Capítulo 22. La Prisión de Ilusión

3667 Words
Cuantos misterios no nos presenta la vida, está llena de ellos, y cada día hay uno nuevo que resolver, a los cuales buscarles respuestas, encontrarles solución, esos misterios que te ayudan a ser quien eres, que te hacen cuestionar todo, hasta la vida misma, Zil nos había creado un misterio nuevo, cuando dijo que existía un ser más poderoso que él, para una persona tan egocéntrica es extraño escucharlo decir que hay alguien mejor que él, además del temor que sentía cuando lo mencionaba, ahora sabemos que este Ente, tienen a nuestro padre, que después de tanto buscarlo, podríamos conseguirlo, solo si estamos dispuestos a enfrentarnos a ese ser, y claro si logramos Hallarlo.  Por momentos pensaba si fue buena idea permitir que liberaran los anillos que dejaran salir su poder, claro habíamos salvado a alguien, pero, sufrimos demasiado, mis hermanos no lograban tolerar el poder como yo, ese mismo tratar de resistir ante ellos, hizo que maya se desmayara, el daño era fuerte, y el cansancio se notaba, en lo que reacciono la dejamos descansar y retornamos a nuestra casa, ese hogar que era de papá, en la que hemos estado desde que todo comenzó, un viaje un poco largo de como ocho horas sentados en el auto, pero que además se hacía muy extenso por que casi no nos dirigíamos la palabra para no perder la concentración y esas voces volvieran.  Entramos a la casa directo a las camas a tratar de descansar, el agotamiento nos tenía al máximo, nos encontrábamos súper exhausto llevábamos varios días si descansar, sin dormir como deberíamos de dormir, sin alimentarnos como hay que alimentarse, ya no sabía ni que hacíamos en realidad, y todo gracias a esas criaturas sobrenaturales, que no nos dejan estar tranquilos.   Tuvimos una noche calmosa esas de las que no habíamos tenido en algunos días, honestamente puedo decir que descanse, que de verdad retome aliento, pero al abrir los ojos, Maya se preparaba para marcharse, acomodaba su maleta colocando en ella sus armas, libros, y aguas benditas, solo cosas que le servirían para la batalla.  - ¿Qué se supone que haces? ¿A dónde te Crees que vas? Le pregunte mientras tomaba su maleta para que no saliera.  - No sé si responderte esa pregunta pues, es obvio ¿no? Voy a buscar a ese demonio y a salvar a papá… respondía Maya un poco molesta.  Yo entendía a mi hermana, después de todo, Maya fue la única de nosotros que vivió su vida con Ricardo, nuestro padre, quien lo conoció, y lo amo con toda su alma, la persona por la que daría todo, y ahora él estaba sufriendo, se encontraba en peligro, debía de rescatarlo.  - Entiendo vas por papá, pero ¿tienes alguna idea de a dónde irlo a buscar? Le pregunto Michael muy serio.  - la verdad es que aún no… lo decía mientras se sentaba decepcionada.  - Pues te explico la situación para que entiendas vale, no sabes a dónde ir, pero quieres partir de inmediato, no sabes a que tipo te enfrentas y aun así quieres enfrentarlo, no conoces que tanto es su poder, pero quieres vencerlo, ¿Cuál crees que será el resultado? Le hablaba Michael cada vez más serio. - No lo sé, pero debo intentarlo… respondía Maya. - Anda inténtalo, pero te diré el resultado, no lo encontraras, porque estarás buscándolo ciegamente, y aun si lo tienes frente lo no lo veras, y si es el caso en el que logras encontrarlo, te enfrentaras a un ser al que el mismo Zil le teme, no conoces su poder, entonces ¿Qué? ¿morirás? Michael continuaba expresándose haciéndola entrar en razón.  Michael muchas veces parecía una persona dura, pero siempre mostraba su inteligencia, sabiduría y madurez, sabia decir las cosas, aun cuando sonaban como espinas en el corazón, te hacia entender lo que no querías entender, te hacia entrar en razón, aun cuando parecía imposible, debía y logro intentar que Maya pensara mejor las cosas antes de actuar.  - Maya sé cómo te sientes, lo rescataremos lo prometo, pero ¿Podrías decirme exactamente lo que vistes? Pregunte sentándome a su lado.  - Parecía un lugar pequeño como un sótano, dentro se encontraba esa criatura que Blaze tiene en su cabaña como imagen decorativa, la que dijo que era el hijo de satanás, este ser solo caminaba alrededor de papá, no le hablaba, solo lo admiraba, nuestro padre estaba sentado y amordazado a una silla parecía llevar tiempo así, se notaba agotado… se expresaba Maya con lágrimas en sus ojos.  - Es posible que al final Zil tuviera razón, y nos haya dicho la verdad, están torturando a nuestro padre… me expresaba preocupado.  Debíamos de encontrar a nuestro padre, no solo porque está siendo lastimado, torturado, herido y siendo un proyecto de venganza y ¿Por qué? Por salvar personas; sino también porque la desesperación de Maya era muy notable y me preocupaba, nos preocupaba, ese destino que vive Ricardo no se lo puedo desear a nadie.   - ¿no Lograste ver algo más del lugar? ¿alguna señal que nos pueda ayudar a llegar? Pregunto Michael. - Lo lamento, pero No, cuando vi a papá solo me concentre en él, no observe más nada solo a ese demonio… respondía Maya frustrada. Teníamos que encontrar respuestas, cada vez nacía un misterio nuevo, un enigma que nos hacía tratar de conseguir una solución, una incógnita que consumía nuestras mentes, debíamos de luchar con criaturas distintas cada vez, y ahora conseguir al hijo de satanás para rescatar a papá.   - Bueno chicos, tendremos que encargarnos de reponer fuerzas en estos momentos, nos encargaremos de lo demás después por ahora, hay que buscar algo para comer… se expresaba Michael.   Maya se quedó en casa, pero no antes sin prometernos que no se iría a ningún lado sin nosotros, después de todo también es nuestro padre aunque no lo conozcamos, pero igual queremos salvarlo, y entre los tres las cosas serían más sencillas, pero antes había que reponer energías, teníamos algo de tiempo que no nos alimentábamos debidamente.   - Jeison aprovechando que Maya no está con nosotros te pregunto ¿qué opinas de todo esto?… me pregunto Michael  - ¿te digo la verdad? Esto es muy extraño, a mi parecer es una trampa hacía con nosotros, no sé quién, pero es lo que creo… le respondía un poco pensativo.  - ¿una trampa? ¿a qué te refieres?... me volvió a preguntar él.  - El viejo, cuando nos habló de los anillos nos decía que ellos estaban enlazados con las tres llaves del inframundo, pero, aunque queramos solo podemos ver los ataques de Zil, lo que me hace creer que, aunque Zil no lo demuestre es el más débil de los tres guardianes de las puertas del inframundo, eso explicaría el por qué no hemos podido observar a ninguna de las otras dos llaves en acción… comencé a analizar   - ¿Qué tiene que ver esto con papá? Me pregunto Michael. - Pues, de ser cierto que esa criatura es el hijo del mismo satanás, entonces eso significaría que es uno de los demonios con mayor poder en todo el universo, entonces ¿Por qué pudimos verlo a él y a las otras dos llaves no? ¿no te parece muy extraño… respondía cada vez más inquieto.  Michael se quedó pensativo por un período de tiempo, trataba de procesar mi razonamiento. - Si tus conclusiones son correctas, solamente deben estar esperando que cometamos una estupidez ¿no? Se expresaba Michael.   - Exactamente, espero que no nos equivoquemos, además mientras tengamos una confianza ciega entre nosotros y podamos apoyarnos en todo, nada malo nos sucederá… hablaba sonriendo.  Mi anillo comenzó a cambiar de color, ya había creído que desde que lo liberaron, estas situaciones desaparecerían, pero no, retomo ese color rojo, y tengo que admitirlo, lo extrañaba, había pasado algo de tiempo que no cruzaba nadie por él, observe a un pequeño niño sentado en la orilla de una acera, me acerque sonriéndole sentándome a su lado.  - Hola, por casualidad ¿sabes cómo llegar a mi casa? Me preguntaba el niño, mientras levantaba su mirada hacia mí.  - Lo lamento, pero no lo sé, puedo preguntarte ¿Cómo te llamas? Pregunte mientras lo miraba estar triste.  - Mi nombre es Dylan, necesito llegar a mi casa, mi madre me espera, y si no lo hago antes de la cena va a castigarme, y no quiero que eso me pase, pero creo que me perdí… se expresaba preocupado.  - Lo siento Dylan, pero no estás perdido, no sé cómo decirte esto, pero acabas de morir, ya no tienes que ir a tu casa, debes de continuar tu camino… le hablaba mientras apartaba mi mirada de él. - No tienes que decírmelo, sé que morí, hace como cinco minutos, pero de igual forma mi madre se va a enojar si no llego a tiempo a la casa ¿me acompañas a ir a verla? Me preguntaba mientras tomaba mi mano.  - Está bien te acompañare… se lo decía mientras suspiraba.  Me guio por todo el camino, mi trabajo simplemente fue seguirlo, creo que realmente estaba perdido, parecía no saber dónde estaba, llegamos a un pequeño parque infantil, él se detuvo a verlo diciéndome que allí se la pasaba jugando todos los días, su casa estaba muy cerca, comenzó a correr a toda velocidad, y yo tras él, para no perderlo de vista, se detuvo frente a una linda casa, frente a su hogar, una bella mujer lloraba sentada en la entrada de esta, la repentina muerte del pequeño.  - Dylan es tu madre ¿verdad? Preguntaba con nostalgia. - Si ella es mi madre, y parece sufrir… se expresaba con algo de calma.  - ¿te puedo preguntar una cosa? ¿podrías decirme que te ocurrió? ¿Cómo moriste? Pregunte con una gran tristeza. - Bueno te cuento, recuerdo estar jugando el atrapado con Luis y marcos, son mis mejores amigos, Luis la llevaba y nosotros debíamos evitar que él nos atrapara, yo corría y lo esquivaba increíblemente, y era difícil él es muy rápido, aunque siempre lo lograba esquivar bien, pero, me tropecé, cayendo al suelo, justo cuando se acercaba un auto a elevada velocidad, este me atropello, así morí, yo creo que los chicos sienten que fue su culpa cuando solo fue un accidente, pero tengo la certeza de que lo superaran y continuaran con sus vidas, son fuertes, pero mi madre, ella me preocupa, soy lo único que ella tenía, y ahora me perdió,… contaba su historia Dylan.  - Entiendo un poco lo que dices, yo solo tenía a mi madre, cuando ella murió, y tuve que aprender a vivir sin ella, y al final no es que la olvidé, continua aquí en mi corazón, pero debía de seguir adelante, tu madre tiene que hacer lo mismo, si, le dolerá, pero vivirá… me expresaba tratando de darle un poco de animo a Dylan.  Michael se acercó a toda velocidad, diciéndome que debíamos de volver, me pedía que lo hiciera cruzar rápidamente, que recordara que Maya seguía sola en casa, y de ocurrir otro ataque de los anillos se encontraría en problemas, ella sola no podrá controlar el dolor, y tenía razón debía de irme.  - Bueno Dylan debo de continuar, igual que tú, debes de cruzar, tu tiempo en este mundo acabo, te toca vivir otra aventura… se lo pedía tranquilamente.  - ¿crees que realmente podre marcharme? ¿Cómo lo hago después de ver a mi madre así? Necesito que tenga un poco de paz sino, como la dejare solitaria en este mundo tan cruel ¿podrías ayudarme con eso? Solo tienes que decirle algo de mi parte… me hacia una petición el niño.  Una petición un poco difícil para mí, jamás lo había hecho antes, me llene de preocupación, mi cabeza comenzó a presentar situaciones complicadas que resultarían de hacer lo que el niño me pide, ¿Qué podrían pensar de mí? Pero necesitaba irme y hacer que el pequeño cruzara, así que le pregunte.  - Dime, ¿Qué es lo que quieres que le diga?  Susurro cosas en mis oídos, me quede por un instante, estático observando como la rodeaban las personas que se acercaban a darle el pésame, personas de la comunidad que llegaban a proporcionar su apoyo, aproveche esa situación para ir a darle un abrazo y crear esa oportunidad para transmitir ese mensaje que Dylan quera hacer llegar.   - Dyl, Dylan me dijo que de esa forma usted lo llamaba, le quiere dar un mensaje, dice que no se preocupe por él, que está bien y lo seguirá estando, que sea feliz, como él lo fue con usted, que nunca la dejará sola, la acompañara a todos lados y además que la ama con todo su pequeño corazón, por ser su gran madre.   Termine de transmitir las palabras, me aleje un poco de ella viéndola a los ojos, y me fui de allí corriendo a toda velocidad, no quería que pensaran cosas extrañas sobre mí, Michael se burlaba de mi por lo que había hecho, y se mantenía apresurándome a regresar a casa.  - Dylan lo prometido es deuda, cumplí con mi parte del trato ahora toca hacer el tuyo, es hora de cruzar y sabes que debes hacerlo … le hablaba con autoridad.   - Muchas gracias por todo Jeison, creo que mi madre al final estará bien… se despedía mientras terminaba de cruzar el anillo.  Sentí unos instantes de paz, hasta que recordé algo que dijo ese pequeño antes de marcharse, ¿Jeison? Como es posible que ese niño supiera mi nombre, jamás lo mencione, y Michael nunca me llamo por mi nombre frente a él, no había pasado mucho tiempo cuando comencé a sentir el impacto causado por el auto, un dolor insoportable, me daba tristeza pensar en que ese daño lo sufrió ese indefenso niño.   Al fin había logrado que cruzara, y me mantenía pensando en el cómo ese niño sabia mi nombre, sin embargo evitaba darle mucha importancia, regresamos al auto, para volver a casa, cuando nuestros anillos negros se intensificaron, parecían calentarse un poco, yo soportaba el dolor pero Michael, se resistía con fuerzas, las voces volvían aunque yo no las escuchaba tan revueltas como parecían estar en la cabeza de Michael, pero esta vez se notaba mayor intensidad que la vez anterior, si Michael esta así que puede resistirla un poco no quiero ni pensar cómo se encontrara Maya.   Detuve el auto para tratar de calmar a Michael quien se revoloteaba en el dolor, no fue fácil pero lo logre, conduje el auto a toda velocidad, mi hermana podría estar muy mal, llegamos a casa, bajando y entrando rápidamente en ella, Maya estaba allí, tirada en el suelo, no parecía sufrir, pero tampoco daba la impresión de estar bien, nos acercamos a ella, esta inconsciente, no despertaba e intentamos todo lo que se nos ocurrió, pero continuaba sin abrir sus ojos, estábamos preocupados, aunque aún respiraba, eso nos mostraba que continuaba con vida.  La levanté y la saque cargada de la casa, para subirla al auto, Michael conducía, no teníamos claridad de lo que había ocurrido, pero necesitábamos encontrar ayuda, y justo ahora la única persona que podría dárnosla era ese ser que tiene el mayor conocimiento de los anillos, Blaze, así que debíamos de visitar su cabaña.  El camino era largo, pero a la velocidad que Michael conducía lo sentí corto, durante ese tedioso y preocupante camino, escuché a Maya gritar un par de veces, creí que despertaba, pero no lo hacía, se mantenía sin dar alguna señal de estar bien, en sus brazos comenzaron a aparecer marcas de garras, como si algo la estuviese rasguñando justo en ese momento, se encontraba en riesgo, en un real peligro. Los latidos de su corazón comenzaron a acelerarse, eso que te sucede cuando estas atemorizado, apretaba sus dientes, al igual que lo haces cuando algo te duele mucho y evitas gritar, esas heridas se mantenían apareciendo alrededor de su frágil cuerpo, sí, mi hermana podría morir. Nos detuvimos a la entrada del bosque cercano a la cabaña, Michael tomo a Maya en sus brazos y recorrimos todo el bosque en un santiamén, hasta llegar a la cabaña, entramos derrumbando la puerta la desesperación era muy grade, Blaze se acercó a nosotros al vernos entrar.  - ¿Qué les sucedió? Logro sentir una sensación extraña proveniente de ustedes, principalmente de la pequeña Maya, ¿Qué ocurrió? Preguntaba Blaze, lleno de intriga.  no sabíamos que responderle, no teníamos una idea clara de lo sucedido, recostamos a Maya en una mesa mientras exasperadamente solicitábamos ayuda, Blaze tomo una tiza y comenzó a dibujar un extraño símbolo en su frente, haciendo que ella comenzara a calmarse, parecía relajarse, hasta que se estabilizo.  - Creo que fui claro cuando les dije que liberar los anillos era realmente peligroso, nos sermoneaba Blaze.  - Si lo teníamos claro, y aun así necesitábamos hacerlos, pero ¿crees que puedas ayudarla? Me expresaba muy preocupado.  No nos respondió, solo coloco su mano sobre la frente de Maya, comenzando a hablar en un idioma que jamás había escuchado, no podría entender por más que lo intentara, el rostro de Maya comenzó a brillar parecía salir algo de ella, pero Blaze no podría controlarlo, y en unos instantes fue arrojado por ello hacia una de las paredes, el anillo lo había expulsado.  - Viejo ¿te encuentras bien? ¿Qué sucedió? Le preguntaba mientras lo ayudaba a levantarse.  - Esto es peor de lo que pensé… fue su manera de responder que se encontraba bien. La preocupación acrecentó más en nosotros, “es peor de lo que Pensé” esa frase es de cuidado. - ¿Qué le sucede? ¿no puedes ayudarla? Pregunto Michael. - La situación es ardua, las voces en su cabeza terminaron consumiéndola, se apoderaron completamente de su alma, no sé si recuerdan cuando les expliqué las consecuencias de la liberación de los anillos, les dije que este poder es peligroso, te pueden introducir en cualquier visión, podrían llegar a morir, pero el mayor de los riesgos es aquel en el que se encuentra su hermana, La prisión de ilusión… se expresaba Blaze.   Justo lo que intentamos evitar, quedar atrapados en esa prisión, dependiendo de nuestra fuerza de voluntad podría asesinarnos muy fácil, y ahora Maya se encontraba allí.  - el mayor riesgo de esa prisión, no consiste en estar atrapado, es el estar expuesto a todas las criaturas que habitan allí, muchos seres demoniacos que buscan alimentarse de lo que entre en ella, justo ahora Maya debió de haber enfrentado algunas de esos entes, por eso las heridas que ha sufrido, las magulladas pueden desaparecer al pasar el tiempo, quizás en horas, en días o en meses pero se irán, después de todo el daño es en la mente, pero si los ataques nos constantes, no podrá recuperarse, podrían asesinarla… continuaba hablando Blaze.   - Tenemos que ayudarla dinos ¿Cómo la sacamos de allí? Pregunte sin mucho pensar. - ¿salir? No creo que eso sea posible, justo ahora por ella misma es una tarea improbable, yo no posee control de sus sentidos, solo se mantiene en una tortura constante, en el propio mísero ambiente del mal, aunque quizás exista una manera de sacarla, y es que alguien entre allá y la haga despertar, eso significaría que alguien deberá entrar en su mente, y hacer que salga pero esa tarea sería inadmisible, nadie, absolutamente nadie, podría soportar las voces y mantenerse con calma para tener el control de la situación, por cierto ¿Cómo es que ustedes dos están tan tranquilos? Nos preguntaba Blaze.   - Bueno la verdad es que si no es por Jeison supongo que estaría igual que Maya el me ayudo a controlarme, a él casi no lo afecta esta situación… respondió Michael. - Casi no te afecta ¿de verdad? Esto es imposible, ¿Cómo lo haces? Me preguntaba Intrigado No encontraba que responder después de todo no tenía ni la remota idea, de cómo lograba mantener el control ante las voces y el sufrimiento, que acarreaban nuestras mentes desde que liberamos los anillos, y en estos instantes tampoco trataría de pensar en ello, solo quería intentar salvar a mi hermana.  - ¿Cómo lo hacemos? Nosotros entraremos… opinaba Michael. - Lo siento mucho Michael, pero de no poder controlar las voces por tu cuenta podrías ser consumido dentro, igual que Maya, así que no te puedo dejar ingresar, será mejor que Jeison cumpla esta labor solo… Blaze lo decía con un poco de impaciencia.  - Entendido, no te preocupes Michael la traeré de vuelta confía en mí, es una promesa de Storm… trataba de crear seguridad en mi hermano.  - ¿podemos hacer algo desde aquí? Tengo que sentir que puedo ayudar a mi hermano… Michael se estresaba cada vez más. - Para que esto funcione, tendremos nuestro propio enfrentamiento aquí afuera, necesitamos mantener su mente en calma, de lograrlo, hará que ella pueda tener un poco de control de sus acciones, y así impida o trate evitar su muerte, para que esto funcione, necesitamos consumir energía vital, similar a la que el anillo consume en ustedes cuando una persona cruza por él, yo ya soy un anciano, así que no tengo mucha vitalidad que se diga, por lo tanto utilizare la tuya, tienes muchas más vitalidad que yo, te quedo claro Michael… se expresaba Blaze mientras colocaba su mano en el hombro de mi hermano.  Ya estábamos preparado para intentar salvar a nuestra hermana, tomamos la cama de Blaze y la colocamos justo al lado de la mesa en la que se encontraba Maya, me acostes mientras Blaze colocaba su mano derecha sobre la cabeza de Maya y ponía la izquierda sobre la mía, dijo uno hechizos, mi anillo comenzó a brillar estaba listo para entrar a la prisión de ilusión ¿Cómo será? Protegeré a mi hermana. 
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