Gordon Ha pasado una semana. Ha pasado una jodida semana desde que Rose desapareció y aún no hay rastro de ella. Era como si nunca hubiera existido desde el principio. Como si la hubiera imaginado o algo así, pero sabía que no lo había hecho. El sentimiento desesperado que me volvía loco cada día que pasaba era evidencia de que no la había imaginado. Ella estaba allí. Y ahora se había ido. —¿Alfa? —Sacudí la cabeza y arrastré con cuidado mis ojos y mente de vuelta a la habitación y la reunión. No tenía idea de lo que se estaba discutiendo. —¿Qué? —murmuré, frotándome los ojos. Me sentía extrañamente agotado también. —¿Qué opinas sobre las nuevas reformas que se presentaron? —Delta Ashton preguntó. Podía ver que los miembros de la manada no estaban contentos de que yo estuviera tan rel

