Capítulo 35. ¡He Vuelto!

3663 Words
La vida te enseña que siempre habrá personas en las que puedes confiar, personas que no te van a abandonar y siempre te van a apoyar, cada día descubría que mi hermano es una de esas personas, que no solo lo hace por ser mi familia, él es de los que esta para todos, siempre buscando proteger, además, esa chica que, aunque no conozco del todo y no me conoce del todo, mostro lo mucho que se preocupa por mí.   Termino de desvanecerse la criatura, ambos se acercaron corriendo, estaba herido, aunque sabía que podía resistirlo, me sentía bien, había ganado un poco más de vida además de otro núcleo de Zil destruido, todo salió muy bien después de todo, intentaba hacer presión en la herida, para disminuir el sangrado, necesitaba evitar que la sangre continuara saliendo de mí, Michael se quitó su camisa, la rompió y cubrió mi herida, después de todo necesitaba tener fuerzas para moverme y salir de ese lugar. sEos pequeños se notaban asustados, aterrados, aunque ahora estaban a salvo de esa criatura, solo nos hacía falta regresarlos con sus familias, definitivamente esta es una experiencia que no se la deseo a ningún chico, fuese quien fuese. - No se preocupen ahora están a salvo, los sacaremos de este lugar… les hablaba resistiendo el dolor e intentando darles esperanza.   - Jeison guarda silencio, intenta no hablar demasiado o te harás mas daño… me ordenaba Michael.  - ¿Qué guarde silencio? ¡como si eso fuese posible! Desde que los conozco solo lo he escuchado hablar y hablar y seguir hablando… exclamaba sonriendo la chica.  - Tienen razón, tratare de no hablar mucho, ahora hagamos lo que se necesita, salgamos… replicaba la conversación.  Percibí que lo más lógico en la situación, seria enviar a cada chico a su habitación, por lo tanto debíamos de buscar la manera que regresen por el mismo armario por el que entraron, retomamos el camino para salir de ese punto central en el que nos encontrábamos, y sin darnos cuenta en segundo estábamos fuera de él, devuelta en los caminos, aunque esta vez existía un ligero cambio, si, todo se mantenía a oscuras, pero esta vez las sombra daba la impresión de acercarse, y de esa manera desaparecer el camino que Michael debía de recorrer.  - ¿Qué demonios está sucediendo?... Preguntaba sin pensarlo.  - No tengo ni idea, sin embargo, creo que ahora es obvio que no podremos tomar los caminos de vuelta, o al menos yo no, deberíamos de buscar otra manera de salir… se expresaba Michael.   - ¿Qué piensas? ¿tienes alguna teoría sabelotodo?... me preguntaba la chica.  - De hecho, creo que, si la tengo, ya derrotamos a la criatura, quizás ella era la que mantenía este lugar y al ser destruida la estabilidad aquí, comenzó a desaparecer, podría tener sentido, ¿no lo creen?... trataba de dar una explicación. - Quizás tengas razón, no obstante, esa explicación no me unconvence del todo, creo que estas equivocado, de haber sido por derrotar a la criatura, ¿esto no hubiese comenzado a desaparecer al instante de lo ocurrido?... opinaba Michael.  - Pensándolo bien, Michael esta en lo correcto, así que debe de existir una explicación viable a todo lo que sucede… daba su punto de vista la chica.  Nos quedamos estáticos y en silencios, solo observando, mirando como ese camino que llevaría a Marjory a su hogar desaparecía por completo, y aun sin comprender bien lo sucedido. - Todo esto es muy extraño, así que deberías de tomar tu carril, no sabemos lo que pueda ocurrir en él, márchate de una vez, nos vemos al otro lado… le daba una orden a la chica.   La escuche decir tienes razón, no lo pensó dos veces para dejarnos, tomando a Ángel de la mano, ese era el niño que ella protegía tomo ese camino que lo devolvería a su hogar, a su habitación, termine viéndola desaparecer en la oscuridad, Michael me tomo por un brazo para ayudarme a caminar, sabía que me costaba un poco mantenerme en pie por mí mismo, la herida era soportable, pero fue un poco profunda, aunque debo admitir que valió la pena por salvar la vida de esa chica hermosa.   - Tu sí que eres un idiota, existen otras maneras de conquistar a las mujeres ¿Qué creías? Que por arriesgar tu vida te quedarías con la chica… me hablaba Michael sonriendo.  - Tal vez, pero al menos está a salvo es lo que importa… le respondía con una ligera risa.  - Pues sí, está a salvo, pero déjame decirte que fue una estupidez, dime, ¿Qué hubiese pasado fueses muerto? Pues te lo diré, te quedarías sin la chica, y sin vida, pero tienes razón al menos ella sigue espirando… se expresaba Michael burlándose de mí.  Tenía razón, aunque mi intención no era coquetearle, en ese momento solo pensé en salvar su vida, ahora debíamos de continuar nuestro camino, dábamos pasos lo más rápido que podía hacerlo, todos iban a mi ritmo, los niños caminaban a nuestro lado, ya se habían calmado un poco, pero seguían un poco alterados, tenía la esperanza de que se terminaran de calmar en cualquier momento, sin embargo, comenzamos a escuchar pasos tras de nosotros, lo que volvió a perturbar a los pequeños, ¡no puede ser! ¿Qué ocurre ahora? Nos detuvimos volteando lentamente la mirada hacia atrás dejándola fija en la profunda oscuridad, poco a poco notamos a dos individuos salir de ella, y al observar con claridad distinguimos que era Ángel con la chica misteriosa, corrían velozmente, asustados, los escuchamos gritar un “Corran” precisamos la mirada atrás de ellos, para ver como esa oscuridad se acercaba con rapidez consumiendo todo lo que dejaba a su paso. Nos dimos la vuelta y volvimos a tomar el camino para salir de allí, comenzamos a correr, yo intentaba hacerlo velozmente, pero al hacerlo sentía que me dolía hasta el alma por cada paso que daba.   - ¿Qué creen que esta sucediente realmente? Esto es muy extraño... preguntaba Michael sin detenerse y corriendo a mi paso.  - ¿podrías decirme la hora?... pregunte con esfuerzo. - Te dije que no te forzaras en hablar, quédate en silencio… se expresaba Michael.  - Si quieres que no hable no le hagas preguntas Michael, Jeison Ya son las cinco y media de la mañana, ya está por amanecer, por qué quieres saber eso… se expresaba la chica acercándose a nosotros a toda velocidad.  - Eso es, ya lo estaba sospechando, fíjense en algo, todo comenzó a desaparecer, pero la causante no fue la criatura, que la hallamos derrotado no tiene nada que ver, todo esto sucede por el simple hecho de que esta amaneciendo, debemos de apresurarnos la única forma de escapar de este lugar es llegando al portal por el que entre… me expresaba alterado.  - ¿solo por allí? ¿Por qué dices eso?... preguntaba la chica… - Solamente por el hecho de que está saliendo el sol, los portales están desapareciendo, dense cuenta de que los demonios, no actúan de día, por lo que todo esto debe significar que las puertas de los armarios están siendo cerradas, sin embargo, en el armario por el que llegue a este lugar, deje a una chica para que evitara a toda costa aun colocando su vida en riesgo, que esa puerta se cerrara, y sé que lo hará, al menos hasta que salgamos por allí… me expresaba seriamente.  Nos apresurábamos cada vez más, visualizando cercano ese portal, ángel fue el primero en llegar saltando y cruzando detrás de él la chica misteriosa, Marjory corriendo a toda prisa termino atravesando el portal también, Mi hermano llego a la entrada pero este no se dispuso a pasar, por lo menos no hasta que lo hiciera primero, me coloque a su lado, esperando a Jesús quien corría de manera más lento, este tropezó y cayó al suelo, Michael pretendía devolverse a ayudarlo, no obstante lo empuje para que cruzara, no podría soportar que desaparezca en este lugar.   A pesar del dolor, regrese a por ese pequeño, lo levante y nos dispusimos a cruzar, sentí nuevamente esa viscosidad y pegajosidad recorrer mi cuerpo, aunque esta vez no le di tanta importancia solo quería salir de ese terrorífico lugar, caímos al suelo en la habitación de Jesús, cada uno de los chicos se estaba esforzando al máximo, para mantener la entrada abierta, creo que de no haber salido la gran parte del grupo nos hubiésemos quedado atrapados dentro, pues al ver como estaban todos al salir, no creo que Mónica hubiese soportado el tiempo suficiente.  Jesús salto sobre Mónica llorando y abrazándola, aun mostraba algo de temor, ella me miro y me dijo gracias, cumpliste tu promesa, eso me hizo sentir bien, la puerta termino cerrándose, ya eran las seis de la mañana, la chica misteriosa retomo a abrirla y al hacerlo había vuelto a ser un armario normal, llenos de ropas y esas cosas, definitivamente ese ente había muerto, el sol resplandecía, me recostaron sobre la cama de Jesús, buscaron la caja de primeros auxilios, necesitaba algo de ayuda con la herida, Michael se encargó de llevar a Marjory y Ángel a sus casas.  A Jesús lo llevaron a dormir a la habitación de Mónica, quien dijo que nos prepararía algo de comer, todo esto nos tenía débil, habíamos perdido mucha energía, pero nos manteníamos en pie, La chica, tomo el hilo y la aguja decía que debía de cocer la herida, evitar que se infectara, y me hiciera más daño.  - Puedes decirme ¿Por qué lo hiciste?... me preguntaba mientras preparaba el hilo dentro de la aguja.  - ¿Por qué lo hice? No entiendo por qué preguntas eso, ¿a qué te refieres exactamente?... le devolvía la pregunta, aun adolorido.  Subió sobre mí, me coloco nervioso, acerco la aguja mi herida, inmediatamente le sujete la mano viéndola a sus ojos, de los cuales desprendían lagrimas estaba llorando, llorando frente a mí.   - ¿Por qué me salvaste? No podías dejar las cosas como estaban ahora a causa de eso, estás herido, debiste de haberme dejado morir… se expresaba con esas lagrimas recorriendo su mejilla.  - Oye, no digas tontería, ¿dejarte morir? jamás permitiría que algo malo te hubiese sucedido… le replicaba mientras acariciaba con mi mano ligeramente su rostro.  Comenzó a cocer, dolía, pero me dolía más verla tan deprimida, y sin comprender el porqué.   - Te digo algo, Una persona como yo no debería de ser salvada, además no deberías arriesgarte así por alguien a quien ni siquiera conoces, a alguien de la que no estas al tanto de su pasado o su presente, de la que no sabes nada de nada, alguien como yo, te arriesgaste demasiado, aun soy solo una novata, alguien sin importancia, personas como tú, que saben cómo salvar vidas, son las que deben de seguir viviendo, no debería importarte lo que suceda conmigo… me hablaba molesta.  No comprendía muy bien lo que le sucedía, el por qué decía esas cosas, por qué se encontraba molesta, el por qué odió que la salvara, porque decía que su vida no tiene importancia, enigmas que me volvían loco.   - Oye, es posible que tengas razón, tan vez no merecías ser salvada, quizás tu vida no tiene importancia, pero habla por ti, porque yo, arriesgaría mi vida por ti las veces que sean necesarias para verte bien y a salvo… le sonreía tontamente.   - Allí el problema, hablas de arriesgar tu vida por mí y yo estoy cansada de eso, de escuchar decir esas palabras, pues nunca llevan a nada bueno, ya no lo soporto… hablaba mientras terminaba de cocer mi herida.  - Ahora sí que me perdí, ¿de que estas hablando? ¿Qué sucede? Retornaba a preguntar. Solo guardo silencio apartando la mirada de mí, bajo y se preparó para irse, me levante tras ella tomándole su mano derecha, mi corazón se aceleró a mil por hora, la hale quedando rostro con rostro. - Está bien no es necesario que me cuentes lo que ocurre contigo, aun no, por ahora solo me interesa saber que estas bien… le hablaba nervioso.   Su rostro empezó a acercarse al mío, aunque lo intentaba no lograba apartar mi mirada de sus rojos y delgados labios, sentí un deseo intenso de besarla debía de arriesgarme, tenía mi oportunidad, comencé a acercar mi rostro al suyo, para acelerar el proceso y ese beso pudiese ser dado, sin embargo, escuchamos la puerta abrirse violentamente. - Jeison, dime que ya te encuentras mejor; ¡hay perdón, no quise interrumpir!… exclamaba Michael  - No te preocupes Michael, no interrumpes, tranquilo Jeison estoy bien… hablaba la chica mientras salía de la habitación.  Michael me miraba con un rostro de vergüenza, y realizo un suspiro como pidiendo perdón, si arruino un momento que pudo ser mágico o perfecto para mí, pero no tenía nada que reclamar, las cosas pasan por algo, aunque ahora surgía esa cizaña en mi mente, una preocupación que crecía poco a poco, ¿Por qué ella estaba tan deprimida? ¿Qué habrá sucedido que le duele tanto que alguien se arriesgue por ella?  Salimos de la habitación y bajamos al comedor, donde Mónica ya tenía preparada y servida la comida, se veía deliciosa y sabia aún mejor, comimos los cinco juntos, pero principalmente la chica, mi hermano y yo necesitábamos recuperar energías, y comenzamos a entablar la conversación.   - ¿por fin nos dirás cómo te llamas?... preguntaba Michael a la chica.  - Quizás otro día, ahora lo prometido es deuda ¿no? Dijeron que me hablarían sobre todo lo que saben del anillo, lo escucho. Reclamaba su derecho la chica.  - Vale, comprendido, te debemos una después de todo… hablaba con inseguridad.  Comenzamos a contarle todo lo referente a este anillo, explicando gran parte de los misterios que habíamos resueltos, incluido en ello el porqué de mi anillo n***o, algo que para ella era de mucho interés y curiosidad, le contamos un poco sobre nosotros, dando a entender quién es nuestro padre, y el por qué hacemos lo que hacemos.   Sin embargo, evitamos contar información relevante, como por ejemplo hablar de los clavos de la cruz de cristo o la fuente eterna. - Entendido, gracias por toda la información que me han dado, servirá de mucha ayuda en los enfrentamientos por venir… se expresaba mientras se levantaba para marcharse.  - Oye, no te vayas aun, descansa un poco lo necesitas y lo sabes… le hablaba preocupada Mónica. - Está bien, pero me quedare solo una noche, al amanecer me marcho… se expresaba la chica quien salía de la casa a recorrer el patio. Ese recorrido se hizo extenso, pasaron horas sin volver a ver su rostro, horas sin saber de ella, tanto que llegue a pensar que se había marchado sin despedirse, pero al final regreso a la casa, se notaba un poco débil, al instante pregunte que le ocurrió, solo hablo de que alguien acababa de cruzar, no había pasado mucho tiempo de haber sentido los dolores de la muerte, se sentó en el sofá sin decir una sola palabra más. Me sentía muy incómodo por la situación, después de ese momento tan especial que tuvimos, ahora siento que no quiere saber nada de mí, ¿acaso dije o hice algo que no debía? Me preocupaba perderla de esta manera, me acerque a ella, con la intención de hablar y tratar de solucionar lo que fuese que sucedió, pero ella solo me dijo que no tenía ganas de hablar, y se alejó de mí.  Comenzó a caer la noche nuevamente, fue notable la ausencia de la madre de Mónica, eso me hizo entender el deseo intenso y la necesidad de Jesús de que su madre este con ellos, pues en todo ese día, el tiempo que pasmos en esa casa, su madre nunca apareció, nunca llego, ¿Qué clase de madre abandona de esta manera a sus hijos?  Se escuchó un sonido en la puerta, alguien la estaba tocando, Mónica se levantó y fue directo a abrirla, del otro lado se encontraba ese demonio, Mónica le lanzo la puerta en la cara y gritando corrió hacia nosotros. Zil abrió la puerta y entro como si nada, la chica misteriosa tomo un arma y lo apuntaba fijamente. - sabes que eso no funcionara, ¿verdad? Baja esa arma, solo perderás tiempo y lo harás enojar, además no le harás ningún daño y es posible que termines herida tu… le hablaba sutilmente.  Mónica y Jesús estaban aterrados, Michael tomo asiento, la chica no apartaba la mirada de nosotros sin comprender lo que ocurría.  - ¿Qué tal lo hicimos Zil? A que te sorprendimos… me expresaba mientras me acercaba a él. - Debo admitir que lo hicieron mejor de lo que me imagine, quien pensaría que los tres tomarían la misma decisión de traspasar el portal, no sabía que todos podían pensar igual, por cierto ¿Cómo hiciste para derrotarlo en su mismo mundo? Después de todo allí no llega el mínimo rayo de sol y eso es lo único que podía asesinarlo… preguntaba Zil confundido.  - Pues utilice Una piedra solar, son efectivas, aunque no lo creas… le respondía sonriendo. Tome una silla me senté en ella e invite a Zil a tomar asiento quien lo hizo sin pestañar. - ¿quieren decirme lo que está sucediendo aquí? ¿Por qué Jeison se sienta a hablar con ese demonio? ¿no me digan que son aliados? Preguntaba la chica desorientada. Michael la mando a hacer silencio, que dejara que todo el evento se desarrollara con calma, le pidió que se fijara y prestara atención, sería la mejor manera de comprender todo lo que ocurría.  - Entonces, supongo que vienes a cumplir tu parte del trato, después de todo perdiste otro de tus núcleos ¿verdad? Por cierto, ¿Qué tanto te duele en estos momentos?... trataba de hacerlo enojar. Se levantó, y comenzó a tomar su apariencia monstruosa, sacando sus garras e intentando atacarme sin poder acercarse. - ¿Por qué acepte este trato contigo? Si no fuese por ello estuvieses muerto hace mucho… se expresaba Zil.  - Pues porque te crees superior a los demás y nos subestimaste, por eso aceptaste, pero tranquilízate intenta no sulfurarte, podrías hacerte daño, recuerda que ya perdiste la mitad de tus corazones, no deberías alterarte podrías perder uno más… me expresaba de manera burlona.  - ¡Cállate Jeison! Has la pregunta de una vez, no tengo tiempo que perder contigo… Zil hablaba muy alterado.  - Está bien, aquí mi pregunta, la fuente eterna, ¿existe?... le preguntaba seriamente.  Comenzó a caminar a mi alrededor, sonriendo. - Así que quieres ir de visita al infierno, ¿puedo saber el por qué?... me preguntaba de manera cínica ese demonio. - Entonces si es real, es bueno saber que, si existe, gracias… me articulaba satisfecho. - No tengan tanta confianza después de todo esto apenas comienza, mi próxima criatura será invencible, con ella no podrán, y tu alma será mía Jeison, y como lo prometido es deuda luego de tener la tuya vendré por la de tus hermanos… terminaba de hablar mientras desaparecía.  Se sentía bien saber que, si existe una manera de entrar al infierno, quizás pueda salvar a mi madre de ese tormento eterno en el que está, además de sacar de ese lugar a la madre de Michael también, no quise hablar con nadie más, me fui directo a la habitación donde descansaríamos, pase toda la noche sin pegar el ojo y continúe así hasta que salió el sol, era hora de marcharnos.  Salimos la chica tomo un auto que encontró en la calle, lo encendió y se acercó a despedirse.  - Michael muchas gracias por todo, espero verte pronto… se despedía la chica.  - Cuídate… le replicaba Michael mientras subía al auto.  - Jeison, creo que entendí que hiciste un trato con el demonio, por lo que supongo que tu vida está en juego, tal vez por eso eres tan bueno cazando demonios… me halagaba la chica.  - Y sé que alguien murió protegiéndote, por eso actúas de esa manera, antes de irte ¿podrías darme tu nombre?... le preguntaba. - La próxima vez que te vea te contare todo sobre mi y espero podamos tener una cita, una sin monstruos, gracias por salvar mi vida, deseo con ansias poder verte pronto… hablaba mientras se acercaba a mí y me besaba. Me sentí que volaba mientras me besaba, luego de eso solo me quedo observar cómo se marchaba, como se alejaba de mí, regrese al auto, fue un viaje silencioso, sigo sin comprender por qué la vida es tan cruel, te hace conocer a la persona ideal y luego te aleja de ella, ¿Cómo saber que es la ideal? Pues, nos acabamos de separar y ya la quiero volver a ver, eso ya me dice mucho.  Llegamos a nuestra casa, cansados, heridos, pero con alegría, saque las llaves para abrir la puerta, pero esta estaba sin seguros, ¿Qué diablos sucede? - Michael, hay alguien en la casa… susurraba  Sacamos nuestras armas y las cargamos, tal vez las balas de sal no asesinen a una persona, pero el disparo de seguro duele y podríamos detenerlo, entramos en silencio a la casa, no veíamos a nadie, en la mesa había un plato sucio, alguien había comido allí.  Seguimos recorriendo y subimos a las habitaciones, entramos en la de Maya, la cual estaba vacía, nos asomamos en la Michael la cual se mantenía sin nadie adentro, nos acercamos a la mía, cada uno tomo un lado de la puerta, Michael la abrió mientras yo entraba apuntando dispuesto a disparar a cualquier cosa que se moviera.  Dentro, sentada en mi cama se encontraba ella, estaba esperando a que regresáramos, con un rostro de alegría al vernos, nos dijo.  - Chicos que bueno verlos, los extrañe he vuelto… hablaba Maya. 
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