Capítulo 39. La sangre del padre de las bestias caídas

3866 Words
Después de examinar detalladamente toda la sima de la montaña, encontramos esa piedra, Michael decía que la imagen tenia se hallaba al revés, la tomo y la llevo a su lugar, todo a nuestro alrededor comenzó a temblar, sentía que se derrumbaría, la preocupación se comenzó a apoderar de mí, después de todo nos encontrábamos en la sima de esa montaña, las grietas se apoderaron de todo el lugar, creando tres entradas, las cuales teniendo un poco de claridad, cada una de ella podría llevarnos a un tipo de sangre. Al encontrarnos sin una decisión clara, Jeison la tomo por nosotros, debíamos de dividirnos, cada uno, sin preocuparse por los demás debía de tomar una entrada, un camino distinto y de esa manera enfrascarse en un tipo de sangre diferente, ya que, si los tres nos dedicamos a encontrar una por una, nos pasaría el tiempo, terminaríamos perdiendo frente a Zil y viendo morir a mi hermano. Tiempo, que dulce palaba y lo único de lo que no gozábamos por el momento, nuestras miradas quedaron fijas entre nosotros mientras nos colocábamos frente a las entradas, asentimos con la cabeza, para dar confianza, sentía que solo con ese gesto nos deseábamos la mejor de las suertes, entre a pesar de encontrarme tan nerviosa, preocupada, pensativa y con un poco de temor, aunque debía de hacerlo sin pensar tanto en mis hermanos, mi labor ahora era intentar ayudar a los demás y eso tenía que hacerlo con la mejor de las ganas, por si no lo habías notado mi nombre es Maya, Maya Storm. Me fui adentrando lentamente, y a medida que lo hacia percibía como el miedo aumentaba en mí, ese lugar era oscuro, aunque no tanto, por lo menos permanecería una pequeña claridad, que me mantenía constante en el camino, que bueno es estar así, solo seguir hasta llegar al final, sin querer me tropecé con una piedra pisándola, esta se hundió por el peso que ejercía, al instante frente a mi paso una flecha disparada desde las paredes de ese lugar, cosas de la vida no seguí avanzando y me detuve al pisar la piedra de haberlo hecho esa flecha me hubiese asesinado. ¿Qué está sucediendo? ¿Dónde me he metido? Me lo preguntaba una y otra vez, ese suceso me había mostrado con claridad, que este lugar podría estar completamente lleno de trampas, el estrés del momento se apoderaba de mí, no me encontraba con el tiempo suficiente para evitarlas todas, para superar cada una de ellas, a pesar de no estar tan oscuro no se lograban distinguir todas las trampas así que un solo error me costaría la vida. Un poco más adelante me topé con una antorcha encendida, acompañada de una pequeña mecha, la examiné por unos segundos, no logra comprender cuál era su función, ¿para que estará aquí? Tome la antorcha para alejarme y proseguir mi camino, sin embargo, la llama paso ligeramente por la mecha encendiéndola y extendiéndose por todo el camino, dejando un rastro de luz y claridad, ya podría caminar con calma. ¿Por qué tarde tanto en hacerlo? Me lo preguntaba reprochándome, note en las paredes orificios, lo que hacía creer que, de cada uno de ellos, podría surgir alguna trampa, cualquier cosa en este lugar podría asesinarme, camine muy despacio tratando de no activar ninguna de ellas, sentí que fue el camino más largo de mi vida, a pesar de estar mucho tiempo avanzando, solo había recorrido muy poco espacio. Al fin llegue al final del camino, por la lentitud de mis pasos, para evitar dar con alguna trampa, había pasado aproximadamente un par de horas, pero al fin Salí, lo logre, y sigo respirando, llegue a un espacio muy amplio, grande, dentro de él existía un cementerio, solo lo observe y me recordó a la prisión de ilusión cuando casi muero sepultada viva por unos esqueletos. Recorrí todo el lugar, poco a poco, algo debía de haber en alguna parte, debía de ser el lugar donde podría encontrar la sangre, pero ¿Dónde está? ¿Dónde podría encontrarla? Escuche un sonido en un rincón, voltee rápidamente, observando la silueta de algo corriendo de un lugar a otro, ¿Quién anda allí? Preguntaba una y otra vez ¡muéstrate! Ordenaba con furia, no podía seguir perdiendo el tiempo. De unos escombros salió un pequeño niño, tenía un rostro de temor, pero ¿Qué lo está asustando? ¿seré yo? Intente acercarme hablándole despacio y con sutileza, esperando que sintiera que pudiera confiar en mí, pero mientras me aproxime a él, se aterro más comenzó a correr justo por ese camino por el que entre, bueno, ¡al menos estará a salvo! Exclamaba silenciosamente. Un potente sonido como de rejas cayendo, se oyó por todo el lugar, ¿ahora que está sucediendo? No encontrar cómo reaccionar, unas vigas de acero cayeron fuertemente, cerrándome por completo la salida, estaba atrapada, ese pequeño niño se encontraba en ella, aunque desde el otro lado, lo mire sonreírse y burlarse de mí. - ¿tu hicistes esto? ¿verdad? libérame... se lo ordenaba con enojo. Su sonrisa se acrecentaba, y su rostro comenzó a cambiar, ahora era el quien daba un poco de miedo, sin embargo, mi ira salía a relucir, ese chico toco un botón que se encontraba cercano a él, yo solo mantenía la mirada fija en él, no obstante, solo parpadee y desapareció, ¿Qué sucede? ¿Dónde se metió ese niño? todos estos acontecimientos hacían que mi estrés aumentara, me hacían sentía aliterada, aterrada, confundida y un poco preocupada. Se comenzó a escuchar un ligero Jadeo, acompañado de un ruido de movimiento, me quede observando la tierra del cementerio, la cual parecía respirar, se levantaba y bajaba contantemente, daba la impresión de que alguien o algo, quería salir de allí, ¿Qué Diantres sucede en este lugar? Gire mi mirada rápidamente algo alterada por toda la zona, observando en un rincón un arma, corrí rápidamente hacia ella y la tome. Una mano apareció en el cementerio, saliendo desde el fondo de la tierra, no podría creerlo se supone que estamos en un lugar sagrado y aun así, los muertos salen de sus tumbas, veía los cráneos armarse, esos huesos andantes preparándose para a****r, la determinación se observaba en sus oscuros ojos, a pesar de ello, no fue lo único que completo el suceso, el techo pútrido y feo que se encontraba en ese lugar, se tornó azul y bello, notaba nubes rondar sobre mi cabeza, de verdad me encontraba confundida sin comprender la realidad de las cosas, de esas nubes comenzaron a bajar una criaturas con tres pares de alas, con un par se tapaban las manos, con otro par los pies y utilizaba su tercer par para volar. Me mantenía sin entender con claridad y exactitud lo que estaba sucediendo, solo tenía la certeza de que eran criaturas extrañas, seres que no deberían de existir, lo que quiero decir que para mí tanto esos seres que descendían de las nubes y los muertos vivientes que surgían de la tierra debían de ser exterminados de una vez por todas. Levante el arma que había encontrado la cargue, y comencé a disparar una y otra vez, sin importarme a quien impactara, después de todo ambos seres iban a ser asesinados por mí, cada impacto en ellos los hacia desaparecer, los hacia polvo, debo admitir que disfrutaba ver lo que sucedía, sonreía mientras hacia mi trabajo. Se me termino mi cartucho, baje la mirada y se encontraba otro, y eso paso un par de veces más, me mantenía disparando a cada ser que veía, así me mantuve hasta que no quedo ninguna de ellas, por unos instantes recordé a mi padre cuando me decía que debía de no confiar en esos seres sobrenaturales, después de todos no son buenos, siempre quieren algo, así que lo mejor que podía hacer era acabar con ellos. Termine destruyendo la última criatura que quedo en pie, aun así, me sobro una munición, la cual tenía preparada para cualquier acontecimiento que llegara a surgir, cada uno de esos seres que había destruido comenzaban a desaparecer, desvanecerse, no paso mucho tiempo para que todo el lugar volviera a la normalidad a evaporarse, el cementerio quedó estático, las nubes se fueron regresando a verse ese pútrido y sucio techo. Sonaron unos incesantes aplausos, tal cual cuando te celebrar un éxito alcanzado, unos pasos se escuchaban acercarse, solo reaccione como mejor lo pensé, apreté el arma con fuerza, sin apartar mi dedo del gatillo, voltee y dispare en cuestión de segundos, ese ser, sujeto la bala con sus dedos, ¿Quién rayos hace eso?, ¿Cómo lo logro? Me quede confundida, ¿Qué clase de demonio es? - ¡así que esa es tu manera de resolver las cosas! Atacando sin saber qué cosa o a quien tienes detrás, sin saber a quién puedes hacerle daño… se expresaba ese sujeto algo enojado. Solo al verlo te sentías imponente, era un hombre alto, moreno, musculoso, además de fuerte, llevaba consigo una Lanza, provocaba un invariante miedo, solo al mirarlo. - ¿Quién eres? Y ¿Qué quieres?... le pregunte nerviosa. - Decirte quien soy no es relevante para la ocasión, además de que no es de tu interés, la pregunta que debemos hacer es ¿Qué se supone que fue lo que hiciste? Sabes me agradabas, sin embargo, ahora no sé qué pensar de ti, creí que eras más inteligente… se mantenía hablado enojado. - Puedes callarte y decirme dónde puedo encontrar la sangre que estoy buscando… preguntaba con intensidad. - ¿Cuál? ¿está? Lo decía mientras sacaba el frasco de su bolsillo para mostrármelo. Lo quede mirando fijamente, necesitaba ese frasco, ahora solo debía de asesinarlo y lo tendría, baje la mirada para observar otro cartucho para el arma, lo tome, cargue y dispare, el solo levanto su lanza y en cuestión de segundos desvió cada uno de los disparos. - ¡es fuerte!¡realmente fuerte! ¿acaso podre derrotarlo? Me quede sin saber qué hacer, sin tener ideas de cómo enfrentarlo, ¿espero los chicos la estén pasando mejor que yo? Si, a pesar de que trataba de no pensar en los chicos, son mi hermana, me mantenían preocupada, por unos instantes me hubiese gustado que Jeison estuviera aquí, ya que él es tan inteligente que siempre tiene una idea de cómo triunfar y podría conseguir la manera de vencer a este ser, solo que, por ahora, debía de pensar por mi misma, no siempre voy a poder contar con ellos. - ¡Detente Maya!, puedo entender lo que quieres hacer, enfrentarte a mí, te recomiendo que no lo hagas, porque de hacerlo morirás en cuestión de segundos, además, porque siempre piensas de manera tan destructiva, se supone que estas aquí a por la sangre, ¿no? Pues aquí está, no tenemos que luchar, pero respóndeme a esta pregunta, ¿Por qué hiciste lo que hiciste, acaso no había otra manera mejor?... preguntaba ese individuo enfadado. - Lo que hice, ¿a qué te refieres? Habla con claridad... le pregunte con curiosidad. - Te fijaste que acabas de asesinar a muchas criaturas, sin tener en cuenta su procedencia, acaso, ¿eso es normal… se materia preguntando ese ser. - ¿normal? Criatura es criatura, ser es ser y demonio es demonio, mi trabajo es exterminarlos a todos, no tengo por qué dar explicaciones… le respondía con astucia. - Así que no te importa si le haces daño o no a los seres celestiales, acabas de asesinar Serafines, sabias que en el cielo son los seres con el mayor rango, la mayor jerarquía, son lo que, en la alabanza a Dios, son más constantes, en el trono de Dios, los más allegados, en su amor a Dios, los más ardiente, en sus formas, los más hermosos y en su fuerza los más poderosos, a pesar de todo eso, solo pensaste en eliminarlos sin ningún motivo… me reprochaba mi forma de actuar. - ¿serafines? ¿de qué me estás hablando? Todos sabemos que Dios y las criaturas celestiales no existen, además aun si existieran nada garantiza que sean buenas y como lo mencione antes, mi trabajo consiste en exterminarlos no me importa de donde vengan, las eliminare a todas, porque todas piensan igual y buscan un beneficio en los demás… me expresaba alterada. Observe a ese ser, dar un suspiro de decepción, tomo su lanza y la apunto hacia mí, en unos segundos comenzó a aparecer algo en mi muñeca, parecía un símbolo como de atadura y en el centro una cuenta regresiva. - Bien ya que quieres la sangre, y te mantienes con esa actitud, te la daré, aunque no antes a que logres soltarte de esas a******s, te explico, a medidas que pase el tiempo ella se irá extendiendo por tu cuerpo, evitando que te muevas, y si llega a tu corazón Morirás, puedes intentar de muchas maneras pero solo existe una manera correcta y eficaz de liberarte, de verdad espero lo consigas, y pronto, antes de que se acabe el tiempo… se expresaba ese sujeto mientras se sentaba en el suelo viéndome fijamente. Me quede sin palabras, podría morir y ni siquiera me dio chance de defenderme, de intentar hacer algo, tome mis manos y la acerque a mi muñeca, podría sentir la atadura, que en segundo comenzó a moverse, el tiempo restante eran cincuenta y nueve minutos, por lo que me había dado solo una hora para encontrar la salida de este problema. La toqué, sintiendo un ligero cosquilleo, sentí el ambiente distinto y al levantar la cabeza, me encontraba en otro lugar, estaba desorientada, ¿Qué ocurrió? ¿Cómo llegue aquí? Escuché la vos de Jeison gritando el nombre de Michael, me dirigí hacia ellos, había una criatura sobre Michael y Jeison llorando justo a su lado. Revise en mi ropa, consiguiendo mi arma, cargada y lista para a****r, la tome y dispare a esa criatura constantemente, una y otra vez sin detenerme, hasta que acabe el cartucho completo, no dejaría que le hiciera daño a mi hermano, sin embargo, ya Michael había muerto cuando termine de acercarme a él. - Maya ¡detente! ¿Qué estás haciendo?... me gritaba Jeison. Observe a la criatura disolverse, volverse polvo y disiparse por el lugar, Jeison se acercó a Michael coloco su mano en su rostro cerrándoles sus ojos, se levantó y me golpeo. - ¿Por qué lo hiciste? Esa criatura solo intentaba mantenerlo con vida, estaba ayudándonos, era la única que podría salvarlo, y tú, decidiste asesinarla, alejarla de nosotros y alejarlo de nosotros, ahora está muerto y ¿Por qué? Por tu culpa por ese deseo de Matar y Matar y seguir Matando… me lo decía Jeison mientras se alejaba de mí. Sentí un dolor en el pecho y un ardor en la mano, al bajar la mirada esa atadura se había apoderado por completo de mis piernas, ya no podría caminar, las lágrimas recorrían mi rostro, mi hermano estaba muerto. - ¿Qué tal? Justo lo que pensé, volviste a hacer lo mismo, atacantes sin pensar en las consecuencias ¿no?... se expresaba con cinismo ese ser sonriendo. - ¿mi hermano sigue con vida? preguntaba preocupada. - Quizás, tal vez, no lo sé, ¿lo salvaste, o lo dejaste morir? Aun no sé qué esperas para liberarte ya pasaron unos quince minutos yo siendo tu me apresuraría… continuaba hablando ese sujeto. - ¿eres el guardián cierto? El protector de la sangre... le preguntaba algo enojada. - Si quieres llamarme de esa manera y te hace sentir bien pues hazlo, sin embargo, mi trabajo no es el de proteger la sangre, mi trabajo es distinto, pero por ahora solo debo de seguir viendo como sufres hasta que termines muriendo… se expresaba calmado ese ser. Volví a intentar tirar de ella, ahora me encontraba en una cabaña con una niña y una mujer, parecían asustadas, trabajan de alejarse de una bestia, esa criatura se encontraba cerca pero parecía interesado en otra cosa no en ellas. - Por fin ¿vas a sacarnos de aquí chica verdad?... me preguntaba la mujer. Eso me hizo comprender que, en este escenario, mi trabajo consistía en ayudar a estas personas, aunque ¿Cómo las libero? ¿Cómo las coloco a salvo? No encontraba que hacer, no obstante, debía de tomar una sesión o al menos hacer algo, no sé si fue lo más acertado, pero después de todo siempre ha sido parte de mi trabajo, tomé mi arma y empecé a dispararle a ese ente, no quería distraerlo quería asesinarlo. Creí haber creado una abertura, le hice señas a la mujer y a la niña para que huyeran, a pesar de los impactos de balas en la criatura, este salto evitando el escape de la mujer devorándola por completo, me quede paralizada, no logre salvarla, de echo creo que yo provoque que la asesinaran, la niña intento huir tropezándose y cayendo al suelo, la criatura fue a por ella, aunque intente protegerla no llegue a tiempo. Desperté nuevamente sintiendo como esa atadura me había recubierto mucho más ahora no solo las piernas ya llegaban a mis brazos, y continuaba subiendo a mi rostro. De verdad me quería envolver por completo. - Creo que fallaste una vez más ¿no? Ahora ¿Cuántas vidas perdiste?... me preguntaba ese ser. - ¿Qué es lo que quieres que haga? ¿acaso me equivoque en las dos decisiones? Tenía que asesinar a esas criaturas, podrían hacer más daño después… le replicaba fuertemente. La atadura se mantenía alargando cubriéndome por completo, ahora lo único libre de ella era mi corazón, solo parpadee por un segundo para que ese sujeto apareciera frente a mi ¿Cómo lo hizo? ¿¿Qué tan veloz es? - ¿de verdad crees que todas las criaturas como las llamas, son peligrosas, asesinas o malas? Me preguntaba mientras colocaba su mano sobre mi cabeza. - ¿acaso no lo son? Desde que tengo memoria y he escuchado hablar de los seres sobrenaturales, todos quieren hacerle daño a alguien, eso no los hace peligrosos, asesinos o malas… le reprochaba su comentario. - Dejastes morir a tu hermano ¿Por qué ese ser quería ayudarlo?, y lo asesinaste, dejaste morir a una mujer y su hija ¿por qué molestaste a una criatura que no le estaba haciendo daño a nadie? ¿Quién es el malo aquí? ¿ellos o tú?... me hablaba con nostalgia. Me quede en silencio sin encontrar como responderle, acerco su mano a mí, tomando la atadura. Desperté en otro lugar, Jeison y Michael junto a mí. - Chicos aquí está la guarida de los vampiros, al fin la encontré, ahora solo debemos de entrar y exterminarlos a todos… se expresaba Michael. - ¡Deberíamos de tomar cada uno una entrada para que ninguno escape! Exclamaba Jeison. - Maya estas muy callada ¿Qué te sucede?... me pregunto Michael. - Perdón, estamos cazando vampiros ¿Por qué?... les preguntaba algo confundida. - Pues son criaturas sobrenaturales, siempre dices que son peligrosas, y que debemos de asesinarlas ¿no? Por eso es que lo estamos haciendo… me respondía Jeison. - ¿acaso asesinan personas? ¿Se aprovechan de los demás? ¿le han hecho daño a alguien?... preguntaba desorientada. - Pues no, de echo según lo que encontramos se alimentan de sangre de animales, tratan de no dañar a nadie y actúan como una familia, pero no te preocupes, igual los derrotaremos… me respondía Michael. Me hizo pensar en cuantas criaturas en toda mi vida, no había asesinado que no eran peligrosas, que se centraban en mantener una vida adaptándose a la sociedad, evitando dañar a otros, ¿será cierto que no todas las criaturas son malas y peligrosas? Ahora me encontraba en un choque de sentimientos, de no comprender con claridad lo que ocurría. - Bien chicos dejémoslos, vámonos de este lugar, busquemos otro caso… les hablaba mientras me disponía para irme. - pero son criaturas, ¿en serio los dejaremos vivir?... preguntaba Michael. - Les dije que nos fuéramos entendido… les daba una orden. Al salir de ese lugar había vuelto a estar frente a ese sujeto, las a******s de mi cuerpo comenzaron a desaparecer, al esfumarse por completo, me senté en el suelo, un poco confundida, pensativa, ¿será que todo lo que he hecho en mi vida a estado mal? ¿soy tan mala persona? - Buen trabajo Maya, en el fondo sabía que lo lograrías, aunque tardaste más de lo que pensé… se expresaba alegre ese sujeto. - ¿soy un monstruo? ¿podrías decir que hubiese pasado si asesinaba a todos esos vampiros?... preguntaba alterada. - Pues, algunos escaparían y buscarían la manera de vengarse, tiempo después se volvería los depredadores más grandes y ¿todo por qué? Por qué de haberlos asesinados comenzarías una guerra entre ellos y ustedes, que bueno que los dejaste vivir… sonreía ese ser. Se acercó a mí y me entrego el frasco con la sangre. - Te permitiré usar solo una gota de ella, espero te pueda servir, al usarla iré a por el frasco buena suerte… hablaba con una linda sonrisa. - ¿podrías decirme quién eres? ¿Qué es loó que querías en realidad?... le pregunte con curiosidad. - Quizás no me creas al escucharme hablar, aunque tú y yo somos muy similares, me gusta mucho defender a los justos, me encanta el combate, solo que, entre tú y yo, yo se quienes quieren hacer daño y quienes quieres ayudar, mi Nombre es Miguel, el Arcángel Miguel, el protector de los cielos, el que expulso al mismo lucifer del paraíso… terminaba de hablar ese hombre. - ¡no puede ser! ¿entonces los ángeles y Dios son reales?... preguntaba alterada. - ¿acaso lo dudaste? Te hemos estado protegiendo toda tu vida, y si es cierto eso de que por que le suceden cosas malas a personas buenas, solo que no podemos estar ayudando a todos a la vez, esa es la razón por la que intentamos que las personas sean buenas y se ayuden mutuamente, pero ya que sabes que somos reales debes de estar al tanto, que queremos ayudar, es nuestra labor, y que en este mundo a pesar de que existen criaturas demoniacas, celestiales, y ustedes, no todos somos malos, como tampoco todos somos buenos, como te dije al llegar, mi trabajo no es el de proteger la sangre, mi labor consistía en enseñarte que hay un camino mejor, en el que puedes aprender a descubrir que criaturas quieren hacer daño y cuales no… se despedía mientras estiraba sus largas y bellas alas, volando hasta desaparecer en las alturas. No podía creer lo que me había sucedido, los seres celestiales son reales, ahora necesitaba salir de ese lugar, pero ¿cómo? Ya no tenía escapatoria, a lo lejos note un resplandor de una tenue y ligera luz, me acerque a ella, descubriendo un camino, no tenía otro lugar el cual recorrer, tenía en mi poder la sangre del padre de las bestias caídas, espero mis hermanos también les este yendo bien.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD