-¿Y te invitó a salir? -Tal como oyes.-Respondí a Lisette. -¿Y Tomás estaba al frente, escuchándote hablar con él? -Sí.- Le sonreí. -Bien, no sé qué piensas, pero estoy segura que a Tomás no le simpatiza Andrés.-Dijo Lisette. -Está claro. -Aquí tienen, ¿Algo más?-Estábamos en la terraza de una cafetería, luego de una mañana de trabajo, y la mesera traía nuestros cafés. -Nada más, gracias.-Le dije. -Recapitulemos, hoy sales con Andrés…- Asentí. -Y el sábado con Tomás. Sí, me invitó a cenar.-Le dije después de que ahogó un gritito y movió sus manos como histérica. -Leo, deberás estar regia. -¿Para Andrés?-Pregunté con un gesto de asco en la cara.-No pienso. -Para Tomás boba.- Lisette me sacó la lengua y yo sonreí. Me gustaba que siguiéramos igual de infantiles, como si tuviéramo

