, porque, para ser sincera, nunca quise a nadie como a él. Y estoy segurísima que nunca lo haré. Me levanté del piso sin saber cómo y me fui a la cocina. Habían muchas botellas, de todos los colores, me incliné por una oscura. Leí la etiqueta: Vino tinto. En la repisa ubiqué una copa y la llené con aquel líquido. Me quedé observándola un largo rato. ¿Qué hubiese pasado si le cuento absolutamente toda la verdad a Tomás? Pablo se hubiese enterado de una u otra manera. Y hubiese publicado esa ridícula exclusiva del que era mi novio. Tenía razón, la prensa creería todo lo que él dijera. Y no estaba dispuesta a arriesg

