Ya, igual, Lisette no estaba del todo equivocada, simplemente no quiero que pase lo mismo que con Andrés. Por miedo... descubrirlo era librarme de un peso, o algo parecido. Es que ha pasado muy poco tiempo y ya éramos novios. Supongo que es mucho más de lo que había ofrecido antes, a otros hombres. No quería recibir otra puñalada por la espalda, ya no más. Eso era, por eso no se lo había dicho, porque... ¿Para qué seguir engañandome? Lo quiero, es absurdo decir otra cosa. -Déjalo ya.- Le digo a Lisette. -Lo adiviné, lo quieres- Pues claro que sí. Pensé. -Mejor márchate, viene en camino.- Digo mientras voy a la puerta del baño. -¿Y perderme el espectáculo? Ni de broma.- No puedo evitar reírme. -Como quieras, me voy a la ducha. Estaba tomando un vaso con agua y escuchando cantar a Li

