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Casada con el enemigo

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—¿Porque no se lo pides a tu secretaria? ¿O alguna amiguita tuya? —Pregunté molesta

—Porque se cómo terminan estas cosas... —Aplanó sus labios —No quiero enredarme sentimentalmente con nadie y contigo —Me señala —Niña horrenda eso no podría pasar, Ni en un millón de años. Te odio tanto como tú a mí, no me enamoraría de ti NUNCA, ni aun si me pagaran.

Me observó en despectiva, pero tenía razón, el idiota tenía razón. Lo miré furiosa en posición jarra, en ese momento la vida me estaba haciendo una gran oferta, obtener la presidencia y tener en la palma de mi mano a Darren, podía por fin vengarme del idiota que por años me había hecho sufrir. Dios obra de maneras muy extrañas. 

...

Esto no iba a terminar bien... Iba ser una lucha, uno acabaría matando al otro; sería todo un desafío un reto que dejaría lo que más quería si salía bien. Algo sabía con certeza:

Me casaría con mi enemigo.

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Enemigos y propuesta de matrimonio
—j***r ¡Santo Dios! Exclamé al ver mi cama manchada, mi periodo había venido y había manchado mi bella cama, lo peor de todo es que mis sábanas eran blancas. Dios mío, Que vergüenza pasaría cuando Rosa limpiara mi habitación. Eso no debería pasarme a mí, tenía unos cólicos deliciosos. ¿Qué hicimos para merecer esto? ¿Por qué eres tan cruel Dios? —¡Es tu culpa Eva! Por comerte la manzana en el Edén nos castigan a todas. Al ver el reloj me doy cuenta que estaba retrasada para reunión corporativa de la empresa de mi padre, nunca tendría la presidencia, nunca demostraría que las mujeres también tenemos capacidad de dominar en el mundo de los negocios. Sólo tenía cuarenta minutos para llegar... Me decía a mí misma—Corre, Willow, Corre. Elegí mi ropa; una falda negra formal, camisa blanca y un blazer n***o, más unos tacones de aguja negros. Dejé todo listo y metí al baño; el agua fría hizo contacto con mi pie provocándome escalofríos, usé el jabón de tocador con olor a gardenias. Esa debió ser la ducha más rápida en mi vida. Me vestí rápidamente y me maquillé, tampoco quería parecer momia recién resucitada, máscara, rímel para resaltar mis ojos azules, labial escarlata, desamarré el moño de mi cabello y rápidamente lo peiné, dejándolo lacio. Estaba lista. Bajé corriendo, volando, casi tropezando con todo a mi alrededor, casi caigo de las enormes escaleras de mármol blanco de casa. Odio el mármol, pero mis padres tenían unos gustos un tanto excesivos. —¿Señorita? —Dijo Rosa, al ver que me sujetaba de pared arreglando mi zapato. De pequeña solía llamarme “Niña” —Tus padres ya se han ido. —Me informó con su voz dulce. —¡Estoy retrasada Rosa! —Chillé. Corrió a mí para ayudarme con el cuello de mi camisa blanca. En su rostro solo se nota gentileza, Rosa ha estado con nosotros desde que tengo memoria, la quiero como a una mamá. —Soy un desastre andante —Le dije riendo. —No, no lo eres. Corre, Vete ya —Me empujó hacía la puerta. Salí y cuando iba a cerrar, voltee a ella sujetando la puerta.. — ¿Rosa? —Me sentía avergonzada. —¿Que sucede!? —Me sonríe amablemente. —Mi cama... —Bajé mi vista —El monstruo rojo vino, y la manchó. —Sonreí mostrando exageradamente mi dentadura. Ella sólo sonrió negando con su cabeza, ¡Por Dios! Solo yo paso estas vergüenzas. Me subí a mi Audi, tenía exactamente veinte minutos para estar allí. Lo hice rugir y aceleré, trataba de leer y manejar a la misma vez; todo un desafío “Because I Love u” sonaba en mi auto, saqué mi móvil y había un mensaje de Mike. Mi novio. Mike: 7:00AM Buenos días amor <3 ten un lindo día! Yo: 7:50AM Tu igual cariño! Xoxo Mike, era mi novio desde hace cinco años, claro, lo nuestro era en secreto; pues mi padre no lo aceptaría por no se ser de nuestro nivel social. La sociedad y sus estúpidos prejuicios. Lo quería tanto, sus mensajes me ponían de ánimo; además que era lunes y saldríamos en la noche. Su cabello castaño y sus ojos verdes me volvían loca, sin mencionar ese cuerpo que se manejaba, alto y atlético, jodidamente sexy. ¡Necesito agua por favor! Le di un golpe frustrada al volante, faltaban cinco minutos para la reunión; no había leído el informe completo y el tráfico no parecía avanzar, recosté mi cabeza en el asiento y pensé —¡Voy a morir! Mis padres jamás creerán que soy responsable, el j****o de Tyler me ganará, otra vez. Aun a millas de distancias la sombra de mi hermano mayor, me perseguía. Tyler se había ido de casa hace tres años junto a su mejor amigo, luego de la trágica noche que marcaría nuestras vidas, para siempre, mis padres habían sufrido mucho por sus decisiones. Estaba segura que harían hasta lo imposible para que volviera. Vivía en París. —j***r. —Suspiré rodando mis ojos, de repente lo recuerdo... Había olvidado completamente con quién era la reunión, los Monette estarían allí, eso implicaba ver al ser más idiota y ególatra del planeta, Darren. Darren Idiota Monette como solía llamarlo, era el heredero del imperio de esa familia, a los veinticuatro era todo un magnate, el sueño de toda chica, mi pesadilla hecha persona. Ojos oceánicos, cabello oscuro, súper alto, cuerpo de modelo y perfectas facciones. Todo un dios, para mí era todo un imbécil, estúpido, egocéntrico y mujeriego. Nos odiábamos desde que tengo memoria, nuestros padres han sido mejores amigos desde siempre y competencia en los negocios; sin embargo eso no nunca arruinó su amistad. Darren y yo no corrimos la misma suerte que ellos, somos como agua y aceite. Las editoriales más prestigiosas del país son la de mi familia "Dawson's” y "Monette Inc" la de ellos, de la cual él asumió la presidencia el año pasado ridiculo nombre casi le ponen Mosters In. Aún recuerdo perfectamente cuando ese chico me dejó colgada en un árbol a los seis años y un enjambre de abejas me picó. Cada año, nuestras familias se iban juntas de vacaciones, para mí eran un t******o. Ah, pero mi hermano y él son mejores amigos. Llevé mí vista a mi iPhone rosa: 7:56AM, sólo faltaban cuatro minutos por suerte el semáforo cambió, avanzaron los vehículos, aceleré. Entré a la empresa por la enorme puerta de cristal, casi corriendo haciendo ruido en la cerámica del primer piso color nude con mis tacones, en recepción estaba Martha con su tradicional sonrisa. —Buenos días señorita Dawson. —Me saludó amable. Como siempre con su coleta, sus ojos café y una sonrisa. —Hola Martha ¿Ya llegaron los Monette? —Pregunté preocupada. Ella sólo asintió, entonces corrí hacia el elevador, indiqué piso dieciséis, deseaba que esa caja metálica horrenda volara, ¿Era mucho pedir? Volví a sacar mi iPhone y vi: 8:05AM ¡j***r! Esto estaba mal, era mujer muerta. El sonido me indicó había llegado, salí corriendo por el pasillo. Llegué estaba frente a la puerta, tomé aire y sujeté la manija metálica, la halé con fuerza. ¡Santo Dios! Todos clavaron sus ojos en mí, me quedé pasmada, vi a mis padres estaban furiosos, el aire empezaba a no llegar a mis pulmones, alguien aclaró su garganta; provocando que llevara mi vista a él, Darren. Me observaba con una sonrisa sarcástica de lado. m*****o, Mil veces m*****o. —Buenos días, lamento llegar tarde. —Dije con suma confianza. —Tuve un inconveniente. Corrí a tomar asiento rápidamente frente a los Monette. Revisábamos los índices de ganancia de cada empresa, Jane la asistente de Darren nos mostraba un estudio de mercado acerca de hasta donde llegaban nuestros medios, se hablaba de una posible asociación, para mi estábamos bien no había necesidad de asociarse con nadie, no entendía a mis padres, pero Patrick el padre de Darren era del mejor amigo de mi papá. Eran como hermanos. Cada vez nuestro alcance era mayor, incluso llegando a países latinoamericanos, cada vez nos expandíamos por el mundo; de hecho mi hermano Tyler que estaba en Francia, estaba cerrando un trato para abrir una nueva empresa. La reunión trascurría con normalidad, pero una mirada me incomodaba, alguien desde que llegué no paraba de observarme, lo sentía; quemando la piel de las mejillas, uno siente cuando lo están acosando, aun si es solo con una mirada. Logré ponerme furiosa cuando supe de quien se trataba, pensé. Él era fuego y yo dinamita... Con tan poco lograba enfurecerme. Me decía a mi misma —Calma Willow, estás en tu periodo, que un idiota no lo empeore, cuenta hasta cien... 1-2-3 ¡Cálmate o sangrarás más de lo debido! Y por millonésima no, no puedes matar al hijo de los mejores amigos de tus padres. Darren, la persona que más detesto en el mundo, me observaba como a una de sus conquistas, sus ojos azules tenían una mirada sexy ¿Qué carajos le pasaba? ¿Estaba drogado? La reunión se extendió toda la mañana, eran las 12:00PM cuando me metí al ascensor, iba a cerrarse pero alguien lo detuvo, levanté mi vista y rápidamente mi cuerpo se tensó. —Hola, hermosa. —Sonrió cínicamente llevando sus ojos azules a los míos. —¿Perdón? —Pregunto sorprendida. —¿Me dices a mí? —Pregunté sarcásticamente. Él aprieta botones y las puertas metálicas se cerraron... Era incómodo —¿Vez a alguien más acá? —Sus manos están dentro de sus bolsillos y está recostado sobre la puerta. —Es claro que te hablo a ti. —Vete al diablo. —Le respondo enojada. — Willownii, necesito urgentemente hablar contigo. —Habla nuevamente su voz ronca y odiosa. —¿Qué quieres idiota? —Trato de no darle importancia, la última vez que hablamos yo le suplicaba que me dijera donde estaba mi hermano y no lo hizo, terminamos peleando. —No tengo tiempo, así que dilo de una vez, imbécil. —Qué bonitos modales cielo, hablas como callejera. —Se burló —Sabes... Te ves preciosa hoy. —Lo miré rápidamente totalmente incrédula, él apretó sus labios para no reír... Estaba bromeando. Idiota. —Déjame en paz imbécil, hoy no estoy de humor para tus estupideces. —Espeté. Se abrió la puerta en recepción, salí rápidamente pero su mano me detuvo, y comienza a arrastrarme, intente soltarme, maldiciéndolo. Pero me llevó hasta... El baño de chicas, j***r estaba loco, Como se le ocurre llevarme ahí, ¿Que pensarían si nos encontraban juntos? —Suéltame idiota!—Le grité furiosa. Cerró y dejó caer todo su peso tras la puerta, se cruzó de brazos, empecé a decirle toda clase de insultos y maldiciones, sus ojos azules sólo me observaban con una sonrisa idiota dibujada en su rostro, caminaba desesperada de un lado a otro, esto era una estupidez. —¿Quieres calmarte, loca? —Dijo serio. —¿Cómo quieres que me calme idiota? Estamos metidos en el baño de chicas y quieres que me calme, déjame salir y no se te ocurra volverme a tocar, no soy tu juguete. —Le advertí. Me observó y llevó su mano a su mentón escaneándome, asomó una sonrisa pícara, era la mismísima sonrisa del demonio. Finalmente dijo. —Willow ¿Te quieres casar conmigo? ¿Qué carajos? Mi mentón cayó al piso y mis ojos se abrieron tanto que creí que se me saldrían, mi corazón se detuvo, apreté mis puños. —¿Que? —Pregunté atónita —¿Estas idiota Darren? ¿Te sientes bien? Ah déjame adivinar... ¡Estas drogado! —Reí. —No, no estoy drogado preciosa. —Llevó sus ojos azules a mí, sus labios rosados dibujaron una pequeña sonrisa —¿Te casarías conmigo? Esto es una broma, ¿Dónde está la cámara? —Claro, que no imbécil. —Le dije molesta. —Y déjame salir, no tengo tiempo para gente drogada hoy. —Mira Willow, Se cuánto... —empezó a caminar a mi alrededor. —Quieres la presidencia de la empresa de tus padres, y yo puedo —Resopló en mi oído —Ayudarte a conseguirla. Quedó cerca frente a mí, más de lo que yo quisiera tenerlo, en mi había una rabia terrible tenía ganas de lanzarme encima de él y ahorcarlo. Pero, la presidencia, Por Dios, sí. —Necesito una esposa Willow, una esposa de mentiras. —Dijo en un tono seductor. —Y pensé en la guapa Willow Dawson, ósea en ti —Me giñe el ojo, quiero mear, ¡Por Dios! Odio su cinismo. —Yo... —Dije— NUNCA, ÓSEA NEVER ME CASARÍA CONTIGO. I-DIO-TA. Él sonrió, puso esa estúpida sonrisa con la que volvía loca a cualquier chica, menos a mí, él tenía el semblante intimidante. —Mira hermosa, —Se acerca más a mí. —No te resistas, Todo esto. —Señala su cuerpo —¡Será tuyo! Yo necesito casarme, para reclamar la herencia de mis abuelos, estipularon que el primer nieto que se casara será el supremo heredero, Solo serán unos meses —Alza una ceja —Cinco para ser exacto. —¿Y porque a mí? —Alcé ambas cejas. Me observó y fingió pensar por un momento. —Porque tú también me necesitas. —Ladeó una sonrisa. —Tus padres me aman, y si te casas conmigo, podría apostar mi t*****o que te darán la presidencia de la editorial y cumplieras ese tu sueño de ¡Las mujeres también pueden! —Dijo imitando mi voz. Aplané mis labios para no reír, se vio bastante ridículo, pero era un buen punto mis padres lo amaban. Porque para ellos él era el hombre perfecto, muchas veces me lo habían dicho. Mi matrimonio con él me ayudaría. —Además —Se acerca de golpe a mí, dejándome sentir su perfume francés caro —Tu no me quitarías nada cuándo nos divorciemos. —¿Porque no se lo pides a tu secretaria? ¿O alguna amiguita tuya? —Pregunté molesta. —Porque se cómo terminan estas cosas... —Aplanó sus labios —No quiero enredarme sentimentalmente con nadie y contigo —Me señala —Niña horrenda eso no podría pasar, Ni en un millón de años. Te odio tanto como tú a mí, no me enamoraría de ti NUNCA, ni aun si me pagaran. Me observó en despectiva, pero tenía razón, el idiota tenía razón. Lo miré furiosa en posición jarra, en ese momento la vida me estaba haciendo una gran oferta, obtener la presidencia y tener en la palma de mi mano a Darren, podía por fin vengarme del idiota que por años me había hecho sufrir. Dios obra de maneras muy extrañas. —¿Y qué dices Willow? —Me mira seductoramente. —¿O acaso tienes miedo? Entonces hice lo más estúpido de mi vida, acepté. —Este es el trato. —Solo fingiremos hasta que yo obtenga la presidencia y tu tonta herencia, de ahí estoy libre ¿Aceptas Monette? —Trato hecho, señora de Monette —sonrió. —¿Quieres que sellemos este magnífico trato con un beso? —preguntó sarcástico acercándoseme. —Cállate imbécil, Atrás. —Retrocedí mostrando mi dedo corazón y una exagerada sonrisa mostrando mi dentadura. —Da igual pequeña idiota. —Se encogió de hombros. Esto no iba a terminar bien... Iba ser una lucha, uno acabaría matando al otro, sería todo un desafío, un reto queme dejaría lo que más deseaba en el mundo si salía bien. Algo sabía con certeza. Me casaría con mi enemigo. ...

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