La vida como tal no es muy justa que se diga, siempre te quita a alguien o algo especial en tu vida, que no es que sin ello no puedas vivir, pero dejan un vacío en ti, además de un fuerte dolor en el pecho sabiendo que una parte de él, ya no va a ser el mismo, que ahora tú ya no eres el mismo, era un antes de ello y después de ello.
Abrí los ojos no se ni cuánto tiempo había pasado, no quería ni averiguarlo, para serte sincero solo quería ver a mi mama con vida, claro es obvio que no pasaría, pero quería hacerlo, mi brazo cubierto, supongo que lo habrán cocido, tenía varios cables conectados, no sé, las heridas debieron ser más graves de lo que parecían o lo que yo creía, pues aún me dolía todo el cuerpo.
Escuche a una enfermera acercarse a la habitación, no sabía ni en qué hospital estaba, pero me hice el dormido solo para escuchar un poco y saber lo que estaba sucediendo conmigo, la enfermera solo hablaba de que me encontraba estable, unos oficiales intentaron entrar, decían que necesitaban hablar conmigo; pero ella salió y les dijo, salgan está descansando y necesito que siga así.
¡Diablos! Fue lo primero que pensé al escuchar de la policía, pues que les iba a decir, “si oigan oficiales fue un demonio que se veía como un niño mato a mi mama, y destruyo la casa y casi me mata a mi más nada eso fue lo que sucedió” por Dios yo mismo escuchándome decir eso, me internaría con un psiquiatra sin pensarlo, estos policías jamás me iban a creer, seamos sinceros pensarían que estoy loco.
Hice lo que cualquier persona en su sano juicio haría, me escape del hospital, tuve que pensar por un rato para ver como lo haría y déjame decirte, aunque no lo creas, no fue tan difícil como parece, y como mucha gente lo cree, Salí de allí rápidamente e inconscientemente regrese a mi casa no tenía a donde más ir.
Una parte de mi quería ver como estaba la casa, no sé ni para que, sabía cómo la vería destruida, quemada, y sin poder regresar a vivir allí, Me senté frente a ella y comencé a llorar por un buen rato, hasta que, sin darme cuenta, me quedé dormido en el césped.
Descanse muy bien o eso creo, por tanto, cuando comenzó a salir el sol me sentía perfectamente, descansado, sin mucho dolor, pero con las mismas ganas de vengar la muerte de mi madre que tenía desde que todo empezó, cada vez que intentaba pensar en ella observaba la cara de Zil, destruyendo todo lo importante para mí.
necesitaba buscar respuestas, pero con mi madre muerta quien me ayudaría con eso y recordé un pequeño mensaje de mi madre, “lamento no haberte dicho la verdad y hacerte creer que él estaba muerto, Ricardo es tu padre, y aún debe estar con vida”
así que solo debía de encontrar a padre Ricardo que ahora sé que vive, él podría darme las respuestas que tanto necesito, por primera vez en mucho tiempo tenía algo en mente que quería cumplir, debía encontrar a mi padre, y con su ayuda derrotar a Zil y vengar la muerte de mi madre.
Tome el metro al centro de la ciudad, estaba muy frustrado por todo lo sucedido, de mi madre ahora solo quedaba el recuerdo, metí lentamente mi mano en el bolsillo, y sentí algo allí, lo saque y se encontraba el anillo que mi madre me había dejado, al verlo una lagrima broto y recorrió mi mejilla hasta caer. Solo podía pensar en esas palabras de mi madre.
Toma este anillo, no te lo coloques aún, si es posible nunca te lo pongas, pero, pero protégelo con tu vida, ellos me buscan por haber sido el portador de este.
Era frustrante recordar esas cosas de tu madre, pero que no me colocara para que me lo entrego entonces en una ocasión el mismo momento me dijo:
No quería dejarte esta responsabilidad, por lo menos aun no y si fuera por mí nunca lo habría hecho, pero creo que llego el momento.
Una parte de mi considero que, a esta responsabilidad hacia referencia al anillo, no logre aguantarme más a pesar de que dijo si es posible nunca lo uses, también dijo creo que llego el momento, y tome ese anillo y con algo de duda termine colocándomelo en mi dedo, si te digo la verdad creía que iba a salir una luz mágica o algo cuando me lo pusiera ja, pero no, no pasó nada.
Intente quitármelo, pero ya no podía, parecía que se había atorado o algo, creo que se había adaptado a mi dedo y se había quedado indefinidamente allí.
Intentaba e intentaba y seguía intentando y nada que salía. ¡maldición! ¡maldición! ¡maldición! Era lo único que decía mientras hacía hasta lo imposible para sacar ese anillo de mi dedo, cuando escuche una voz suave junto a mí y me dijo:
- ¿te encuentras bien chico?
Me sorprendí no recordaba tener a nadie tan cerca de mi como se escuchaba esa vos, Voltee a verlo, era un señor mayor como de unos sesenta años de edad aproximadamente, se sentó junto a mí, y me volvió a preguntar si me encontraba bien, creo desde que todo paso nadie lo había hecho, nadie se había preocupado por mi Y le respondí.
Gracias señor, pero estoy bien.
¿señor? No me digas señor que no soy tan viejo solo tengo sesenta y seis años aun soy un niño llamarme Alan chico, me lo decía mientras sonreía.
Gracias Alan, pero estoy bien; le seguía respondiendo así.
Por momentos quería olvidar por completo todo lo sucedido, pero sentía que necesitaba hablar, expresarme y desahogarme, quizás Alan podría ayudarme con eso; pero como contarle lo sucedido a un simple extraño.
Sabes a veces el perder a alguien o saber que no los vas a tener más duele mucho, pero es algo que no podemos evitar, todos en algún momento nos vamos, me lo decía Alan mientras colocaba su mano en mi hombro.
Una parte de mí solo pensaba en ¿Cómo sabe él que perdí a alguien? Trate de aguantar, pero no podía el dolor era muy reciente y esas palabras de Alan, aunque tontas dolieron mucho más, pero también me hicieron sentir bien, hicieron sentirme un poco mejor.
Bajé la mirada y él se quedó allí, sentado junto a mí, concebí un apoyo que me hacía falta, cuantas veces no necesitamos a alguien así y nunca hay nadie, comencé a charlar con el hablamos y hablamos y hablamos, no sé ni cuánto tiempo paso, yo seguía aun sentado en el metro, debo admitir que fue el primer viaje de mi vida que me había gustado tanto, hasta que me Alan me dijo:
De verdad me agrado hablar contigo Jeison, solo te diré no te aferres a la venganza, es mejor simplemente se tú mismo y no dejarte envenenar, la venganza es un arma de doble filo, si, haces el daño que quieres, a la persona que quieres; pero te haces a ti un daño que tú mismo no quieres.
Lo intentare. Le respondí.
¿podrías hacerme un favor? Me pregunto un poco angustiado.
Por supuesto Alan dime para que soy bueno. Le respondí en un instante sin dudarlo.
Podrías llamar a mi esposa yo te doy el número. Me decía Alan con una mirada de preocupación
Me dio el número y marque a la señora el celular sonó y sonó, pero no contesto.
por favor intenta otra vez, seguramente está en la cocina cuando entra allí se olvida del celular; hablaba Alan sonriéndome.
Esta vez sí contestaron le intente pasar el teléfono a Alan, pero no quiso aceptarlo me sentía incómodo hablando con ella cuando él estaba a mi lado y me dijo dile lo siguiente; Marta te Amo. Solo repetía las cosas que él me iba diciendo. Se veía muy feliz hablando con ella a través de mí, y luego me hizo una pregunta a mí.
¿Jeison, Cuánto tiempo llevamos hablando?
No encontraba que responder la conversación fue tan buena que sin darme cuenta había perdido el sentido del tiempo desde hace mucho rato y le respondí.
Creo que, como una media hora, más o menos.
Entonces le vas a decir esto y en lo que termines vas a colgar. Me decía esta vez muy serio.
Está bien ¿Qué le digo?
Marta lo siento, intenté hacerte caso, pero no pude morí hace aproximadamente media hora, pero no te preocupes me voy feliz porque sé que sigues aquí, te amo con todo el corazón. Termino de hablar Alan
Yo solo repetía lo que él decía sin prestar mucha atención, pero toco una palabra que me atrapo, Morí, ¿Cómo que Moriste? ¿de qué hablas? Le pregunte. Comenzó a sonreír, todos en esta vida tenemos que morir ¿no? Pues ya a mí me toco, me tengo que ir chico, perdón por esto. Dijo esas últimas palabras despidiéndose.
En ese instante el anillo comenzó a brillar, y Alan empezó a acercarse más a mí, y sin darme cuenta estaba siendo adsorbido por el anillo, creo que era una puerta que los muertos deben cruzar y así fue hasta que desapareció, todo estaba normal, cuando me abordo un dolor intenso, y comencé a sangrar mucho por la boca, sentía que un camión me había arrollado, parecía que mis huesos se estuvieran quebrando.
Escuche a una niña gritar, ¡Mama, Mama el señor loco está sangrando! ¿loco era en lo único que podía pensar? ¿eso quiere decir qué? Tranquilamente me llego la respuesta a mi propia pregunta acababa de entablar conversación con un muerto, y seguramente nadie además de mi podría verlo ni escucharlo, lo que quiere decir que para ellos yo estaba hablando solo.
Tome mi celular aun con el dolor intenso que tenía y busque información de accidente recientes, y allí estaba una foto de él, de Alan, entonces, fue cuando descubrí que había muerto atropellado, lo que quiere decir que, el anillo no solo los cruza al otro lado, sino que a mí me presenta la peor parte la de sufrir lo mismo que ellos sufrieron al irse, la misma intensidad, el mismo sufrimiento ¡que maldad! ¿Quién habrá inventado esta cosa?
Cada una de las personas en el metro me observaban como un loco, nadie se acercaba a mí, y lo peor es que esto lo iba a vivir todo el tiempo, ¿será que todas las personas que crucen por mi serán tan amables como Alan? Creo que sin darme cuenta me respondí a esa pregunta yo mismo, es obvio que no, no todos en este mundo somos buenas personas.
El dolor no duro mucho tiempo, al parecer solo son un par de minutos, o un poco más, pero el dolor físico más intenso que he sufrido, no me quería imaginar lo doloroso que sería si llegasen a morir muchas personas a la vez, y todos de maneras distintas, cuando todos quieran cruzar y deba sentir dolor tras dolor, creo que yo mismo no lo soportaría, espero que no pasen mientras tenga este anillo.
Aun no entiendo por qué cuando uno está en una situación tan complicada como la mía no buscas ayuda, teniendo claro que te pueden ayudar, así como yo lo hice muchos lo hubiesen hecho, simplemente busqué un lugar donde no pegara tanto frio para dormir y así pasar la noche.
Me acosté a dormir a pesar de lo incomodo que estaba, estaba descansando dormía bien hasta que comencé a sentir mucho calor, mi mano estaba caliente, y sentía que se calentaba cada vez más, abrí los ojos y el anillo estaba brillando, un brillo fuerte y una luz tenue pero intensa, pensé en un segundo alguien más murió, va a cruzar, traté de prepararme mentalmente para la transición para el proceso del cruce, y el momento del dolor.
Pero esta vez no era eso, sentía que el anillo me adsorbía a mí, esta vez no era a otro solo yo, quise creer que era solo una ilusión, y al abrir los ojos, no me encontraba en el lugar donde estaba, ¿el anillo me transporto? ¿Dónde estoy? Todo se tornaba oscuro y al final una pequeña luz resplandeciente, caminé hacia ella, ¿me morí? ¿debo caminar hacia la luz? Simples preguntas que recorrían mi inocente mente al llegar a la luz me encontraba en una pequeña casa.
Pero no sentía mucho espacio para caminar, era algo estrecho, recorrí todo lo que pude, pasando por una cocina, el comedor llegando a un baño y comenzando así a subir unas escaleras, sentía que cada cosa que intentaba tocar no podía hacerlo, algo evitaba que lo hiciera, terminando de subir las escaleras vi a un hombre, trate de acercarme, pero él no me vio, ¿esto es muy extraño?
Seguía transitando todo el lugar y llegue a una habitación en la que se encontraba una niña no se dé quizás Ocho años de edad, durmiendo, parecía un angelito, tenía una inocencia vivaz que contagiaba, no podía despertarla e intente marcharme, y escuche una sonrisa, se me hacía muy familiar, la ira comenzó a consumirme, voltee lentamente y Zil estaba sentado frente a ella, no pude ni reaccionar, ¿en qué momento llego? ¿Cómo puedo salvar a esa niña? pero se notaba que tampoco me veía.
Levanto su mano lentamente mientras continuaba sonriendo y la niña se despertó en seguida, observe una mano entrando por la ventana la niña comenzó a temblar y lloraba en silencio, por más que intentaba gritar y pedir ayuda la voz no le salía, nadie la podría escuchar, y yo sin poder hacer nada el miedo me lo evitaba, otra vez en una situación en la que podría ayudar a alguien y el miedo venciéndome de nuevo.
Por un segundo recordé cuando estuve en la misma situación con mi madre, de verdad tenía que dejar el miedo a un lado comenzar a ser valiente, e intentar ayudar, trate de agarra una silla que estaba cerca pero mi mano lo traspaso, ¿Cómo es esto posible? Intente tomar varias cosas y nada que podía agarrar algo, así que tome la única opción que se me ocurrió saltarle encima a la criatura creada por Zil para asesinar a la niña.
Corrí hacia eso, esa criatura o moustros sea lo que sea aún no podía verla bien solo su mano larga y pegajosa, pero igual necesitaba ayudar, algo me sujeto del brazo ¿Qué Diablos? Fue lo que pensé, ¿Zil me atrapo? volteé y era una chica como de catorce años de edad, me dijo ¡Idiota! ¿es que acaso no piensas antes de actuar? Zil no te ve, pero si tocas a su criatura te podría sentir y ese sería nuestro fin, así sabría que podemos verlo, podemos rastrearlo, y podemos derrotarlo.
¿Quién eres tú? Le pregunte de inmediato.
No es momento para presentaciones ya tendremos tiempo para eso después, tenemos que salir de aquí. Me respondí de manera violenta la chica.
¿salir de aquí? Estas locas debo ayudar a esa niña, no voy a dejar que muera. Gritaba un poco enojado.
Baja la voz, comenzó a murmurar.
¿Qué? ¿Cómo me vas a decir que me callé, cuando esa niña está en peligro? Le decía cada vez más molesto.
La niña aún no está en peligro, pero si sigues haciendo alboroto nosotros sí, mira; continuaba hablando la chica.
El espectro, o criatura que estaba entrando por la ventana se detuvo y desaprecio, Zil giro su cabeza hacia nosotros, se levantó lentamente de donde estaba y comenzó a caminar por toda la habitación diciendo. ¿Quién está por aquí? ¿no me temes, cierto? Por un momento se enteró que estábamos allí pero no nos podía ver, La chica me tapo la boca y me arrincono a una pared me susurraba al oído unas simples palabras, “no te muevas” “no hagas ruido” comencé a temblar de nuevo.
Zil camino hacia donde estábamos, se colocó frente a nosotros, aunque no nos lograba observar, nos hacía entender que sabía que estábamos allí, sus manos comenzaron a extenderse, y producir unas enormes garras, y decía no tengas miedo sal de una vez no te hare daño.
Paso un ratón al otro lado de la habitación y el volteo rápidamente, la chica aprovecho para movernos hacia el otro rincón, y regreso su mirada hacia donde estábamos antes, y ataco con su garra. No logro darle a nada, ya nos habíamos movido, se le escucho decir. ¿ya estas paranoico Zil? Mientras sonreía.
La chica me tomo del cuello y me dijo.
Estuvimos a punto de morir satisfecho.
no encontraba que expresar, pues tenía toda la razón estuvimos a punto de morir y todo por mi culpa.
esto que está sucediendo con la niña, aún no sucede, pero va a suceder pronto, aún tenemos oportunidad de salvarla. Continuaba hablando la chica.
¿Cómo sabes todo esto? Le pregunte de inmediato.
Nos volveremos a ver, y buscare la manera de que nos encontremos en personas, Zil es muy peligroso, pero aquí te puede asesinar con mayor facilidad porque aquí lo puede hacer sin necesidad de usas su habilidad. Continuaba expresándose de forma un poco agresiva la chica.
¿nos podemos encontrar en persona? Pregunte.
Por supuesto, pero ya no hay mucho tiempo para quedarnos acá, así que sal de aquí de una vez y despierta, si de verdad quieres salvar la vida de esa chica búscala, encuéntrala y sálvala. Me gritaba mientras se iba.
¿Cómo salgo de aquí le pregunte?
Regreso con una cara como de molesta diciéndome ¿acoso eres un novato? Levanto su mano y me dio una cachetada con todas sus fuerzas, y me dijo por cierto mi nombre es Maya.
Desperté asustado, y con un fuerte dolor en la mejilla, quiere decir que esa cachetada surtió efecto, lo que me pase allá sea donde sea ese lugar, también me afecta aquí, esto es sorprendente.
No encontraba una explicación racional a todo lo sucedido, este anillo tiene muchos misterios que ahora quiero escudriñar y descubrir, ahora tenía varias metas nuevas, ya no solo era una venganza contra Zil, debía encontrar a esa niña y salvarla, de esa criatura a la que tanto le teme, debía evitar que otra persona sufriera igual o más que yo.
además, debía descubrir ¿Quién es esa chica que me ayudo? Y ¿Por qué estaba allí, al igual que yo? ¿Por qué sabe tanto de todo? ¿Cómo haría para encontrarla en el mundo real? Al menos sabía algo de ella, su nombre ¿Maya quién eres en realidad?