Novios… Me acaba de pedir que seamos novios… ¿Yo quería? ¡Pues claro que sí! Tomás miraba nuestras manos, que seguían unidas, y a mí, casi al mismo tiempo. -Tomás, claro que me gustaría, me encantaría.-Le dije y sonreí ampliamente. Su cuerpo se relajó y me sonrió por milésima vez esta noche. -¿Lo dices en serio? -¿Te arrepientes de pedirlo?-Una pésima sensación se apoderó de mí. ¿Y qué si todo fue una broma? No, Tomás no era así. Me dio una mirada extraña. -¿Cómo se te ocurre siquiera pensar eso? Estoy más que feliz con que hayas aceptado. Estuve toda la cena preguntándome si debía pedírtelo. Ahora que dices que sí ¿Piensas que me arrepiento? Tocada por sus sinceridad me levanté de mi silla y fui donde él. Me agaché para besarlo, pero él se levantó también. Tomó mi rostro entre su

