Capítulo 38. La sangre del Ángel Caído.

3918 Words
Esa piedra se encontraba al revés para mí y al llevarla a su lugar, todo comenzó a temblar, estaba aterrado después de todo nos encontramos en la cima de una montaña, empezaron a formarse grietas, que se extendían por todo el lugar, hubo tres que obtuvieron mayor profundidad, creando tres entradas, posiblemente cada una de ellas pueda llevarnos, o acercarnos a los tres tipos de sangre.  Aunque lo niegue Jeison siempre ha sido es de las decisiones rápidas, y acertadas, nos pedía que nos dividiéramos, cada uno de nosotros tomaría un camino distinto, esto me llenaba de preocupación, ¿y si algo les sucede a mis hermanos? Y aunque la intranquilidad se apoderaba de mí, tenía claro que cada uno debía de cumplir con su deber, además de que nos queda poco tiempo para conseguirlas.  Nuestras miradas se quedaron perplejas entre nosotros, asentimos con la cabeza como queriendo decir, “chicos, les deseo la mejor suerte del mundo” nos dispusimos a entrar, por cierto, mi nombre es Michel Storm, si lo sé ya no teníamos la certeza de saber en qué nos estábamos metiendo, a pesar de todo, debía de encontrar esa sangre como fuese. Comencé a entrar despacio, un poco nervioso, perturbado, alterado, pensando en qué clase de cosas, criaturas, misterios podría encontrarme al final de ese camino, la oscuridad reinaba en el lugar, sin embargo, después de adentrarme un poco, encontré una antorcha encendida, no sé cómo llamarlo, casualidad, suerte o destino, pero era justo lo que necesitaba para poder avanzar. Cada paso que daba, era lento y calmado, mi rostro lo giraba contantemente a todo mi alrededor, necesitaba estar pendiente a todo, me sentía aterrado, solo que esta vez no consideraba la necesidad de ocultarlo, estaba solo, y creo que eso, hacía que este sentimiento creciera mucho más, sé que cuando llegue deseaba con ansias que ese guardián fuese un duende o un hada, pero luego de que Maya me dijo la realidad de como son, ahora quería que fuera cualquier cosa menos ellos, y aunque anhelaba un guardián pasible y bondadoso, a mi mente solo venían imágenes de seres inimaginables, destructivos, tenebrosos y peligroso, lo que me hacía temblar de miedo.   Salí de ese camino, llegando a un lugar muy espacioso, parecía una cripta abandonada, escombros por todas partes, huecos en las paredes, un fuerte y fétido mal olor, entré en ese lugar, escuchando como algo se acercaba a toda velocidad desde mi espalda, ¿Qué Diablos sucede? Me preguntaba en mi interior, me voltee esperando a ver con claridad lo que provocaba ese ruido, que a medida que se acercaba se oía más fuerte, a lo lejos distinguí una figura redonda y a medida que se acercaba descubrí lo que era, una enorme y gigantesca piedra que llego directo por el lugar al que entré trancando por completo mi única salida. El impacto levanto mucho polvo, tape mi rostro por reacción, menos mal se quedó estancada, no me había movido ni un centímetro de donde me encontraba, de haber seguido es probable que me fuese aplastado, aunque ahora estaba encerrado, no parecía existir alguna salida, ¿será que todo esto solo fue una trampa? Observé el lugar, detallando tres estatuas, a mi parecer eran sumamente extrañas y debido a eso me dispuse a examinarlas, tenían la apariencia de una familia, había una estatua de un hombre, la de una niña y la de una mujer, solo sentía en mi corazón, una preocupación excesiva de este lugar, creciendo proporcionalmente, al observar esas figuras.   No paso mucho tiempo, cuando escuche el ligero sonido del agua fluir, como cuando te acercas a la corriente de un rio, levante mi mirada, buscando en los alrededores el causante de dicho sonido, al final no logre detectar de donde provenía esa agua, no obstantes, comenzó a recubrir todo el lugar, al principio no era mucha, pero en minutos cubrían mis tobillos y poco después sobrepasaban mis rodillas, me sentía alterado, asustado, ¿Cómo podría escapar de está? ¿moriré de semejante manera?  Me sentía inquieto, moviéndome de lado a lado, buscando una salida, la frustración se apoderaba de mí, sin darme cuenta apreciaba mi final acercarse, no tendría escapatoria, escuche un ruido de algo quebrarse, me detuve por un instante con la mirada fija en las estatuas, el sonido era persistente y poco a poco, pedazos de ellas empezaron a caer, se estaban derrumbando, de ellas salieron tres personas, un hombre alto, una bella mujer y una pequeña niña, ¡que Rayos! ¿los tenían encerrados en ese lugar? El agua acrecentaba y ellos no parecían saber nadar. Comenzó a alzar mi voz, indicándoles cómo mantenerse flotando, no quería verlos morir, no podía dejarlos morir, sin embargo, aunque daban la impresión de escucharme, el mismo temor que sentían los hacia más pesados, haciendo que empezaran a hundirse, no encontraba que hacer, si los salvaba igual moriríamos, no podría estar flotando cargándolos a los tres, observe el lugar por completo, descubriendo una abertura en una de las paredes, quizás allí podríamos estar a salvo.   Pero qué clase de persona seria, si me coloco a salvo, dejándolos morir, me introduje a las profundidades del agua que para estas alturas ya me había sobrepasado por completo, la primera de las personas que encontré fue a la pequeña, aun pataleaba pero con dificultad, se estaba muriendo, se estaba ahogando, la tome y empecé a nadar lo más rápido posible, dejándola en esa abertura en la pared, allí podría estar segura, regrese por el resto de la familia, encontrando el lugar donde estaban, aunque me encontraba más cercano al hombre, fue a quien tome hasta llevarlo a salvo junto a la pequeña..  El cansancio se notaba en mí, la fuerza que había hecho por esta familia resaltaba, no es fácil nadar con peso extra y mucho menos cuando te encuentras bajo presión, suspire con fuerza, inhalando un poco de aire y volviendo a por la mujer, ella se encontraba en lo más profundo, completamente en el fondo, por lo que debía de bajar mucho más, me acercaba a ella, pero me quedaba sin aliento, me costaba mantener la respiración, a pesar de todas estas cosas en contra, logre llegar a ella, tomarla por una mano y sacarla de allí, al acercarme a la abertura, el hombre la sujeto para colocarla a salvo, sin embargo no tuve la fuerza para mantenerme, y me deje hundir.     Las burbujitas desprendían de mi boca, desperdiciando lo poco que me quedaba de aire, sentí tocar el piso, lo que significaba que había llegado al final, estaba en lo profundo, desde allí, no apartaba la mirada de esa pequeña, quien parecía llorar llamándome, sabía que iba a morir, pero al menos, salve a esa familia, me sentía muy bien, cerré mis ojos esperando que mi vida terminara, aunque el aire volvió a mí, podía respirar, abrí los ojos es un santiamén, la familia estaba a mi lado, toda el agua había desaparecido, me levante manteniendo la mirada en ellos sorprendido.   - Bienvenido a la montaña sagrada Michael Storm, no lo hiciste tan mal… se expresaba una voz detrás de mí.  Voltee la mirada despacio, observando a un hombre en pie sonriendo, de su apariencia podría decir, que era un poco gordo, con una vestidura extraña, un pequeño bolso y un bastón en su mano, lo mire aplaudirme una y otra vez, repitiéndome la frase, buen trabajo en salvarlos, hizo tronar sus dedos y esa pequeña familia, por la que me esforcé tanto volvió a convertirse en piedra, volvieron a ser estatuas.  - ¿Qué te sucede? ¿Quién te crees que eres? No puedo permitir que una persona como tú, siga haciéndole daños a esa familia… me expresaba molesto.   - ¿Familia? ¿Cuál Familia? Si te refieres a las estatuas, ellas son solo una creación echa de arcillas, no son reales, solo quería saber que tan capaz eres… se expresaba ese ser. - ¿Quién eres?... le preguntaba con ira. - ¿Por qué tienes que enojarte? No he dicho ni eh hecho nada malo y si lo hice, dime en que falle, sino, no te enojes, te saldrán arrugas, adivino, estas aquí por la sangre, ¿me equivoco? Déjame decirte de antemano que te estaba esperando, sin embargo, en esta prueba me demostraste que aún no estas listo para usarla… me hablaba ese ser. - Eso quiere decir que tú eres el guardián, me siento algo decepcionado, esperaba mucho más, quizás un peligroso duende o una terrorífica hada… le hablaba con intensión de hacerlo enojar para descubrir que tan capaz es.  Solo me ignoro mostrándome una gran sonrisa, metió su mano en uno de sus bolsillos, sacando de ella un frasco, que según me hizo entender, es donde resguardan la sangre, no lograba apartar la mirada de ese recipiente, mi actitud cambio un poco debía de obtenerlo, debía quitárselo de alguna manera, coloco el frasco al ras de su cuello, como un collar, introdujo su mano en su bolso y se acercó un poco a mí, lo que saco parecía arena o polvo, lo arrojo frente a mí, por todos los alrededores, se echó hacia atrás, sentándose en una silla, aun sonriendo.   - Por si no lo sabias Michael, eres mi favorito de todos lo Storm, es admirable ver como actúas, como piensas, como reacciones, pero, aun así, no estás listo para llevarte el frasco con la sangre, no obstante, porque soy un gran sujeto, te daré una oportunidad, intenta venir a por ella… ese individuo quería observar mi reacción.  - Si sabes como soy, debes de saber lo que pienso de tu idea, sé que como guardián debes de proteger esa sangre, pero debo de llevármela, y tengo que admitir que no quiero luchar contigo, así que más te vale entregármela por las buenas… le ordenaba seriamente.  - ¡Vaya manera de pedir las cosas! Eres súper educado, me sorprendes, esperaba más de ti, sin embargo, no te lo entregare, aun no, debes de ganártela, esto es lo que vamos a hacer; intentaras acercarte a mí, si lo consigues, te la entregare, sin objeciones, sin quejas, sin peleas, solo te acercas y te la doy, ¿te parece?... se expresaba ese sujeto mostrando su orgullo.  - ¿solo acercarme a ti? Entendido, no te quejes después, tenemos un trato… le replique sonriendo.  No sé por qué muchas veces, cuando creemos que las cosas son más fáciles, significan que la dificultad es aún Mayor, comencé a correr hacia él, este ser no se inmuto, ni se movió, ni se preocupó, solo se quedó a la espera, me observo, eso me hacía sentir extraño, ¿Qué sujeto más chocante? ¿Por qué esta tan tranquilo? Y aunque pensé que lo lograría en un instante, solo tuve que colocar un pie en ese polvo que él había arrojado para perderme en ese viaje.  No sé qué fue lo que me ocurrió, solo sé que al abrir mis ojos no me encontraba en la montaña, ahora estaba en una pequeña cabaña junto a una pequeña niña, una bruja rondaba el lugar, la miraba volar de lado a lado, solo me preguntaba ¿Cómo llegue aquí? Sin embargo, basto con ver la preocupación y el terror en el suave rostro de esa pequeña para que se me olvidara por completo que estaba tras el frasco de sangre, ahora solo quería proteger a la chiquita de la bruja, la mire esconderse debajo de la cama, ¿acaso cree que allí estará a salvo?  Por unos instantes vinieron preguntas a mí, ¿acaso estoy en una visión? Y de ser así ¿Cómo es posible? Desde que llegue a la montaña no estaba usando el anillo, y aunque revise mi dedo por si acaso, aun no lo tenía conmigo, realice un suspiro de resignación, por ahora no me quedaba opción más que vencer a esa bruja, oí a la niña decirme que hiciera silencio, que me escondiera con ella o ese demonio me llevaría también.   Eso me dejo claro, que no estaba en una visión, pero entonces ¿en dónde estoy? Me introduje debajo de la cama, para hacerle compañía. - ¿quieres decirme que está sucediendo? ¿Cómo llegue a este lugar?... le preguntaba a la pequeña.  - No sé cómo llego acá, pero espero que venga a ayudarme, ese monstruo me ha perseguido por varios días, le tengo mucho miedo, ya no me deja dormir, no me deja jugar, no me deja reír, quiere llevarme, estoy aterrada, el día de hoy me dijo que me devoraría, y ahora no sé qué hacer… se pronunciaba la niña llena de pánico.  - Te comprendo, No te preocupes, te ayudare… trataba de darle consuelo.  La tome de su mano con la intención de sacarla de ese lugar, sin embargo, la puerta estaba cerrada no encontraba como abrirla, pensé en sacarla por la ventana, aunque si la acercaba allí, la bruja podría tomarla, recordé un poco nuestra experiencia con ese primer núcleo de Zil, destruimos a la bruja utilizando una tijera, así que le pedí una a esa niña, quien no tardo mucho tiempo en buscarla y entregármela.  - ¿qué va a hacer con eso, señor? ¿acaso la tijera puede ayudarnos? Me preguntaba con curiosidad.  - No es la primera vez que me enfrento a una bruja, esas criaturas terribles tienen una debilidad, y con la tijera podría paralizarla, de hacerlo solo tendría que matarla, y así te dejara en paz… me expresaba con seriedad.   Tenía un deseo intenso de proteger a esa niña, tome la tijera y la coloque en forma de cruz, exactamente de la misma forma con la que detuvimos a la criatura creada por Zil, salimos por la ventana, sonara estúpido, pero era más seguro si nos alejábamos de ella, dimos unos buenos pasos sin señales de la criatura, llegue a creer que podría estar a salvo.  No habían pasado ni un par de minutos cuando sentí que la niña apretaba mi brazo, buscando seguridad, regrese la mirada para ver a esa criatura acercarse velozmente, posándose cerca de nosotros, bajando de su escoba y mirando con deseo a esa pequeña, le sonreí y me coloque delante de la niña, apunte con la tijera en forma de cruz para detenerla y de esta manera la niña pudiera escapar, no obstante, no funciono, la criatura mantuvo su rumbo, continúo acercándose, aun estábamos en peligro.  Esa criatura se paró frente a mí, me sentí insignificante delante de tal presencia, solo vi un ligero reflejo de movimiento de su mano, la cual me golpeo y me arrojo a una pared, apenas lograba levantarme del dolor, observe como sus uñas crecían lentamente, hasta parecer unas enormes garras dispuestas a asesinar a la niña, me levante como pude, solo reaccione de esta manera corriendo hacia ella para colocarla a salvo, me interpuse en el ataque, esas garras, traspasaron mi corazón, ahora sí, llego mi hora de morir.  Salí arrojado hacia la pared, de ese lugar dentro de la montaña sagrada, había vuelto con ese sujeto misterioso, parecía disfrutar lo que hacía, mientras yo, sufría de dolor. - Te rindes, jamás podrás acercarte a mí y en el fondo lo sabes, por cierto ¿Qué se siente morir?... se expresaba ese sujeto haciéndome burla. - ¿quieres explicarme que fue lo que me hiciste? ¿Qué es lo que me ocurre? ¿Dónde me encontraba? Le preguntaba mientras sangraba un poco por la boca. Justo al lado de ese polvo que recorría el suelo, había aparecido, una fuente de agua, la cual antes no se encontraba allí, seguramente la coloco mientras estaba envuelto en ese enfrentamiento.  - Deberías de beber un poco de agua, la necesitaras, si realmente quieres acercarte a mí… opinaba el sujeto.  - ¿de verdad piensas que tomaría algo ofrecido por ti?... le preguntaba confundido.  - Bueno, es tu decisión, yo que tú lo bebería, ¿Qué es lo peor que puede suceder si lo haces? Aunque no te obligare, después de todo, tu eres el que podrías terminar muriendo, muriendo de verdad… continuaba hablando ese ser.  Me hizo dudar de mí, ¿y si realmente muero? Me acerqué a la fuente con desconfianza, introduje mis manos en ella, recogiendo un poco de agua y bebiéndola, sentí como la energía volvía a mí, como el dolor desaparecía, sentí como me regeneraba, me sentía como nuevo.  - ¿qué dices ahora? ¡ya estás listo para volver a intentarlo!... exclamaba ese sujeto.  Suspiré, intentando tener valor, corrí nuevamente hacia él, despertando en nuestra casa, junto a mis dos hermanos, la noche la teníamos encima, aunque ellos estaban muy asustados, nunca los había visto de esa manera.   - Michael ¿Dónde te habías metido? Me tenías preocupado, ¡ya llego!, ¡ya está aquí! … exclamaba Jeison.  - ¿está aquí? ¿De qué hablas Jeison?... le devolvía la pregunta. - Zil, pues, ¿Quién más? Ya asesino a papa y viene por nosotros… se expresaba maya aterrada No entendía lo que sucedía, ¿acaso me está mostrando mi futuro? No me dio tiempo de pensar mucho en el asunto, ya que todas las cosas dentro de nuestra casa comenzaron a flotar, dejándonos sin escondites y muy aterrados, tome mi arma y empecé a dispararle apenas Zil mostró su rostro, Jeison hacia lo mismo, sin embargo, no podíamos hacerle nada, tenía mucho poder. - ¿Cuántos núcleos le quedan?... preguntaba preocupado - ¿Qué te sucede Michael? Suenas distinto, es como si no estuvieses aquí, ¿acaso tienes tu mente en otro lado? Concéntrate, recuerda que aún le quedan cinco corazones, solo que decidió acabar con nosotros de una vez… replicaba Jeison.  - ¿entonces qué haremos Jeison, piensa en un plan?... trataba de ordenar.  Vi a Jeison concentrarse, comenzaría a planear que hacer, no obstante, no había pasado mucho tiempo, cuando nuestro auto traspaso las paredes, atropellando a mi hermano y asesinándolo en un instante, grite con desesperación su nombre, Maya, me tomo de un brazo, halándome y ordenándome que corriera, debíamos de alejarnos lo más que pudiéramos de ese ser. En un abrir y cerrar de ojos, ese demonio repugnante hizo su aparición frente a nosotros, vi como sus garras se centraban en formar una sola, esta se hacía cada vez más grande, dando la similitud de que usaba una espada, ataco a mi hermana, la empuje quedando en medio, lo último que sentí fue el frio y filoso ataque de Zil traspasar mi cuello decapitándome. Regrese una vez más, siendo arrojado a la pared, padeciendo un fuerte dolor, no solo en mi espalda por el golpe, sino también en mi cuello, que menos mal aún seguía unido a mi cuerpo. - ¿Quieres decirme que es lo que estás haciendo? ¿Quién eres? Preguntaba lleno completamente de ira.  - Te recuerdo que el trato es simple, solo debes de llegar hasta mi… se expresaba de manera cínica ese sujeto. Regrese a la fuente tomando un poco y recuperando mi energía y fuerza, me senté unos instantes en el suelo, pensando que no podría continuar perdiendo el tiempo en este lugar, debía intentarlo una tercera vez. Luego de correr hacia ella, me encontraba en una casa, una mujer huía de un hombre lobo, corría desesperadamente, intenté ayudarla de protegerla, pero al final cuando casi la asesinan, me volví a colocar en medio, lo último que sentí de ese ataque fue como sacaba mi corazón de mi pecho.  Luego de regresar y pasar el dolor causado, de tomar agua de la fuente me senté frente a ese polvo.  - Ya que eres el guardián, supongo que tu misión es proteger esa sangre de malas personas y entregársela solo a aquellas que lo merezcan, sé que aún no lo merezco, pero, de verdad, la necesito y lo sabes, ya estoy cansado de tus pruebas, necesito que me la des… le reprochaba los sucesos.   - Te equivocas Michael, mi trabajo no consiste en encontrar a una buena persona o justa, solo de verificar si eres lo suficiente digno o no de semejante poder… me respondía mientras se levantaba. - Te repito que ya estoy cansado de esto, de estas pruebas, no sé lo que esperas, salve a todas las personas, hasta morí en todas las ocasiones… le replicaba con desanimo. - No te has puesto a pensar que ese es el problema…. Opinaba ese ser. Me quede en silencio, pensativo, volviendo a entrar en ese polvo a terminar mi prueba, desperté con una joven perseguida por un fantasma, este podría materializarse, por lo cual era muy peligroso, sin embargo, esta vez, justo en el momento en el que asesinaría a la joven chica, la empuje, solo que ahora, no me quede en medio, la salve sin recibir daño, todo se puso oscuro de repente y cuando volvió la luz, había cruzado y me encontraba justo al lado de ese ser.  Lo escuche aplaudirme con gozo, con alegría.  - Sabía que lo lograrías, aunque tardaste más de lo que espere, supongo que aprendiste lo que debía de enseñarte, ¿sabes algo? Tu y yo nos parecemos demasiado, nos preocupamos por los débiles, por los que sufren, por los que no pueden defenderse y siempre buscamos la manera de ayudarlos, pero ¿a qué costo? ¿al de nuestra propia vida? Allí, nuestra poca diferencia, nunca te has puesto a pensar en qué pasaría si mueres, pues, no podrás ayudar a otros, déjame decirte qué el sacrificio es importante, pero ninguna vida, tiene más valor que otra, no puedes cambiar la tuya, para que otro, viva, por eso esta era tu prueba debes de comenzar a valorar tu vida muchas más…. Me sermoneaba ese sujeto.  - Si lo comprendí y aunque sé que será difícil, intentare darle el valor que se merece… hablaba con nostalgia.  - No te preocupes, desde hoy empezaste a descubrir cual realmente es el valor de la vida… me respondía sonriendo.  Se acercó a mi colocando en mi mano el frasco de sangre.  - solo se te va a permitir usar una gota, no la desperdicies, quiere decir que cuando las coloquen todas en el arma, iré por ella, espero no la malgasten en algo innecesario… me replicaba es ser. - Gracias por todo, de verdad estoy agradecido, ¿podrías decirme quién eres?... preguntaba con curiosidad.  Arrojo una ligera sonrisa, de sus alas se extendieron dos grandes y hermosas alas blancas, brillaban esplendorosamente, no me lo podía creer.  - Soy el arcángel Rafael, medicina de Dios, protector de los débiles e indefensos, por eso digo que nos parecemos mucho en el fondo soy como tú, dispuesto a arriesgar mi vida por ver a los demás bien… me hablaba ese ser.  Me quede sin palabras, totalmente boquiabierto, lo observe volar, elevarse cada vez más alto, hasta que desapareció en las alturas, las lágrimas recorrían mi rostro, no me lo podía creer aun, los ángeles y arcángeles son reales, me recosté en el suelo, lleno de satisfacción, lo que al principio fue algo frustrante, termino siendo, algo grandioso y justo ahora tenía en mi poder la sangre del ángel caído, lo había logrado.  Escuche un ruido de algo moviéndose, me levante al instante, para ver esa silla en la que había pasado gran parte del tiempo el arcángel Rafael, moverse, detrás de ella se reflejaba una luz resplandeciente, me acerque despacio, observando un camino, ¿debería de seguirlo? ¿A dónde me llevara? Pero justo ahora era la única salida que había en ese lugar.
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