Capitulo 3. podemos ayudar a otros.

3156 Words
La vida muchas veces nos presenta cosas que nunca creímos reales, cosas que cambian nuestra vida, que te hacen ser una persona distinta, yo había conocido a Maya una pequeña chica, muy violenta; pero que me agrado mucho, me había tratado de mostrar el sentido de la valentía en el que debo buscar ayudar a otros, de evitar que las personas sigan sufriendo y más si puedo evitarlo. Desperté lleno de muchas preguntas, demasiadas incógnitas recorrían mi mente, pero también desperté con mucha motivación, comencé a creer que era tiempo de ser una persona distinta que no solo se enfrascara en su venganza sino que además pudiera ayudar a otros que van siendo afectados en el camino, quería salvar a esa pequeña niña, pero antes tenía presente un problema muy grande pues debía encontrarla, no solo a ella también a esa pequeña chica llamada Maya que me había ayudado tanto, por un momento me había olvidado completamente de mi padre Ricardo, por unos instantes ya no tenía interés en encontrarlo, tenía otras búsquedas que para mí tenían mucho más valor. Busque rápidamente un centro de internet donde pudiera usar una computadora y comencé a buscar a Maya, pero no sabía su apellido, ni siquiera de donde era, creo que iba a ser el trabajo más difícil de mi existencia poder hallarla, aproveche para tratar de investigar un poco acerca del anillo, quería descubrir si había más secretos escondidos, busque de mil maneras, búsquedas relacionadas y nada de nada, no lograba obtener ninguna información de él, parecía que nunca hubiese existido. Escuche una sutil voz femenina cerca de mí que me decía: - Qué difícil es encontrar a alguien cuando lo estás buscando ¿no lo crees? Voltee la mirada lentamente esa voz misteriosa llego de repente ¿Quién sabe que podría ser? Y allí estaba, junto a mi había una mujer, muy hermosa de unos veintitrés años de edad, mi corazón se aceleró un poco al verla, parecía la mujer perfecta ante mis ojos, solo le conteste a su interrogante muy nervioso con un simple “si, tienes razón”  - Tranquilo chico no te quitare mucho tiempo, acabo de morir y necesito cruzar, pero antes de irme quizás te pueda ayudar un poco, continúo hablando ella. Solo podía pensar en el típico que desperdicio ¿Cómo es posible que una mujer tan bella muera? La mire por un segundo sin responder a nada esperando lo peor cuando cruzara, y retomando su conversación le pregunte.  - ¿ayudarme? ¿Cómo harías eso?  - No sé a quién buscas, pero se nota que eres nuevo con el anillo, te falta experiencia, y no sabes cómo diferenciarnos, te puedo explicar cómo saber cuándo alguien que ha muerto, así como yo esta por cruzar. Me respondió ella con una linda sonrisa, de esas que enamoran. - A ver. ¿Cómo? Le volví a preguntar. En algo tenía mucha razón era un novato en esto, no sabía cómo usar este anillo, como evitar las repercusiones, como poder evitar sentir tanto dolor cuando alguien cruza, no sabía nada de él.  -No sé si te has fijado en él, deberías hacerlo y estar más al pendiente de cómo actúa, como trabaja, pues él, pero cambia de color cuando un muerto está cerca, fíjate en eso y así no te dirán loco cuando hablemos contigo. No es por nada, pero más de uno de los que está aquí está pensándolo justo ahora. Me contestaba mientras se sentaba a mi lado. Gire lentamente a mi alrededor, sentía que mi dignidad se estaba acabando, estaba creando una nueva fama, la fama de un joven loco, que además suele hablar solo, no encontraba que cara poner mientras observaba como todos estaban mirándome, sentía sus miradas perplejas en mí, como tratando de descubrir las locuras que pasan por mi mente, baje la mirada al anillo, quien se había tornado de un color rojo, y así darme cuenta de lo que la hermosa mujer me había explicado, Se levantó de nuevo y me dio una sonrisa bella y me dijo: - Cuídate espero encuentres lo que buscas o a quien buscas.  Inmediatamente fue adsorbida por mi anillo, esperaba el dolor fuerte de su muerte, pero no ocurría nada, comencé a pensar ¿Cómo murió esta mujer? Y en ese instante empezó todo, me estaba costando respirar, sentía que me ahogaba, sin darme cuenta estaba escupiendo agua por mi boca ya casi ni reaccionaba, la gente empezó a alterarse al verme caer y seguir votando agua pase así unos cinco minutos, y luego me levante como si nada hubiese ocurrido, varias de las personas llamaron a una ambulancia, pero yo debía salir de allí lo antes posible ¿cómo le explicaría lo sucedido? Qué triste la despedida de esa linda mujer, murió ahogada, espero que logren encontrarla y que no termine pudriéndose en el fondo del mar, pero me había enseñado algo que me ayudaría para la vida, o para mi nueva vida, como identificar a los muertos de los vivos que están cerca de mí. Me marche lo más rápido posible, y Pase horas tratando de averiguar cómo encontrar a Maya, pero no lo logre, es que al final no sabía cómo buscarla, regrese al lugar donde estaba durmiendo y me acosté a descansar había sido un día agotador, pero mentalmente, y al amanecer debía de esforzarme por encontrar a la niña que está en peligro.  El anillo comenzó a brillar volví a abrir los ojos y lo único que logré decir al instante fue un, otra vez no por favor. Sentía de nuevo que el anillo me adsorbía, todo se tornó oscuro otra vez, y al final había esa misma pequeña luz resplandeciente y volví a caminar hacia ella, y regresé a la misma pequeña casa. Me acerque lentamente a la entrada y allí estaba sentada Maya esperándome acompañada de otro sujeto, esta vez la casa no se sentía tan estrecha, parecía haber más espacio para caminar. - Llegas tarde. exclamo Maya. - Perdón aún no sé cómo controlar esto. Le respondí con un poco de vergüenza. - ¿así que eres nuevo? Hablo el chico. - Si ¿y tú quién eres? Le pregunte de inmediato. - Mi nombre es Michael. Me respondió con una voz suave. Michael aparentaba tener unos veintiún años de edad aproximadamente, parecía un chico seguro de lo que hacía, determinado y confiable. - Ya que estamos los tres, las cosas se pueden observar mejor, el espacio no va a ser tan corto como en ocasiones anteriores, traten de buscar indicios, señales o algo que nos diga donde vive la niña y que es lo que la está siguiendo, Hablaba Maya con autoridad. La verdad no sé por qué termino haciéndole caso a una pequeña niña de unos catorce años, pero en el fondo ella me daba miedo, cada uno tomo caminos separados ellos parecían saber exactamente qué hacer, parecían acostumbrados, entre a la casa y volví a pasar por la cocina, y al comedor, pero esta vez me acerque a la mesa, y observe allí un periódico, continúe mi camino llegando así a un baño y subir las escaleras lentamente, me sentía en un dejavu, estaba haciendo exactamente lo mismo que la vez pasada. Intente tocar cada cosa una vez más con la confianza de esta vez poder tocarlas, pero no, no podía, nada había cambiado, volví a ver al hombre en el mismo lugar solo que esta vez no trate de acercarme, todo me parecía una réplica exacta de lo que ya había visto una vez, me apresure a llegar a la habitación, y estaba la niña durmiendo una vez más, de verdad que parecía un angelito  En un instante escuche la sonrisa de Zil, pero esta vez algo había cambiado, el parecía estar a la defensiva esperando a ver si observaba a alguien o escuchaba algo, me agache cerca de la puerta para que no me notara, y funciono en un momento todo volvió a ser la misma historia, levanto su mano, y la niña despertó, se podía mirar en la ventana la misma mano que ya había visto antes, tratando de entrar, esta vez el miedo no me consumía, pero no me movía solo para que Zil no me descubriera. Y sentí una mano en mi hombro me asuste por un segundo voltee rápidamente, y era Michael. - ¿Qué te sucede? No me asustes así. Le susurraba un poco enojado.   Él no me contesto solo se detuvo unos segundos a observar la situación y me dijo un simple vámonos, no me quería ir, tenía unas ganas de saber cómo terminaría el suceso, ¿acaso la niña moriría? Pero el jalo con fuerzas y termine yéndome con él, salimos de la casa, y nos esperaba Maya quien al vernos pregunto de inmediato. - ¿Qué consiguieron?  - La verdad nada que nos sirva de ayuda, en la casa viven tres personas, y de todos, la niña es la única afectada, no sé con qué criatura está trabajando Zil en estos momentos, no logre ver mucho hay que averiguar a qué le teme esa niña. Hablaba Michael. - Si necesitamos saber el lugar donde vive la niña, para poder llegar, y así poder averiguar su mayor temor, ¿Qué encontraste tú? Me pregunto Maya de inmediato. No encontraba que responderle, ellos parecía que llegaron buscando respuestas mientras que yo, solo observaba la misma situación por segunda vez, la diferencia de experiencia era notable. Maya se acercó a mí y me golpeo en el estómago gritándome. - ¡Acaso eres un idiota! ¿Cómo piensas salvar a la niña si no logramos conseguir dónde está? ¿Dónde vive? ¿Cómo llegar a ella? ¿no conseguiste nada que sea de utilidad? ¿verdad? De verdad que era muy violenta, pero tenía toda la razón, si quiero salvarla tenía que poner más de mi parte. - Apropósito Zil estaba pendiente de que alguien estuviera aquí. ¿Qué paso en el primer viaje a esta casa? Pregunto Michael. - Habla con el estúpido este, (señalándome a mi) Zil casi nos mata por su culpa. Se expresaba Maya. De verdad me sentía muy mal, había metido la pata en dos ocasiones no tenía como defenderme ni decir se equivocan yo si conseguí algo. Y dije lo primero que se me ocurrió. - Bueno todo sucedía exactamente igual que la vez pasada, pero encontré un periódico en el comedor, tenía fecha de veinte cinco de noviembre y una dirección. Les dije la dirección que estaba en el periódico, por lo menos eso nos acercaba más a la niña al fin había servido de algo. - ¿Veinte cinco? eso es en dos días, exclamo Michael. - Tenemos dos días para encontrar a la niña y estar allí para la primera visita de Zil. Hablaba Maya. No entendía mucho lo que decían, y hablaban era como si te estuvieran hablando en un idioma que desconoces, solo hice una pregunta ¿Por qué volví a ver la misma escena de la vez pasada? Ellos me ignoraron mientras organizaban como encontrar a la niña.  Consideraba que me estaban dejando fuera de la conversación, y yo con miles de preguntas ahora, les grite; - Chicos hagan silencio de una vez y contéstenme esto, ¿Cómo que la primera visita de Zil? Me observaron fijamente ambos, parecían decepcionados, en el instante el anillo de Maya se tornó de un color Rojizo ella lo miro y nos dijo:  - Chicos debo irme alguien está por cruzar. Esto para ellos era tan normal que me hacían sentir extraño, que sucedió para que una chica de catorce años tenga que soportar esto y pasar por esto. No me lo quería ni imaginar. - Escuchen bien; nos encontraremos mañana al mediodía en la capilla cerca de esa ciudad, traten de no llegar tarde, se les agradece no me hagan golpearlos, a los dos, nos hablaba maya mientras se desaparecía frente a mis ojos. - ¿Qué sucedió? ¿ya se fue, así de fácil? ¿Cómo hizo para salir? Pregunte de inmediato. Eran demasiadas preguntas que salían de mi boca, realmente debía tratar de entender el poder esos anillos. - Es muy sencillo debe haber una fuerza externa que te expulse de aquí por ejemplo ella se mordido un labio y salió. Me hablaba con amabilidad Michael. Me puse a pensar en que podía hacer para salir, pero no se me ocurría nada, cuando sentí un golpe fuerte en mis costillas, el me golpeo sin previo aviso y se despidió con toda la tranquilidad del mundo. Desperté con un fuerte dolor Michael tiene mucha fuerza, aunque no lo aparenta, trate de descansar las pocas horas que quedaban para que amaneciera, pero me aterraba un poco volver a dormir, y regresar a esa casa a ver exactamente lo mismo, y apenas salió el sol, emprendí el camino a esa capilla que sería nuestro punto de encuentro, al fin conocería a la violenta Maya en persona y quizás ella tenga muchas respuestas de tantas interrogantes que han pasado por mi mente en los últimos días.  Logre conseguir algo de dinero para el autobús cuando mi anillo cambio de color, ¿otra vez lo mismo? Era la pregunta que me consumió en ese instante, y escuche una voz suave que me decía.  - ¿por aquí es por donde debo pasar? ¿cierto? Trate de ignorarla, no quería que más personas creyeran que estaba loco mientras me observaban hablando solo, pero volvía escuchar la misma voz repitiendo la misma pregunta, Levante la mirada hacia la voz, y era una pequeña niña de unos seis años de edad, al verla lagrimas brotaron al instante que la vi, no podía creer que un niño tan pequeño muriera, pedí la parada de autobús y me bajé con ella para que no me vieran hablando solo otra vez. Y le pregunte.  -¿Cómo te llamas? ¿Cómo moriste? - Me llamo Rosita no sé cómo morí, o no recuerdo como morí, pero me duele mucho la cabeza, extraño a mi mamá, me respondía con lágrimas en los ojos.  Solo al verla llorar me provocaba más nostalgia, y eso me llevaba a llorar a mí también, la abrace su tristeza se me contagiaba, y lo más extraño de todo es que logre abrazarla realmente abrazarla podía sentirla, estaba tocando a un muerto, y me sentía distinto, aunque era un simple abrazo parecía que la ayudaba a ella, y en el fondo a mí también; en el fondo también necesitaba ese abrazo. - ¿estabas sola cuando moriste? Le pregunte tratando de averiguar que le había sucedido.  No quería dejarla cruzar sin saber que iba a estar bien, aunque no sé cómo es el otro lado de anillo, necesitaba asegurarme que estaba clara en todo lo que le había sucedido. - No, estaba con mi hermana y mi mamá, me respondía muestras se tocaba la cabeza como si un fuerte dolor la consumiera, - Te encuentras bien, le pregunte, no sé por qué me preocupaba tanto por ella después de todo ya había muerto. - Ya recuerdo como morí, me golpearon en la cabeza. respondía ella un poco preocupada.  - ¿en la cabeza cuéntame lo que sucedió? Continúe preguntando.   - Estaba en mi casa y unos sujetos entraron y querían llevarse todo lo de la casa, nos ataron a mi hermana, a mi madre y a mí, le preguntaron a ella donde tenía todo el dinero, ella respondía que no tenía nada, y ellos le gritaban que si no hablaba una de nosotras moriría.  - ¿vives muy lejos de aquí? seguía insistiendo en las preguntas cada vez más alterado. - no, a unas calles, me respondió ella Saque mi celular y llame a emergencia mientras corría directo a su casa, en el camino ella continuaba contándome lo sucedido. - Mi madre le dijo dónde estaba el dinero, pero ellos querían más, ¿no sé de donde mi madre iba a sacar más? Si ya tenían todo, y como mi madre no les daba más, me golpearon con un bate de béisbol que tenían en sus manos y luego de eso estaba frente a ti. Definitivamente alguien debe estar muy mal para golpear a una niña tan pequeña con un bate de béisbol, pero ahora me sentía preocupado, Lo único que podía pensar es que su hermana y su madre podrían estar en peligro, llegue al lugar Rosita me enseño como poder entrar sin que me descubrieran, observe a los ladrones eran tres, me escabullí lentamente y me acerque al que estaba más lejos de todos, lo tome por el cuello, y lo apreté tan fuerte, no sé de donde saque tanta fuerza, hasta que perdió el conocimiento. Estaba aterrado, pero debía de ayudar a esa familia, por primera vez el temor no me había paralizado por completo, uno de ellos se dirigió a la cocina fui tras él y con un sarten lo golpeé directo en la cien, y se desmayó, pero esta vez hice mucho ruido y el tercero me atrapo, no encontraba como zafarme de él, me llevo a empujones junto a la niña y la mujer, las hermanas de Rosita, Les preguntaba que si me conocían ellas decían que no, que jamás me habían visto, escuchamos a la policía llegar y el ultimo ladrón en pie se alteró un poco y gracias a ello termino distrayéndose, no sé cómo saque valor y termine brincándole encima y lo golpee y lo golpee y seguí golpeándolo, hasta que no pudo defenderse. Me sentí un héroe por primera vez en la vida. Sentía que al fin le estaba dando buen uso a ese anillo Maldito, la policía entro y nos rescató, pero una de las niñas había muerto.  Me alejé lo que pude del lugar Rosita seguía conmigo, y le dije; - Al menos tu familia sigue viva, sufrirán mucho por tu pérdida, pero después de todo se repondrán y saldrán adelante. - Gracias me respondía con una sonrisa de satisfacción Vi la hora y solo pensé en ¡Diablos voy a llegar tarde! Y le pregunte si sabía llegar a la capilla que estaba buscando ya casi era mediodía ella se ofreció a llevarme antes de cruzar, y cumplió, al acercarme estaba allí Maya y Michael, esperando por mí, Maya se veía enojada, como si estaba cansada de esperar. -Llegas tarde, me grito Maya - Los siento había otras cosas importantes que también debía hacer. Le respondí con una sonrisa por primera vez en mucho tiempo me sentía satisfecho de algo que había hecho y eso era agradable. Entonces le dije a la niña gracias por todo ya puedes cruzar. Ella sonrió y cruzo.  - ¿acaba de cruzar alguien? ¿te encuentras bien? Me preguntaban los chicos. Me sentía alegre por dentro les respondí de inmediato que sí, estaba muy bien, y cuando intente caminar me desmaye….
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