Cuantas veces en la vida, no has dudado de las realidades, de cosas que están frente a ti pero que prefieres no ver, cuantas veces no nos dicen que algo es real, que existe, pero que no logran convencernos, y todo esto no lleva a conocer y descubrir ese camino inimaginable adentrándote poco a poco en la vía de la Fe, ese creer en lo que no puedes ver, en aquello que no sientes, en lo que para ti nunca había sido real.
Nos encontramos frente a una criatura creada por los seres celestiales, a pesar de ello, necesitamos urgentemente, un método que pueda servir para destruirlo, es una criatura peligrosa, llena de odio, de ira y con un deseo insaciable de destrucción, el arma definitiva de ese ser repugnante llamado Zil, su creación más poderosa, el rey de las aguas, quien domina el mar. lBaze estaba por contarnos un poco sobre sus hallazgos, después de ser vencido por esta criatura, paso mucho tiempo en la búsqueda de la manera de destrucción de este ser, no obstante, ya no está en condiciones de luchar, ahora todo recae sobre nosotros, se convierte en nuestra responsabilidad.
- ¿Qué te digo Jeison? El Levitan es de las criaturas más difíciles de derrotar, un ser supremo si se le puede llamar así, fue creado por el mismo Dios, posee tanto poder, que hace imposible para cualquier humano hacerle frente, sin embargo, existe una manera correcta, para poder deshacernos de él, necesito que prestes mucha atención a cada una de las cosas que te diré…se expresaba Blaze directo a mí.
No sé si logran recordar, pero este anciano, solo se comunica de manera directa conmigo, solo una vez, hablo con los tres juntos, pero justo ahora, en esta ocasión, por la rapidez y la urgencia del caso, solo yo podía oírlo.
- te escucho con atención, explica con detalles, trata de ir directo al grano… le replicaba.
- ¿te contesto verdad? ¿estás hablando con Blaze?... preguntaba Michael.
- ¡Déjalos conversar, nosotros deberíamos prepararnos para partir en cualquier momento!… exclamaba Maya
Extrañaba la manera de mi hermana de tomar decisiones, siempre sabía que decir y como hacer las cosas, el dejarnos solo fue una buena forma de que me concentrara en la conversación después de todo, necesitaba estar muy al pendiente de todo, no por mí, sino por todas las vidas que están en riesgo.
- Te digo de antemano que debes de cuidarte de esa criatura, no es cualquier cosa, es un ser de mucho cuidado, puede devorarte en un santiamén, pensándolo bien, tiene muchas formas para asesinarlos, quemarlos, tragarlos, envenenarlos y pare de contar, así que enfrasquémonos en lo que nos interesa, como asesinarlo, resulta que existe una leyenda, se dice que como es un ser creado por Dios solo él puede derrotarlo, sin embargo, cualquier persona puede asesinarlo con cualquier cuchillo que logre atravesar su coraza… hablaba el anciano.
- ¿atravesarlo? Recuerdas que te enfrentaste a él, ¿cierto? Por lo que tuviste que haber visto sus defensas, ¿Cómo piensas atravesar eso? Se notan que son irrompibles, insuperables, inquebrantables, ¿qué clase de cuchillo le haría daño? Preguntaba con intriga.
- Pues fíjate que, a pesar de verse tan indestructible, cualquier arma o cuchillo preparado con las herramientas correctas podría hacerlo… opinaba Blaze.
- ¿de verdad? Entonces ¿Cuáles serían esas herramientas?... le preguntaba confundido.
- No es una herramienta normal usada por la humanidad, como el metal o el hacer, te estoy hablando de herramientas Míticas, instrumentos sobrenaturales, ellas podrían ayudarte a lograrlo, pues para poder asesinarlo, necesitas agregar al arma usada, una sangre especial, sangre de los caídos… explica Blaze la situación.
- ¿podrías ser mas preciso? Es decir, hablar con mayor claridad ¿quieres?... le ordenaba
- ¿Por qué me tratas así Jeison? ¿acaso eres así con todo el mundo? Siempre he tratado de ayudarte, evitando quedarte mal, dejemos eso de lado y continuemos, necesitas tres tipos de sangre, la primera sangre de un ángel caído… hablaba Blaze.
- ¿de un ángel caído? ¡que! ¿crees que eso se consigue en la tienda de la esquina? ¿Cómo voy a conseguir un ángel caído? Solo he escuchado de uno, de Lucifer, y te aseguro que no voy a ir al infierno para decirle, oye, ¡Eres un ángel, podrías darme un poco de tu sangre!... exclamaba con molestia
- Te dije al principio que prestaras mucha atención ¿verdad? Habla de un ángel caído, pero no me refiero en esta parte a la sangre de lucifer, después de todo ya él no es considerado un ángel, perdió todos sus beneficios, así que habrá que buscar a alguno, necesitas una segunda sangre, y esa es la de aquel soberano de la humanidad caída, mejor conocido como el rey del infierno… continuaba Hablando en anciano.
- ¿ahora si la de lucifer? Depuse de todo si necesitaba su sangre ¿quieres decime que es imposible vencerlo cierto? ¿Zil ganara esta?... preguntaba lleno de dudas.
- Te voy a ignorar cuando vuelvas a interrumpirme, por ahora continuare diciéndote lo que necesitas, requieres de un tercer tipo de sangre, la sangre del padre de las bestias caídas, quiere decir que precisas la de uno de los primeros monstruos de las especies… terminaba de explicarme lo que requería para derrotar a esa criatura.
Me quede en silencio sin querer interrumpir, solo lograba pensar en un ¿acaso crees que podemos conseguir todo esto? Me senté con decepción, desanimo, desmoralizado, resignándome por completo ya me llegaría la hora de morir.
- Entendido, si consigo todo eso, puedo asesinarlo sin muchos problemas, ahora te pregunto, ¿quieres decirme como hare para conseguir todo eso? Sin olvidar que estamos cortos de tiempo y tenemos solo tres días para hallar todo, a mí me suena a algo imposible de lograr, a almenos par la humanidad, gracias por dejarme claro el por qué nunca pudieron derrotarlo… hablaba con desaliento.
- Te equivocas Jeison, aunque suene imposible existe una manera de conseguir todo y tal vez en muy poco tiempo, podría ser en un par de días, eso depende de la capacidad que posean ustedes, como personas y como equipo, sin embargo, esa arma tendría tanto poder que yo jamás podría usarla y siéndote honesto, dudo que alguno de ustedes tres pueda hacerlo, pues para asesinar a la bestia esa arma debe ser bañada en los tres tipos de sangre, y debe ser empuñada por un humano justo y bueno, tanto como la criatura es peligrosa y terrible, eso no se consigue en cualquier lugar… se expresaba el anciano.
- ¿quieres decir que es posible que ninguno de nosotros pueda destruirla? Pero no te preocupes, por ahora me concentraré en conseguir los tres tipos de sangre, luego me preocupare de encontrar la manera de destruirlo, eso lo prometo, ahora dime ¿Cómo y dónde puedo conseguir esas sangres?... preguntaba con interés.
Sé que todo se tornaba oscuro para nosotros, ¿Cómo lo derrotaríamos? Hoy en día no existe nadie que sea bueno, que sea junto, alguien que pueda empuñar esa arma, después de todo en esta vida hasta los niños, se han corrompido, ya no son lo de antes, el sentido del bien y el mal se ha alterado, la inocencia se ha perdido.
- Existe un lugar, una montaña, no tan lejos de donde se encuentran, se le conoce como la montaña sagrada, dentro existen varias cuevas, según la leyenda, dentro de esa cuevas yacen los tres tipos de sangre, el mismo mito nos dice que el mismo Dios dejo la criatura en el mundo, para que fuese destruida por algún humano justo y bueno y solo una persona con esas características puede hallar el lugar, tomar la sangre y enfrentarlo, sin embargo, se dice que hasta la actualidad, no ha existido esa persona… me contaba con detalles Blaze.
- Si sabes donde es, ¿Por qué no fuiste a buscarla?... pregunte con curiosidad.
- Déjame decirte que te equivocas, yo fui a buscarla, deseaba destruir a ese ser, encontré la montaña e intente entrar, el pequeño problema fue que no me dejo hacerlo, algo me lo impidió, sentía que había una especie de muralla que me cerraba el paso, quizás porque he hecho cosas en mi vida que no son tan bunas, deje de ser una persona justa y ese lugar sagrado no me quiere dentro, si, es un lugar sagrado, tanto que ningún demonio en toda la historia ha podido poner un pie dentro, además nada que sea demoniaco, o tenga un enlace con ellos, funciona en ese lugar, las leyendas hablan de unos guardianes, seres que protegen el lugar por si alguien de mal corazón logra entrar, no se saben con exactitud quienes o como son ellos, pero dicen que tienen gran poder, además de que su labor principal es mantener las sangres a salvo, no dejar nadie almenos que sea la persona correcta, pueda tomarla… continuaba expresándose Blaze.
- Bien ya resolveremos al llegar a ese lugar, ¿podrías decirme donde se encuentra para partir de inmediato?… me expresaba con prisa.
Necesitaba salir a por esa sangre de inmediato sin perder tiempo, no tenemos mucho después de todo, me acerque corriendo a los muchachos y lo único que les dije fue que debíamos de marcharnos en ese mismo ínstate, aunque intentaron que les dijera algo de lo que sucedía no tenía tiempo para ello, por lo que ayude a cargar el auto y nos dispusimos a partir.
Tome el mapa en el que había marcado la dirección de la montaña según las indicaciones de Blaze, pero me llenaba de curiosidad, si el logro encontrarla ¿Qué le impidió el paso? ¿tan mala persona es? De niño solía escuchar frase que dacia que nadie es completamente malo, como tampoco nadie es completamente bueno, siempre en cada persona existe un poco de luz, como también de oscuridad.
No sé qué tan desviado de la bondad o del ser buena Perona estaba Blaze cuando llego a la montaña, sin embargo, me hacía pensar que si el no logro entrar ¿Qué garantizaba que nosotros si lo haríamos? No soy mala persona o almenos siempre he creído hacer lo correcto, aun mas cuando tomé esta responsabilidad, pero aun si me sentía nervioso por llegar, me mantuve durante todo el viaje explicando la situación, fui muy detallado en todo, maya se mantenía sin interés en el caso, me sorprendía la expresión que colocaba cada vez que escuchaba el nombre de Dios.
Y Dios salía a relucir en casi toda la conversación, nombrado en muchos momentos, el viaje fue largo y supongo que, para Maya aún más dilatado, pero almenos durante todo el recorrido no habíamos tenido ninguna visión, me preocupaba mucho que sucediera, no quería ver a nadie más morir, pero también porque de hacerlo, indicaría que el primer ataque ya hubiese sucedido y de ser el caso, tendríamos menos tiempo.
Al fin llegamos al punto exacto que nos marcó Blaze, bajamos del auto, desorientados, confundidos, delante de nosotros no había ninguna montaña, solo mar, un extenso mar, ni siquiera una isla flotante que se viera a la distancia, no había nada, me enoje lanzando patadas al aire, golpeando el auto, parecía un niño pequeño haciendo un berrinche.
- ¿así que Blaze nos mintió?... preguntaba Michael.
- ¡No comprendo por qué lo haría, esa montaña tiene que estar por aquí cerca! Exclamaba Maya
- Chicos sé que no confió en Blaze y no he intentado ocultarlo, sin embargo, no creo que nos mintiera, almenos no sobre esto… me expresaba defendiendo al anciano.
Si, sé que suena extraño, el que lo esté defendiendo, no obstante, ese sujeto a pesar de todo, me ha hecho creer que detesta perder, no le gusta hacerlo, aborrece equivocarse, ya Zil lo derroto una vez con esta criatura, así que debe de tener un deseo insaciable de vencerlo, de una u otra manera.
Di unos pasos al frente, percibiendo una extraña barrera delante de nosotros, coloqué mi mano en ella, sin poder atravesarla.
- Chicos se los dije, no nos mintió ya llegamos, estamos justo delante de la montaña… me expresaba con una sonrisa en el rostro.
Los chicos se acercaron a mi sintiendo la misma barrera sin embargo Michael la traspaso como si nada, al hacerlo desapareció frente a nosotros. Lo comenzamos a llamar con desespero y preocupación, no podíamos distinguir lo que se encontraba del otro lado de esa muralla.
- Chicos esto es increíble, no se preocupen por mí, deberían de ver este lugar, es hermoso, ¿Qué esperan para cruzar?... nos preguntaba Michael desde el otro lado de la barrera.
- ¿acaso no te distes cuenta que no podemos hacerlo? Por cierto, ¿Cómo lo hiciste?... peguntaba Maya.
Solo lo escuchamos decir que no sabía lo que había hecho, me quede unos instantes en silencio pensando.
- Creo que sé, lo que ocurrió Maya, si pensamos un poco es sencillo deducirlo, Michael siempre ha pensado en ayudar a las personas, es su forma de ser, y no ha cambiado ni un poco a pesar de todo, sin embargo, tu y yo, solo tenemos el deseo de destruir a ese ser, a esa bestia, quizás es la razón por la que cruzo y nosotros no, tiene un sentido de justicia mejor que nosotros… me expresaba con sutileza.
Retome mi mano sobre la muralla, esta vez concentrándome en eso que tanto quería Michael, salvar a las personas, pero a pesar del intento, no lo lograba, cada vez venía a mí el mismo deseo de ponerle fin a la vida de esa criatura, es mi mayor interés, me ayudaría a mantenerme vivo, no sé en qué momento mi pensamiento comenzó a cambiar, llego a mi mente esa ambición de derrotar a la criatura para salvar a las personas, sin pensar tanto en mí, sentí como mi mano pasaba a través de la barrera y en unos segundos me encontraba junto a mi hermano.
Maya no tardo mucho tiempo en cruzar, ya sabía cómo hacerlo, eso me respondió esa pregunta que me hice hace un rato, ¿por qué Blaze no logro entrar? Quizás su pensamiento nunca fue en ayudar a otros, si no que se enfrasco en el deseo de venganza, teniendo como resultado el rechazo de este lugar.
La zona era hermosa, había árboles, plantas, flores, todo tipo de animales, precioso todo, comenzamos a avanzar disfrutando del panorama, hasta llegar a un puente colgante, ese nos dirigía directo hacia la montaña, en la esquina de este se encontraba un cartel un poco viejo y descuidado, nos acercamos a leer este decía: “este es un lugar sagrado, intenta no profanarlo”
Di unos pasos por el puente, sentía como se tambaleaba, mis hermanos me siguieron este se oscilaba de lado a lado, me sujetaba con fuerzas, con temor, llegue a creer que en algún momento se rompería y caería al abismo, pese a ello, logre cruzar sin ningún tipo de dificultad.
Coloque un pie en la tierra de esa montaña, sentí un poco de alivio al haber terminado de cruzar el puente, el anillo cayo de mi dedo, como si este fuese muy pequeño para él, o como su hubiese usado tanta mantequilla para que este se deslizara, ¿Qué está ocurriendo aquí?
Lo mismo sucedió con mis hermanos, de igual manera en lo que pusieron un pie en la montaña, ahora ninguno de los tres poseía el poder de los anillos, ninguno podría ver alguna visión, de verdad espero que no asesinen a nadie mientras nos encontramos con este problema, Maya intento varias veces volver a colocárselo, pero no calzaba en ninguno de sus dedos, definitivamente este lugar no dejaría que lo usáramos.
- Comprendo por qué los anillos no se quedan quietos, después de todo son artefactos míticos, y según Blaze esos no funcionan aquí dentro… me expresaba un poco nervioso.
- Debemos de continuar el camino, ya en lo que salgamos de este lugar, resolveremos que hacer con los anillos… hablaba Michael mientras comenzaba a caminar.
Encontramos un camino de piedras, marcado especialmente como para guiarnos a algún lugar, al fijarnos bien nos llevaba directo por el sendero a la montaña, decidimos mantenernos en él, no obstante, sentíamos una presencia siguiéndonos, pero no veíamos a nadie.
- ¿Cómo creen que serán los guardianes?... preguntaba Michael con curiosidad.
- Deben de ser unos monstruos enormes, fuertes y peligrosos, dispuestos a rompernos en pedacitos, o a devorarnos si le damos oportunidad… se expresaba Maya sonriendo.
- Lo tomaras como broma, pero después de todo lo que hemos pasado no me sorprendería si son de esa manera… le replicaba a su comentario.
- No sé qué clase de imaginación tengas ustedes, sin embargo, yo, no creo que sea como lo describen, después de todo este es un lugar sagrado, así que lo guardianes no deben de ser tan malos y peligrosos, quizás angelitos o hadas, a lo mejor duendes, algo que no asuste demasiado… se expresaba Michael.
- Bonita forma de pensar, aunque Para que sepas los duendes son peligrosos y asesinos, las hadas al menos las que escuche hablar de papa, devoran personas, y los ángeles no existen así que no te hagas muchas ilusiones… se expresaba Maya con seriedad.
Sabía que se pondría así al escuchar hablar de los ángeles, no comprendo aun por que se cierra tanto a ellos, pero no a los demonios, bueno cada persona es libre de creer, y de confiar en lo que mejor le parezca.
Escuchamos una voz cercana a nosotros, hablaba con fuerza diciendo que nos marcháramos de este lugar si queríamos salir con vida, esta amenaza me puso los pelos de punta, nos detuvimos colocando las miradas fijas en nuestro alrededor.
- Chicos debemos de movernos rápido de este lugar… se expresaba Michael.
Volteamos la mirada hacia donde él se encontraba, observando como las flores que recorrían el camino se marchitaban rápidamente acercándose a nosotros, empezamos a correr a toda velocidad, subiendo esa montaña estábamos cansados y aun así, quizás por el miedo llegamos a la sima en un instante.
- Nos quedamos sin camino, ¿ahora qué hacemos? Ya no hay a donde ir… se expresaba Maya.
Estamos acorralados, sin salida, eso que marchitaba las plantas se detuvo en la orilla de la sima de la montaña, tomando el camino de regreso por donde vino, las flores y plantas retomaron sus vidas, volvieron a florecer, a colocarse tan hermosas como lo eran antes.
Revisamos toda la sima sin encontrar nada que nos llevara a la sangre.
- No me digan que tendremos que bajar y buscar otra manera de entrar, supongo que la sangre se encuentra dentro de la montaña ¿cierto?… hablaba Michael.
Me mantenía dando vueltas a los alrededores examinando minuciosamente cada rincón, pues si llegamos a la sima, algo debe de haber en este lugar, algo que nos guie a lo que nos interesa, Maya no tardo mucho en entender lo que hacía y comenzó a hacer lo mismo.
Encontramos un símbolo dibujado en una piedra en la esquina de la sima, era solo una mano recubriendo al mundo, pero la mano estaba de cabeza, parecía estar arrojando el mundo a algo.
- Oigan esa imagen la eh visto en algún lugar, no recuerdo donde, solo que esta es distinta… se expresaba Michael.
- ¿distinta? ¿a qué te refieres?... le pregunte.
- Pues si es la imagen que recuerdo debería representar, el como la mano de Dios es el sustento del mundo, no lo contrario, así que diría que esta imagen esta al revés… se expresaba Michael con curiosidad.
Se acercó a la piedra dándose cuenta que podía girarla, colocándola en la posición a la que él se refería, todo el lugar comenzó a temblar, aparecieron grietas por todo nuestro alrededor y terminaron apareciendo tres entradas, quizás cada una de ellas, nos lleva a un tipo de sangre.
- Chicos, debemos de separarnos y cada uno tomar un camino distinto, por favor no mueran… me expresaba mientras me acercaba a una de las entradas.
Mis hermanos hicieron lo mismo, nos vimos fijamente y nos dispusimos a entrar, que misterios nos abarcan dentro de ese lugar, podremos conseguir la sangre que necesitamos.