La vida nunca transcurre como uno la espera, siempre te llena de sorpresas, se mantiene en una constante variación en el día a día, en esas alteraciones de la realidad, o de lo que creemos real, de esas evoluciones de la vida misma donde te muestran y se enseñan cosas que nunca creíste ver, misterios nuevos por explorar, mi hermana continuaba atrapada en esa Prisión de ilusión, mi encomienda era entrar y sacarla de allí, debía rescatarla, cerré los ojos, mientras me despedía de Michael, salvaría a mi hermana.
Sentí algo extraño en mi cuerpo como si estuviera viajando a toda velocidad, eso me permitió abrir mis ojos, para no observar nada, a mi alrededor solo acaecía oscuridad, me sentía en un lugar estrecho, si estiraba mis brazos a los lados sentía una estructura gruesa como una pared, y si giraba tras de mi ocurría lo mismo, solo tenía una dirección que seguir, debía continuar el camino solo hacia adelante, por cada paso que daba, llamaba a mi hermana esperando una respuesta que nunca llegaba, ¿dónde te encuentras Maya? Me sentía iracundo, creyendo que algo malo le podría estar ocurriendo.
A lo lejos percibía un leve resplandor que me señalaba el final del camino, aunque no tenía una idea de lo que estaba haciendo, avance lentamente, sentía un poco de temor, al imaginarme varias criaturas al llegar a la luz, me figuraba el rostro de Michael, arriesgando su vida para mantener la estabilidad en Maya, por lo que debía de ser aún más valiente e arriesgarme y encontrarla.
Rebase el camino, y me encontraba en un pasillo, en él se hallaban seis puertas en los laterales, y una central mucho más grande, utilice mi racionalidad, y me apresure a abrir esa enorme entrada, pero la manilla no giraba, además de parecer tener seis cerraduras que harían que mi pase a esa puerta fuese casi imposible, busque los alrededores algo que me ayudara a atravesarla pero era un pasillo vacío totalmente, me acerque a una de las puertas, abriendo de esta manera la primera de ellas e ingresando, al traspasarla esta se cerró sola, y desapareció.
Era de noche, todo se notaba nublado, la niebla se apoderaba de todo, y aun así se podrían distinguir la siluetas de los arboles moviéndose por las fuertes brisas que acarreaban el momento, giraba a mis alrededores a ver si observaba a alguien o a algo, pero parecía estar completamente solo, gritaba el nombre de maya con la esperanza de esta me escuchara, pero seguía sin responderme, continuaba mi camino, a pasos lentos, deteniéndome en el momento que oí esa sonrisa que tanto me molestaba y detestaba Zil se encontraba en ese lugar.
Revisaba todo mi entorno buscándolo, pero no lograba verlo, observe a la distancia la silueta de un hombre entrar apresurado a una casa, lo llame, lo llame, y lo volví a llamar, necesitaba una explicación a lo que estaba viviendo, pero este no parecía escucharme, entre a la casa a pedirle ayuda, y dentro había una mujer embarazada, asustada, preocupada, el hombre se encontraba asomado por la ventana vigilando hacia afuera, y lo note, ese rostro lo conocía, era el de esa persona que tanto buscaba, mi padre Ricardo.
- Ricardo, tienes que irte, te busca a ti, y no descansara hasta que te tenga, ponte a salvo… exclamaba la mujer.
- De que hablas Lilia, ¿de verdad piensas que te dejare sola? Podría irme en este momento y esa criatura te usara a ti para hacerme daño, y lo sabes, no me puedo marchar sin antes ponerte a salvo… Hablaba mi padre.
¿Lilia? ¿Por qué ese nombre me suena tan familiar? Me preguntaba internamente, se escucharon nuevamente la sonrisa de Zil, se estaba acercando, Ricardo tomo un cuchillo se hizo una pequeña cortada en su mano, y comenzó a dibujar ese círculo, que una vez mi madre dibujó para mí, para protegerme del mismo demonio, lo diseño alrededor de la mujer, luego de terminar, le entrego el cuchillo a ella, se auscultó un fuerte ruido que derrumbo la puerta y Zil detenido frente a ella solo observándolo.
- Al fin te encontré Ricardo Storm, fue difícil tengo que admitirlo… desfrutaba al decirlo Zil.
- No te acerque a ella y deja en paz, me quieres a mi ¿no? Pues me tendrás, si le perdonas la vida a ella… rogaba mi padre.
Zil disfrutaba el momento, lo perdí de vista por un segundo, para desaparecer de la entrada y aparecer justo al lado de mi padre, arrojándolo a la pared en un santiamén, el impacto fue doloroso, Zil se acercó a la mujer, quien estaba muy aterrada.
- ¿estas embarazada de Ricardo? ¿así que quieres traer al mundo a otro Storm? Preguntaba Zil muy intrigado.
- Aléjate de mí y de mi bebe, no te acerques déjanos tranquillos… se expresaba con miedo la mujer.
El impacto con la pared fue algo duro, mi padre parecía herido, y, aun así, se levantó, colocándose frente a Zil, para defender a su familia, este demonio lo observaba con molestia, ¿Por qué te resiste tanto? Preguntaba, por la misma ira causada tomo una silla, destrozándola, y tomando pedazos de ella, para clavarle una estaca en el costado a Ricardo, no tan profundo para que este no muriera.
- ¿de verdad creíste que ese círculo protector podría salvarla de mí? La voy a asesinar delante de ti, que tus ojos vean de primera mano cómo deja este mundo, y luego acabare contigo Ricardo… se expresaba Zil enojado.
Mi padre se intentó acercar a la mujer cuando fue golpeada por segunda vez, siendo arrojado hacia la misma pared, ese segundo golpe, fue mucho más doloroso y definitivo, ya no podía moverse como antes, Zil se acercó a él.
- ¿sabes algo? Ahora no se si asesinarte, creo que el verte sufrir puede llegar a ser más gratificante, sentir que no pudiste salvar a esa mujer que tanto quieres… le hablaba Zil.
Levanto una de sus manos atrayendo hacia ella otro trozo de madera, colocándola en el cuello de mi padre, de manera amenazante, le sonrió, y la arrojo hacia el circulo protector, penetrándolo e impactando en la mujer embarazada, quien no tardó mucho en comenzar a desangrarse, después de eso Zil se marchó cumplió su promesa, quería simplemente verlo sufrir, mi padre se arrastraba hasta llegar a Lilia quien apenas podía hablar.
- No se te ocurra morir, quédate conmigo, no me dejes Lilia por favor… rogaba mi padre.
Ella tomo ese cuchillo que mi propio padre le había dado para protegerse, devolviéndoselo, con muchas lágrimas en su rostro.
- De lo único que me puedo arrepentir en esta vida, es de no poder llegar a conocer a mi hija, aun no llego a este mundo y ya es lo más importante de mi vida, por favor Ricardo, sácala, permite que ella viva, que nazca y crezca feliz protégela con tu vida, así como yo lo hago con la mía, después de todo esta pequeña es nuestra vida misma…. Se expresaba la mujer resistiendo el sufrimiento.
No quiero estar nunca en esa posición la de tomar la decisión más difícil de mi vida, o salvaba la vida de su hija o intentaba salvar a Lilia donde podrían morir ambas, su decisión, aunque difícil termino tomándola, en el fondo sabía que era la mejor de todas.
- Ni se te ocurra llamarla Lilia ese nombre es horrible… se expresaba la mujer sonriendo.
Por más que mi padre intentaba contener sus lágrimas, estas recorrían su rostro, mientras terminaba de entrar en el círculo recostándose junto a la ella, era una escena triste.
- Llámala Maya ese nombre es bonito y me gusta, es perfecto para ella, te amo Ricardo… hablaba la mujer mientras quedaba inconsciente.
El dolor que sufría mi padre se transmitía, sentía que era yo quien estaba en su lugar, y eso me partía el alma, de verdad mi padre quería a esa mujer, lo observe tomar el cuchillo, abrir y sacar al bebe, colocarla en sus brazos verla a los ojos y continuar llorando junto a ella.
- ¿sabes algo Lilia?, es la niña más hermosa del mundo, tiene tus ojos, la cuidare con mi vida, la hare fuerte, para que no sufra como nosotros, bienvenida al mundo Maya Storm, me gusta ese nombre… se expresaba mi padre mientras tomaba la mano de ambas.
Todo comenzó a ponerse borroso y una puerta apareció junto a mí, la abrí un poco preocupado, la cruce, me golpeaba un gran resplandor en el rostro, abrí los ojos poco a poco, para ver a Blaze a mi lado, y Michael muy agotado haciendo su trabajo, se notaba muy débil parecía que todo esto le consumía mucha energía vital.
- Jeison, ¿Qué Diantres haces aquí? ¿Por qué despertaste tan pronto? Preguntaba Blaze.
- No lo sé, quizás porque Michael está al límite… respondía preocupado.
- ¿la encontraste verdad? ¿dime que funciono? Se expresaba Michael mientras hacía fuerza para estar en pie.
- Perdóname Michael, aún no he podido hallarla, todo allá dentro es confuso y enredado, no será tan fácil llegar hasta ella, además nada por allí da la impresión de ser una prisión, en su mente hay siete puertas, pero la más grande no puede abrirse, lo intente, pero lo logre cruzarla… respondí con Nostalgia.
- ¿siete puertas? ¿de qué hablas? Las puertas de la personalidad son seis no siete, allí es donde nuestra mente almacena las memorias que hacen que nazca nuestra personalidad, no debería haber una séptima puerta, aunque pensándolo bien, existe la posibilidad de que esa puerta que no tendría por qué estar, sea la entrada a la prisión, si no pudiste abrirla solo tenemos que encontrar la manera de hacerlo, y así conseguir que su hermana despierte… se expresaba Blaze muy pensativo.
No conté nada de lo ocurrido dentro de la mente de Maya, después de todo aun no confiaba tanto en Blaze, aunque me moría de ganas de contarle todo a mi hermano, solo mencione que creía saber el cómo abrir esa puerta, pero no sería rápido, tardaría mucho, y el lograrlo no solo dependía de mí, Michael debía de ser fuerte, y tratar de resistir mucho más.
Regrese a la cama, para retornar dentro de la mente de Maya, llegando al mismo lugar de las puertas, acercándome a la grande para observar que una de las seis cerraduras que tenia se había abierto, justo lo que había pensado, debo entrar en cada una de las puertas, conocer sus experiencias y de esta manera lograr que la séptima puerta abra por completo.
Me acerque a la segunda puerta di un suspiro preparándome para lo que observaría, al entrar había una pequeña niña de unos cinco años de edad, escuche cuando la llamaban por su nombre, era Maya, estaba hermosa, feliz, sonriente, contenta, pero parecía hablar con alguien, por más que intentaba no notaba a nadie además de nosotros, ella lo llamaba Mark, era su mejor amigo, su amigo imaginario.
Parecía querer hacer todo con Mark, pasaba gran parte de su día con él, tuve que concentrarme mucho para poder ver la silueta de ese ser, para descubrir que, si era real, nuestro padre, le insistía en que se alejara de monstruo, que en este mundo todas las criaturas sobrenaturales son peligrosas y quieren es hacer daño o aprovecharse de algo, pero para Maya solo era su mejor amigo, y honestamente no se le notaba mala intensión. Cada vez que mi padre le gritaba que se apartara de la criatura, maya se iba a llorar a su habitación, donde la esperaba Mark y podrían estar juntos sin preocupación.
La note caer enferma como si perdiera energía, no logre entender lo que sucedía, Ricardo la llevo a la recamara.
- Te pedí muchas veces que te alejaras de esa criatura, que ese ser te iba a hacer daño, y ahora ves lo que te ha hecho… se expresaba Ricardo.
- Papá, Mark no hizo nada malo, él es mi amigo, déjalo tranquilo, no todos son peligrosos, algunos solo quieren tener una amistad… lo decía molesta Maya.
Comenzó a investigar hasta descubrir que ese Mark era un espíritu que se alimenta de la fuerza vital de las personas, las consume poco a poco hasta que las asesina, y prefiere la de los niños porque apenas están comenzando a vivir, tienen mayor vitalidad que los adultos, eso lo molesto mucho, Maya podría morir.
Observaba a mi padre buscar por toda la casa intentando encontrar a esa criatura, pero después de todo Mark era un fantasma, tienen la capacidad de hacerse ver solo por quienes ellos lo deseen, y obviamente no dejaría que Ricardo lo encontrara, Maya se complicó mucho mas de salud, estuvo al borde de la muerte, ya papá no encontraba qué hacer con esta criatura, su niña perdía toda su vialidad, y al parecer el demonio se hacía más fuerte.
- oye Mark ¿me dirías quien eres? ¿Qué es lo que quieres? ¿Qué me sucede realmente? ¿acaso voy a morir? Le pregunto Maya al ente.
- No entiendo por qué te preocupas tanto, estoy contigo, descansa todo va a estar bien eso te lo prometo… respondía la criatura.
- Pero, mi padre sigue insistiendo en que tú eres el que me está haciendo daño, lleva días buscándote alrededor de la casa, para destruirte, dime que no es cierto, dime que tú eres mi amigo, por favor… la melancolía se podía sentir en las palabras de mi hermana.
- Somos amigos, después de todo yo te apoyo y tú me apoyas y justo ahora necesito comer, así que sigue alimentándome, nútreme una más, hasta que te quedes sin nada y todo por fin termine…. Se expresaba Mark sonriendo.
La expresión de Maya fue preocupante, aprecié decepción, sentí traición, consideré una pérdida de confianza, sintió como si la persona en la que más confiaba la acabara de apuñalar por la espalda, tenía en su mano derecha un frasco con agua bendita, la cual arrojo sobre Mark, quien comenzó a gritar y a hacerse visible para los ojos de mi padre.
- Buen trabajo hija, ya puedo verlo, ¿con que allí estabas Mark? Se expresó mi padre mientras entraba a la habitación.
Se mantuvo esparciendo agua bendita sobre el ente, mientras hacía unas oraciones, un exorcismo corto pero eficaz, y de esta manera enviando a esa criatura a las profundidades del infierno, acercándose a la cama junto a Maya.
- Ya no hay nada que temer hija, todo por fin termino, esa criatura no volverá a molestarte, dentro de poco comenzaras a sentirte mejor… mostraba seguridad mi padre.
- Papá, ¿Por qué si Mark era mi amigo, me hacía daño? ¿acaso jamás podremos confiar en ellos? Se pronunciaba Maya.
- Lo lamento pequeña sé que querías creer que pueden ser amigos, pero ellos no son de fiar, siempre buscaran la manera de traicionarte, de beneficiarse, de ti o de las personas cercanas a ti, por eso te digo esto hoy y espero que lo recuerdes siempre, cada vez que tengas cerca, a un demonio, sin importar quien sea o como sea, hay que enviarlo al infierno, de no hacerlo, podría dañar a alguien más… se anunciaba Ricardo.
Vivir una experiencia así cambiaria a cualquier persona, dejarías hasta de confiar en la gente, pero comenzaba a conocer un poco más a Maya, entendí por qué odiaba tanto a los demonios, porque su molestia fue tan grande en el momento que hice el trato con Zil, porque en el momento que apareció la bruja actuó sin pensar con tal de destruirla, solamente fue preparada para ello, creció con esa mentalidad.
Una puerta apareció junto a mi nuevamente, la abrí, pero antes de cruzar logre observar la imagen de mi hermano, esforzándose al máximo para mantenernos bien y con vida, trataba de tranquilizarme diciendo que él estaba bien, supongo que en ese momento de las puertas podría conectarme con él, termine de cruzar, y estaba frente a la séptima puerta, la cual había abierto una segunda cerradura, me acerque a una tercera puerta, pero esta no logre abrirla, probé con otra gire la manilla y entre.
El lugar me pareció hermoso, estaban frente a una casa muy linda, un patio agradable, mucho espacio para jugar, divertirse para crecer siendo feliz con tu niñez, había una torta de cumpleaños en una mesa, decía feliz diez años, ya Maya tenía diez años de edad, pero no había más niños en el lugar solo eran ellos dos que triste una vida así, cantaron cumpleaños y picaron la torta.
- Feliz cumpleaños número diez mi hija, y aquí está el primer obsequio que te eh dado en la vida, perdón por eso por cierto… se expresaba mi padre mientras le entregaba una caja a Maya.
Me asombró escuchar eso, que clase de padre es ese que nunca le ha dado un regalo de cumpleaños a su hija, en diez años no pudo comprarle algo, pero Maya se notaba emocionada, abrió la caja y me sorprendió lo que esta tenia dentro.
- Espero lo disfrutes, una granada de agua bendita y un arma de sal, tus primeros bebes… se sentía orgullos Ricardo al hablar.
- De verdad, ¿ya puedo usarlas?, muchas gracias padre, te amo, era justo lo que quería de obsequio… respondía Maya con una sonrisa enorme en su rostro.
- Ahora solo nos queda enseñarte a usarlas ¿no crees? ¿lista para aprender? Se pronunciaba Ricardo.
Ricardo preparo todas las cosas, y empezó a enseñarle a disparar, pasaron horas y horas hasta que al fin dio su primer disparo en el blanco la alegría que desprendía era enorme, ella disfruta lo que hace, eran felices a su manera, pero lo eran, aunque no lograba procesar que una persona regalara eso de cumpleaños.
- Padre. ¿Cuándo me llevaras de casería? ¿Cuándo podré enfrentarme a un demonio? Quiero enviar a esas criaturas al infierno, salvar al mundo como una heroína… se expresaba Maya.
- Aun no estás lista para eso, ni siquiera para enfrentarte a un duende, pero te voy a enseñar, aprenderás a usar todas las armas, te enseñare a pelear, te voy a instruir en el camino de un cazador, para que puedas estar preparada para cada monstruo, criatura o ente peligroso que habita este mundo… se pronunciaba Ricardo con mucha seriedad.
De esta manera, se enfrascó en el aprendizaje y la enseñanza, la enseño a pelear, y cada vez que era derrotada por él, le gritaba estúpida o idiota, esas palabras por las que nos llama a cada ínstate, la vida de mi hermana fue algo difícil, y complicada, no se la deseo a nadie, pero era su vida y mostro que la amo por completo.
Hace mucho tiempo tenía una duda presente en mí, ¿Cómo es posible que una pequeña de catorce años esté involucrada en este mundo? Y ahora esa pregunta obtenía una respuesta, sus puertas de personalidad eran muy precisas, me daban a entender por qué maya es como es, apareció una puerta junto a mí, pensé por un momento quedarme un rato más, pero no podía perder más tiempo, la abrí y cruce, para despertar nuevamente en la cabaña, Michael estaba muy débil, me levanté de la cama acercándome a él muy preocupado.
- Michael ¿Qué te sucede? ¿te encuentras bien? Pregunte rápidamente muy preocupado.
- Yo estoy bien no te preocupes, dime que ya estas más cerca de salvar a Maya… hablaba mientras no soportaba en poder estar en pie.
- Eh podido abrir tres cerraduras de la puerta central, me estoy acercando, ya pronto entrare a la Prisión de ilusión, pero tú debes de descansar… me expresaba con intranquilidad.
- ¿descansar? ¿acaso me ves cansado? Estoy comenzando, regresa allá y saca a nuestra hermanita… se mantenía haciéndose el fuerte Michael.
- jeison, te preocupas mucho por los demás, pero ¿Cómo te encuentras tú? Estar tanto tiempo dentro de la mente de otra persona causa un cansancio físico y mental horroroso, también debes de aprender a preocuparte por ti... daba su opinión Blaze.
- Le agradezco la preocupación, pero estoy bien… respondía con una sonrisa falsa.
Supongo que esto viene de familia, Michael está agotado y dice que se encuentra bien, y yo me siento cada vez más débil, pero trato de fingir que no sucede nada malo, sentía que dentro, algo me adsorbía energía, no sé si de igual manera que a Michael, pero debía de resistir, aunque mi hermano si me preocupaba, su propio agotamiento ha hecho que salga dos veces, podrá resistir que vuelva a entrar.
- ¿vas a regresar dentro? ¿ya estás listo? Preguntaba Michael.
- Si tú lo estas, yo lo estoy, entro ahora mismo… le replicaba.
- Basta los dos, es agradable ver como se esfuerzan por ustedes mismos, pero no finjan estar bien, se nota lo agotados que están si vuelven a entrar de esa manera, arriesgaran ambas vidas, y acrecentaran el peligro que vive Maya en estos momentos, así que necesito que descansen antes de volver a entrar.
Michael intento decir algunas palabras, pero se desmayó del agotamiento, corrí hacia el preocupado, cuando escuché a Blaze decir unas palabras mientras perdía el conocimiento.