Amigos y aventuras

343 Words
Tardo un par de segundos en darme cuenta donde estoy. Finalmente me he quedado dormida y un ligero movimiento me ha despertado. Al abrir un poco un ojo le veo de espaldas, alejándose por el pasillo. Es un viaje largo, así que hay varias opciones para mover las piernas. Vuelvo a cerrar el ojo y siento los latidos de mi corazón más fuerte, casi saliendo de mi pecho. ¿Ha sido al verle? Un gran suspiro se escapa de mi pecho. – No me gustas. – Una frase en ingles me llega desde el otro lado del pasillo del avión. – Tampoco creo que seas buena para él, pero tengo que satisfacer todos sus deseos así que, de momento te toleraré. – Su ayudante me habla con un tono despiadado y me hace sentir que no es tan buena idea como pensaba embarcarme en esta locura. Reacciono tarde, me estoy tirando a la piscina y no se si tiene agua y tampoco tengo red de seguridad. El vuelo de mariposas que tenía en el estómago se ha congelado por un segundo, justo el segundo en el que el miedo me ha helado la sangre. Tiro de la manta y me tapo, cerrando los ojos de nuevo. Jamás me había sentido así, ni siquiera en la que creí la mejor época de mi vida. De ese momento vital, ni siquiera recuerdo lo que hacía a diario, recuerdo vivir solo para el fin de semana. El caso es que trabajaba y estudiaba, pero aun así estaba deseando que llegara el fin de semana. A veces no nos movíamos del pueblo, pero otras, recorría los pubs y discos donde ponían la música que me gustaba. Fue la época que más gente conocí, a pesar de ser tímida y de que las relaciones interpersonales me cuestan un mundo, conocí mucha gente, tanta que no me acuerdo de la mayoría. Fiestas, baile, alcohol y música era todo mi universo. Era la forma de vivir que me llevaba lejos de mi sufrimiento, lejos de no sentirme aceptada y adaptada.
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