Comencé a abrir mis ojos, había sido noqueado por Blaze, pero no podría reprocharle nada, gracias a eso, descanse, aunque por más que lo evitara me sentía un poco molesto, a consecuencia de lo que hizo, retraso nuestro proceso de rescatar a Maya, gire mi mirada observando a Michael quien aún se mantenía dormido, me acerque a él, para despertarlo quería regresar a la mente de mi hermana, pero no podía hacerlo Blaze no estaba dentro de la cabaña, ya no encontraba que hacer, me sentía impaciente.
Ya que Blaze no se encontraba dentro de la cabaña pensé que podría estar afuera y Salí a buscarlo, necesitaba encontrarlo y que me regresara dentro, Michael salió tras de mi aún estaba agotado, se había esforzado mucho para mantenerme allá, pero después de todo, esto lo hacíamos por nuestra hermana, y aunque busque por todos los alrededores no lograba encontrar al viejo.
- Jeison, ¿te encuentras bien? ¿Qué nos sucedió? Preguntaba Michael, mientras se acercaba a mí.
- Pues no sé qué decirte, aunque creo que esto es obra del viejo, supongo que quería protegernos o algo, solo que, nuestra hermana sigue en peligro y debemos de regresar a ese lugar por ella… me expresaba mientras regresaba dentro.
Me acerque al cuerpo de Maya, se mantenía tranquila parecía conservar el control de sus sentidos por ahora, supongo que eso es gracias a la marca que Blaze le situó en la frente, desde que se lo coloco ella no ha sufrido, aunque hable demasiado pronto, mi hermana se desesperaba se tambaleaba de lado a lado, y empezó a formarse en su mano una quemadura, en forma de herradura, como si hubiese sido pateada por un caballo, comenzó a brotar sangre desde su boca, estaba sufriendo, algo muy peligroso se encontraba con ella en estos instantes.
- Jeison, sé que antes no te atreviste a decirme nada de lo que ocurre porque Blaze se encontraba con nosotros, pero debo preguntar por el bien de mi hermana, ¿Qué sucedió dentro? Me preguntaba Michael más que intrigado, preocupado.
Tome asiento, y conté cada una de las cosas que logre observar, sin ahorrarme ningún detalle, entre nosotros evitábamos tener secretos, di a entender la evolución de mi hermana, porque ella era lo que es, y como intentaba abrir las cerraduras, para lograr ingresar a la prisión.
Pasaba el tiempo y el viejo permanecía sin regresar, y sin él, aquí, no podríamos entrar nuevamente, me estaba estresando, alarmando, impacientando, tanta espera me hacía imaginar lo peor para Maya, eso me obligo salir de nuevo de la cabaña, pero esta vez para buscar distraerme, visite los alrededores llegando una vez más a esas tumbas que visitamos la primera vez que estuvimos en este lugar, acercándome al sepulcro de Ana, esa alma perdida que ayudamos a cruzar.
Estuve unos minutos allí, me sentía acompañado por ella aun sabiendo que ya no habita este mundo, coloque mi mano en el suelo y esta se hundió en la tierra, se notaba suelta, sin llevar mucho tiempo de haber sido movida, comencé a cavar eso a mi parecer era extraño, descubriendo dentro un libro, lo tome y revise, tenía mucha tierra costaba un poco leerlo, pero poseía información de demasiadas criaturas demoniacas en ella, y había un capitulo que para mí fue de gran importancia, “ los demonios de la prisión de ilusión”
Me quede sin palaras se supone que Blaze es nuestro amigo ¿por qué nos escondería algo así? Esto podría ayudar a nuestra hermana, entonces ¿Por qué lo oculta? Se supone que nos está ayudando ¿o no? Si antes sentía dudas sobre él, ahora sería casi imposible que se gane mi confianza, me devolví dentro de la cabaña y comencé a leer el libro, mientras esperaba que este regresara, me enfrasque principalmente en ese capítulo, quería saber todo lo que podría haber en la prisión antes de entrar en ella.
- Están despiertos jóvenes espero hayan podido descansar… hablaba Blaze mientras entraba a la cabaña.
- Si, ya tenemos mucha energía, te estábamos esperando… se lo decía mientras escondía en libro en mi camisa
- A ver sean sinceros ¿Cómo se sienten, ya están mejor? Se mantenía preguntándonos.
- Que quieres que te digamos, pues ya estamos listos para volver, ¿podemos hacerlo de una vez? Preguntaba Michael alterado.
- Aun no, primero debemos de comer algo, aunque traten de negarlo, siguen algo débiles… nos ordenaba Blaze.
Nos preparó algo de comer, ese mismo alimento tenebroso que logro hacerme recordar la primera vez en este lugar, donde me prometía que jamás le comería comida a este sujeto, pero tragándome mi orgullo, comí, lo hacía por el bien de mi hermana. Al terminar me preparé para regresar, me acosté en la cama, mientras Michael ahora se encargaba del trabajo difícil, colocando su mano izquierda sobre mi cabeza, y la derecha sobre la de maya, Blaze solo nos observaba; mientras comenzaba a hablar en ese idioma que aún no lograba comprender.
Volví a ese lugar que tanto deseaba completar, me acerque rápidamente a la puerta central, observando las tres cerraduras abierta, pensando en esas criaturas que según el libro podrían estar dentro, ese peligro que puede estar padeciendo mi hermana, le di un puñetazo a esa puerta de rabia, necesitaba cruzarla pronto, trate abrir una de ellas pero no lo logre, intentando con otra que tampoco lo hacía, recordé un poco que la vez anterior ocurrió algo similar y una entrada no abrió, quiere decir que ella llevan un orden, se enfrascan en ese camino de su propia personalidad, desde pequeña hasta llegar a la edad que tiene ahora, me acerque a otra de las puertas en la cual logre entrar con facilidad.
Ahora se encontraban en otra de las casas de seguridad de mi padre, por lo visto habían pasado un par de años, Maya parecía un poco mayor, se encontraba frente al televisor haciéndole limpiezas a las armas, al parecer llevaba algo de tiempo en ello, se abrió la puerta entrando nuestro papá.
- Justo a tiempo Papá, estoy terminando de limpiar la última arma del depósito… se expresaba Maya con una sonrisa de satisfacción.
- ¡eres genial hija! Y además veloz, pero discúlpame por ahora tengo que finiquitar la organización de un trabajo… respondía él un poco serio.
- Así que ya te vas de cacería, y dime ¿Qué vas a cazar ahora? Se mantenía preguntando Maya.
- Pues Vampiros, según mis fuentes en la comunidad vecina, existe una familia de asquerosos chupasangre, mis contactos aseguran que son solo tres, pero ellos se han aprovechado al máximo de los habitantes, y ya para los últimos dos días se han encontrado seis víctimas, fueron asesinado cruelmente, para la policía fue obra de un psicópata, y en situaciones normales también lo creería pero, les drenaron toda su sangre, los dejaron vacíos y no obstante con eso, los degollaron, forma común de actuar de los vampiros.
- Suena genial poder acabar con ellos, sé que puedes hacerlo papá, te puedo preguntar, ¿Cuándo poder hacer mi primer trabajo? Es que ya tengo doce años, soy una niña grande y puedo defenderme… se expresaba Maya buscando convencer a su papá.
- Hija ya sé que eres una niña grande y fuerte y de las más valientes del mundo, pero estas cacerías son peligrosas, un mínimo error y puedes morir, además según lo que encontré revisando a las victimas estos vampiros son algo viejos, deben de tener almenos unos cien años de edad, lo que significa que son muy poderosos, no sería un trabajo sencillo para nadie, aunque, ¿podrían ser una buena presa para comenzar a cazar? ¿cierto? Venga pues. Prepara tus osas, te iras a cazar... se expresaba alegre Ricardo.
Nunca me imaginé ese desenlace de acontecimiento, ¿De verdad se la iba a llevar a cazar? Aunque la justifique tiene solo doce años, la va a hacer arriesgarse de semejante manera, acaso es un idiota, el mismo decía que era un trabajo difícil para muchos, y decide enviar a su hija para su primer trabajo allí, no se di decir que Ricardo era el mejor o el peor padre del mundo.
Llegaron al lugar donde habitaban las criaturas, Maya bajo del auto colocándose un bolsito y dentro de él, una estaca, tomo su ballesta, y un collar de ajo, intento caminar, pero se devolvió a tomar una piedra que en mi vida había visto, y la metió en su bolsillo.
- ¿ya preparaste todo Maya? Te recuerdo muy bien tienen aproximadamente unos cien años, así que, no los subestimes, son fuertes recuérdalo, mucha suerte, ah y, por cierto, diviértete… hablaba Ricardo mientras se recostaba en el auto.
No me podía creer lo que estaba viendo, por un momento pensé que el la acompañaría a cazar, pero no, decidió quedarse en su auto, nunca me imaginé que al decirle te vas de cacería era literalmente eso, solo ella iba a cazar, Maya se dirigía a la puerta sonriendo preparo la ballesta con una flecha, manteniendo esa estaca en buena posición para tomarla, se detuvo frente a la entrada y toco el timbre, eso me sorprendió, me imagine que buscaría una manera más inteligente de hacerlo pero llego de forma directa, abrió la puerta un hombre, no había terminado de hacerlo cuando ella ya le había disparado una flecha directo a su corazón, impactando en esta criatura, tomo su estaca y se la clavo ese ser quien comenzó a quemarse hasta el punto de volverse solo cenizas.
Me sorprendí por su manera de actuar, ¿Qué hubiese ocurrido si solamente fueran personas? ¿maya sería una asesina? Pero después de todo si eran vampiros, debo admitir que la primera vez que los escuché nombrar pensé que era algo absurdo creer que existían, aunque Maya ya se había enfrentado a unos cuando solo tena doce años.
Una mujer bajaba las escaleras quedándose estática al ver a su esposo morir, su rostro cambio por completo, empezó a parecer un Monstruo, sus colmillos empezaron a crecer y salto hacia Maya en un instante, solo la esquivo y le arrojo ese collar de ajo rodeando su cuello, esa mujer gritaba tratando de soportar el dolor causado por él, mientras Maya solo se acercó a ella y la apuñalo, quedándose mirándola mientras esta se volvía cenizas y desaparecía.
- Papá me dijo que eran tres de estas repugnantes criaturas, ¿Dónde estará el otro? Preguntaba en voz alta como si alguien le fuese a responder.
Camino un poco por la casa adentrándose al comedor, abrió la nevera y se sirvió algo para comer, mientras observaba como de cada una de las entradas a este lugar aparecían dos jóvenes, un chico y una chica.
- Me imagine que mi padre no me diría cuantos eran con exactitud y termino mintiéndome, después de todo eran cuatro criaturas no tres… se expresaba maya mientras daba un pequeño suspiro.
- Tú, asesinaste a nuestra familia, eres de lo peor, ya daté por muerta niña… gritaba el joven vampiro muy enojado.
- Qué triste por ustedes, hoy no voy a morir, además ustedes asesinaron a muchas personas, son un peligro para la humanidad, en su próxima vida espero no nazcan como unas criaturas demoniacas y puedan hacer menos daño… opinaba Maya mientras se sentaba en una de las sillas.
Ambos vampiros se enojaron tanto que en cuestiones de segundos se abalanzaron sobre ella, la vi sonreír mientras introducía su mano en el bolsillo extrayendo de él esa piedrita, la apretó y la arrojó al suelo, esta comenzó a brillar la iluminación era fuerte y penetrante parecía luz solar, los dos jóvenes vampiros comenzaron a quemarse con ese resplandor y murieron, la piedra se destruyó, parecía ser de un solo uso.
Salió de la casa caminando con tranquilidad, feliz por un trabajo bien hecho, mi padre la esperaba fuera del auto.
- A ver, Tardaste mucho Maya, aun te falta mejorar, pero buen trabajo… se expresaba Ricardo sonriendo.
- Perdón papá, hubiese sido más rápida, pero lo estaba disfrutando… se expresaba ella feliz.
La vida de su padre, los retos que enfrentaba la llevaron a esto, a actuar de esa manera, de disfrutar lo que hacía, se introdujo en el mundo sobrenatural desde muy temprana edad, y hasta el sol de hoy se regocijaba por los trabajos que lograba con éxito empezando desde esos Vampiros su primera cacería.
Apareció justo a mi lado esa puerta que debía de cruzar, la abrí y podía sentía a Michael con mucho ánimo, y fuerza, demostraba el poder de los Storm, regresé a ese pasillo para observar la cuarta cerradura de la puerta central abrirse, ya solo me hacían falta dos más, me acercaba un poco a mi hermana, y estaba preparado para continuar mi camino.
Dos cerraduras, dos puertas, lo único que me separaba de Maya, gire la manilla de una de las puertas esperando ver ese camino que llevo a maya a ser lo que es.
Esta vez me encontraba en un lugar familiar, esa zona que se había convertido en nuestro refugio, en nuestro lugar de reunión, en nuestro lugar seguro, donde podríamos ser nosotros mismos, nuestro Hogar, maya se encontraba sentada esperando, parecía preocupada, inquiera, insegura, esta vez era exactamente la hermana que conozco esa chica de catorce años.
Papá se acercó parecía adolorido y así mismo entro a la casa, llorando, preocupado, frustrado y enojado lleno de muchos sentimientos, podía sentirlos todos, y eso era estresante.
- Oye ¿te encuentras bien papá? ¿Qué sucedió? ¿a dónde fuiste? ¿Por qué saliste tan deprisa?... preguntaba Maya intrigada.
- Lo intente, intente salvar a María, pero no lo logre, no llegue a tiempo, Zil la asesino, ahora mi hijo estará solo a merced de esos demonios, y no encuentro como hallarlo, de seguro está corriendo peligro en este instante, pero no me rendiré buscare la manera para dar con él… se expresaba Ricardo muy irritado.
Se levantó, dándole un puñetazo a la pared y saliendo de la casa.
- ¿Qué puedo hacer para ayudar a mi padre? Siento que tiene un gran peso encima, y no sabe cómo sobrellevarlo, está demasiado preocupado por Michael, ¿se encontrara bien? Creo que debería buscarlo también… se hablaba para sí misma Maya.
Se acercó al armario dando un suspiro y abriéndolo, saco de allí una maleta enorme, dentro solo había telas, y al final una pequeña caja, la tomo sentándose en la cama, pensativa, la abrió y se quedó con la mirada fija en el contenido, me acerque para ver el anillo dentro.
- Definitivamente mi padre no estará de acuerdo con esto que hare, pero es pos su bien, y por el bien de mi hermano… se lo repetía a si mismo mientras se colocaba el anillo en su dedo.
No parecía suceder nada diferente, todo parecía normal y tranquilo, Ricardo aun no regresaba, parecía ser que su búsqueda se había extendido un poco más, el anillo de Maya comenzó a brillar, el resplandor era fuerte, de repente todo se tornó oscuro, escuche a maya preguntarse donde se encontraba, lo que me hizo entender que la puerta de la personalidad, me quería mostrar esa visión, su primera visión.
Se dirigió hacia la tenue luz que se observaba al final del camino, entrando a una casa grande, había muchas personas en ella, intento hablarles a todos, pero parecían ignorarla, unos segundos después descubrió que no podrían verla aprovecho eso para recorrer todo el lugar.
Se podía considerar que preparaban una fiesta, era un lugar hermoso, y las personas vestían muy bien, una celebración de solo millonarios, quedaba impactada con los vestidos de los invitados quienes llegaban uno tras otro.
Escuche esa sonrisa odiosa y penetrante de Zil, entrando al lugar como si fuese un invitado más, bebió, comió, disfruto cada instante allí, la experiencia de Maya hizo que se diera cuenta que ese pequeño chico era un ser sobrenatural, así que lo seguía a todas partes, la fiesta se colocaba mejor, las parejas bailaban felices, todo estaba saliendo de Maravilla.
- ¿estas deben de ser esas visiones de las que mi padre hablaba tanto? Pero no parecen la gran cosa, no ocurre nada interesante… se expresaba silenciosamente.
Ese pequeño demonio, se dirigió al escenario tomando el micrófono de la fiesta apagando la música y hablando para todos.
- Sean todos ustedes bienvenidos a esta fiesta de la muerte, tengo que decírselos, pero sus almas se ven deliciosas, me encantan, siento que el miedo que sienten justo ahora me da fuerzas… se expresaba Zil gritando.
Las personas del lugar se referían a él, como un loco, le pedían que se bajara, y llegaron al punto de enviar a la seguridad del lugar para retirarlo de la celebración toda persona que se acercó a él fue arrojado lejos golpeándolo con las paredes de la mansión, las ventanas y las puertas se cerraron ahora nadie podría salir, las luces se encendían y apagaban contantemente, los vasos y platos de vidrios se quebraban al son de la melodía.
Maya estaba sorprendida había derrotado demonios, pero nunca había visto a uno hacer todo lo que, hacia este, y además era solo un niño, que gran poder podría alcanzar, busco su bolso para sacar su arma y hacerle frente, pero no la tenía, había entrado sin nada, así que solo corrió hacia la criatura, gracia a eso Zil la sintió, y se dio cuenta que se encontraba allí.
- Storm, pensé que te habías rendido, porque continúas viéndome a escondidas, sé un hombre y enfréntate a mí, claro que sabes que no podrás conmigo y te asesinare… se expresaba Zil sonriendo.
Eso la hizo comprender que este ente demoniaco no podía verla, pero si sentir su presencia, Zil movía sus manos suavemente como dirigiendo una orquesta, mientras bailaba disfrutando, sus garras comenzaron a crecer lentamente, creando así un poco de miedo en maya, al tenerlas algo grande ataco a mi hermana hiriéndola, se detuvo levanto las manos y grito acábalos a todos.
Una bella mujer apareció en el lugar caminando de un lado a otro, los hombres se quedaron embobados con su belleza, se colocó frente a ellos abrió su boca, y dio unos fuertes alaridos, sus gritos eran tan potentes, que las cabezas de cada una de las personas que estaban allí explotaron, dejando un baño de sangre a los alrededores, el fuerte dolor que sentía Maya por el ataque de Zil la hizo despertar.
Se encontraba asustada, su brazo sangraba, se mantenía sin tener claro lo ocurrido, honestamente pienso que una chica tan joven no debería de haber vivido esto, apareció esa puerta justo a mi lado la cruce para salir de allí, observando cómo se abría el quinto cerrojo, ya solo faltaba uno, Maya, ya estoy más cerca.
Solo me queda examinar una de las puertas, entre y continuaba en la misma casa, que nos ha servido de apoyo en todo este tiempo, era de noche, estaban descansando, dormían en la misma habitación esta tenía muchos círculos protectores, se cuidaban mucho, mi padre se notaba algo alterado, daba la impresión de no poder dormir, Maya se levantó y bajo por un poco de agua al regresar a la habitación escucho a mi padre gritar.
- No a Liz no por favor, todo menos ella…
Me asustes al escuchar el nombre de mi madre, además que me trajo muchos recuerdos nostálgicos, y entre ellos ese en especial en el que descubrí que tenía dos hermanos, Miré a Maya correr hacia él.
- Papá ¿te encuentras bien? ¿Qué ocurre?... preguntaba Maya preocupada.
- Es ese demonio Zil, asesino a Liz… se expresaba Ricardo.
- Liz, esa mujer que amaste tanto, ¿Qué sucedió con su hijo? Seguía indagando Maya.
- No lo sé maya, no lo sé, pero estoy preocupado, toda su vida ese demonio ha querido quitarme lo que más he amado, me separo de maría, y de mi hijo Michael, arruino mi existencia, al alejar de mi al amor de mi vida, a Liz, y junto a ella a mi hijo Jeison, no obstante, me alejo de tu madre… no sé qué más quiera quitarme me da miedo que venga por ti… hablaba con nostalgia mi padre.
- Si se atreve a acercar a mi lo asesinare, no creo que sea tan idiota ¿o sí?... bromeaba Maya.
Todo parecía solucionarse, un poco, pero Ricardo continuaba sin dormir, se encontraba sentado en la orilla de la cama pensando, se levantó, tomo un lápiz y un papel y comenzó a escribir, coloco la carta al lado de Maya quien dormía plácidamente, dijo unas últimas palabras antes de marcharse.
- Creo que al fin descubrí porque nos suceden todas estas cosas, ya sé quién es realmente el que mueve los hilos, el hijo de satanás, y se dónde encontrarlo…
Luego de decir eso cruzo la puerta y se marchó, al amanecer, Maya se levantó tomo la carta, la abrió con lágrimas en sus ojos, mientras la leía, “lo siento, pero debo vengar la muerte de Elizabeth, debo asesinar a Zil” su padre se había marchado y la había dejado sola.
La puerta apareció justo a mi lado, la cruce regresando así a ese pasillo de las puertas de la personalidad, detallando como el último cerrojo de la puerta central se abría frente a mí, ahora solo quedaba de mí girar la manilla y entrar ya me encontraba próximo al encuentro con mi hermana.
Me detuve frente a ella, coloque mi mano sobre la manilla después de un suspiro largo, la gire y está comenzó a abrir, una fuerte brisa salía de ese lugar, además de que la base de mis pies se rodeaba de neblina, solo tenía que dar un paso al frente para cruzar, Ya estoy Más cerca Hermana.