Luego del susto y de haber llegado a la sima de la montaña de examinarla minuciosamente, encontramos una figura en una piedra, Michael decía que la Figuera se encontraba al revés al tocar la piedra noto que esta podría ser movida, y la acomodo a la forma que el decía, todo el lugar comenzó a temblar, a tambalearse sentía que todo se derrumbaría, ¡Maldición! ¡Maldición! lo decía una y otra vez en mi interior. Las grietas recorrían todo el lugar, me estaba alterando, preocupando, ¿será que moriremos de esta manera? Tres agujeros se crearon con tanto movimiento, solo intente pensar en algo de lógica, y creer que esas entradas nos llevarían directo a las sangres.
Tome la decisión por todos, ya me estaba acostumbrando a hacerlo, les dije en tono de orden que debíamos de separarnos, de que cada uno tenía que tomar uno de los caminos, empezar su propia travesía, después de todo, eran tres tipos de sangre, tres entradas y tres de nosotros, sé que hubo algo de duda en mis hermanos por esta desciño, pero nos encontrábamos sin tiempo, y había que aprovechar al máximo todo el que teníamos, no podíamos perderlo enfrascándonos en buscarlas juntos, cada segundo es valioso, no solo para las personas que corren peligro, también para mí.
Después de procesar la decisión, cada uno se dispuso al frente de una de las entradas, nos miramos fijamente, esa mirada te hacia confiar en los demás, te hacía creer que todo estaría bien, te decía no te preocupes desde donde este, velare por ti, hice un largo suspiro cerré mis ojos por unos segundos y di el primer paso, estaba algo nervioso, pero más que nada preocupado no teníamos la certeza de lo que encontraríamos ¿Maya y Michael estarán bien?
Había mucha luz dentro, eso me permitía ver todo con claridad, trataba de ir investigando un poco a medida que avanzaba, observando en las paredes muchos dibujos, me detuve a identificar lo que significaba, según lo que comprendía contaba una historia, en ella se refería a una lucha entras las criaturas, una entre el cielo y el infierno donde la tierra se vio involucrada, al parecer todo comenzó por una pequeña rebelión de una ángel, un ser que quería convertirse en Dios, suena estúpido pero aun con esas ideas consiguió seguidores, muchos seres que lo apoyaron..
La historia tenía muchas incoherencias o tal vez era que no la comprendía con claridad, sin embargo, me mantenía interesado, hablaba de muchos seres, parecían poderosos, entre ellos uno fuerte y musculoso que usaba una lanza fue quien lo venció y lo desterró, deje esa historia de lado mientras seguía avanzando no podía permanecer mucho tiempo en un solo lugar y menos con el poco tempo que teníamos, note la historia de Jesús el hijo de Dios, entonces Dios si existe, quiere decir que Maya a estado equivocada todo este tiempo.
Ignore el resto de los dibujos debía de encontrar el final de ese recorrido, ya había recorrido un largo tramo y una así no distinguía la salida, ¿Qué tan largo es este lugar? Perdí por completo el sentido del tiempo desde que entre, quizás había pasado media hora o una hora, lo cierto es que el agotamiento me estaba ganando, se apoderaba de mí.
De vez en cuando dirigía la mirada a la pared, quería seguir analizando las historias, a pesar de querer continuar mi camino, una imagen en la pared me detuvo, se parecía a mí, ¡ya va, ya va! ¿soy yo? Me acerque verificando la historia, era mi vida entera, cada uno de los momentos que ha recorrido mi vida, los buenos, los malos, los peores, sin embargo, parecía mantenerse escribiendo a según fuese evolucionando mi vida, la última imagen que detalle era yo, observado las imágenes en la pared.
¡esto es extraño! pero, aun así, sentía algo de emoción al ver que mi vida será recordada, si mi vida está aquí, tal vez la de mis hermanos también.
Comencé a revisar cada rincón tratando de encontrarlas, consiguiendo la historia de Maya, hasta cómo llegamos a ese instante solo que ella aparentaba estar en peligro, según las imagenes en la pared se enfrentaba a unas criaturas que parecían esqueletos y ángeles, ¿espero este bien? La preocupación me cubría por completo.
Al ver a Maya en peligro me vino a la mente que tal vez Michael también lo estaría, empecé a buscar en cada rincón, busque minuciosamente cada detalle hasta que encontré su historia, no me interesaba su vida, solo quería saber lo que ocurría en estos instantes, ese final parcial que había, me perturbo por competo, según los dibujos en las paredes, estaba siendo traspasado directo en su corazón ¿acaso mi hermano está muerto?
A pesar de que habíamos quedado claro en que cada uno resolvería sus problemas, no podría evitar preocuparme por ellos, son mis hermanos, y ahora sentía que Michael estaba en mayor peligro de los tres, comencé a correr para regresar a la cima de la montaña, y entrar a través de la entrada que utilizo mi hermano, sin embargo, el camino estaba despareciendo, por lo que ya no podía regresar, solo me quedaba seguir adelante, confiar y creer que van a estar bien.
Después de tanto caminar, al fin observe el final del camino, me apresure a salir, me encontraba en un lugar un poco espacioso, dentro había tres puertas con números en ellas, además de un joven chico, no parecía peligroso, su manera de vestir era extraña, debía de tener mi edad, o tal vez se menor, pero se le notaba el exceso de confianza que poseía, y en la situación que estaba no me podía confiar del todo.
- Jeison Storm, hasta que decidiste llegar, no sabes el tiempo que tengo esperándote, ya estaba agotado de hacerlo… se dirigía a mí el chico.
- ¿Quién eres tú? Y ¿Por qué me esperabas?... le preguntaba con intriga.
- No estamos en el momento de hablar de mí, por ahora solo puedo decirte que estoy aquí esperándote para entregarte lo que has venido a buscar, la sangre… me respondía sonriendo.
- ¿Me la vas a entregar así de fácil?... me llenaba de mayor intriga.
- No me conoces y ya dudas de mí, claro que te la entregare así de fácil, pero antes debes de hacer una pequeña cosa por mi… hablaba manteniendo la sonrisa.
- No estoy para juegos, no tengo tiempo, mis hermanos están en peligros, así que dime ¿Qué es lo que quieres?... me expresaba de manera violenta.
- ¡me sorprendes! No pensé que fueras tan agresivo Jeison, esa no la vi venir, aunque no deberías de preocuparte por el tiempo, eso no es algo que deba molestarte, tendrás todo el tiempo del mundo cuando salgas de aquí, claro si logras salir con vida… ponía su rostro seria mientras me hablaba el chico.
- ¿si logro salir con vida? ¿acaso me estas amenazando? ¿tú eres el guardián? ¿cierto?... me mantenía lleno de preguntas.
- ¿guardián? No me gusta que me llamen de esa manera, digamos que solo soy un mensajero, que está aquí para darte un mensaje, entonces te pregunto ¿vas a querer la sangre? Si tu después es si, solo tienes que venir por ella, eh pasado mucho tiempo solo y solo quiero divertirme un rato, jugaremos el escondite, me esconderé tras una de esas tres puertas, tu solo tienes que adivinar en cual y encontrarme, si lo logras ganas y te entregare la sangre sin rechistar… terminaba de hablar ese sujeto quien se acercaba a mí.
El razonamiento y la forma de pesar de este chico era algo confuso, sentía que era muy infantil, puede ser que no haya pasado por situaciones que le afecten su nivel mental como yo, el por ahora solo pensaba en divertirse, en jugar, y debo admitir que eso me daba algo de miedo, no lo conozco, no sé cómo es, ni que tan fuerte es y ¿si solo está aparentando? Acepte el juego, pensando en “solo debo esperar a que cruce una puerta, abrirla y ganar, que sencillo” sin embargo, en cuesto de unos simples parpadeos desapareció de frente de mí.
¡Maldición! Como lo perdí de vista, me acerque a cada una de las puertas pegando mi oído a ellas esperando escuchar algo de ruido a través de ella, hubo un ligero sonido en la puerta que tenía el número dos, gire la manilla y entre.
Al cruzarla, me encontraba en un lugar familiar, el ambiente las calles, las casas, hasta que…
¡no puede ser! Es mi casa, estaba tan bella como siempre estuvo, ¿será que la arreglaron? ¿alguien debe estar viviendo allí? Recorrí los alrededores recordando esos tiempos en que tanto disfruté estar allí, empezaron a venir a mi mente cada momento los buenos, los malos, ya no me importaban sentía un gozo en el alma simplemente por esta frente a ella.
- Jeison, ¿acaso no piensas ayudarme a bajar las cosas del auto? Me hablaba esa sutil, linda y tierna voz.
Sentí como mi corazón latía velozmente, nervioso, emocionado, agitado y eso solo por oírla hablar, voltee despacio no quería decepcionarme, al verla no pude resistirme las lágrimas comenzaron a correr por mi rostro, esas lágrimas de alegrias del corazón.
- ¡Mamá, estas Bien!... gritaba mientras corría hacia ella para abrazarla.
- Claro que estoy bien tonto, ¿Qué te sucede? entonces que esperas, ayúdame con las cosas no te hagas el loco, que tengo que cocinar…. Se expresaba ella sonriendo.
Me moría de alegría por dentro solo por el placer de volverla a ver, por volverla a escuchar, por volverle a decir Hola Mamá, degusté su comida, lo más sabroso del mundo, debí haberme comido unos tres platos, mi madre me miraba de manera extraña y al final pregunto.
- Jeison, ¿te encuentras bies? ¿quieres decirme que te pasa? Te siento diferente
- No te preocupes por mí, mamá, estoy bien, por ahora solo quiero compartir contigo…le respondía con una gran sonrisa en mi rostro.
De verdad que amaba estar con ella nuevamente, verla sonreír, escucharla cantar, pero las cosas no suceden como siempre lo quieres, me hubiese gustado quedarme allí para siempre, que todo continuara su curso, pero la noche llego, se formó una gran tormenta, mi corazón se alteró y mi ser completo también, me acerque a mi madre quien estaba sentada en el sofá viendo televisión.
- Mamá debo de decirte algo… trataba de expilarle lo que le sucedería.
- A ver Jeison, sabía que algo te pasaba pensabas que podrías ocultármelo soy tu madre, y nosotros siempre sabemos cuándo algo le pasa a nuestros hijos. dime ¿de qué quieres hablar?... me preguntaba algo preocupada.
- No sé cómo decirte esto, pero debo de hacerlo, no soy el Jeison que conoces vengo de unos meses en el fututo, ya se todo con respecto al anillo, me convertí en un portador, sé que papá está vivo y que su nombre es Ricardo, se de tu labor con él para con el mundo, sé que los demonios son reales y hasta hace poco que Dios también lo es, eh enfrentado demonios lo eh hecho muchas veces, y aun así, nunca eh sentido tanto miedo como ahora, escúchame bien, el día quince de este mes, vas a morir y debo de ponerte a salvo… hablaba muy nervioso.
No creí que me creyera a la primera, pero lo hizo, estaba alterada supongo que por todo lo que le dije, se levantó y busco la caja del anillo entregándomela
- Supongo que esto es tuyo, aunque me hubiese gustado que nunca lo fueses usado, pero ya es muy tarde, ahora Deberías de marcharte de este lugar… me hablaba con desanimo.
- ¿de que estas hablando? No sabes todo lo que te extrañe y ahora que te tengo aquí, me pides que me vaya…. Le reprochaba lo que mencionaba.
- Jeison, ¿sabes qué día es hoy? Pues es quince, llegaste al día de mi muerte, y supongo que quien me asesina es Zil, márchate no dejare que vivas este suceso dos veces… me replicaba mi madre.
No paso mucho tiempo para que la historia se repitiera nuevamente, solo que en esta ocasión hubo ligeros cambios, aunque el resultado fue el mismo, la misma criatura con apariencia de una sombra romperle el cuello a mi madre, la vi morir una segunda vez, la ira me consumió, ese deseo de venganza que aun sentía se incrementó.
No sé si por la ira, o a causa de la puerta y la habilidad de ese chico, pero todo a mi alrededor en unos instantes se tornó n***o, note una péquela luz, que señalaba la puerta, me acerque abriéndola y regresando a ese mismo lugar.
- Así que viviste la misma historia, ¿Cómo se sintió?... me hablaba ese sujeto.
- ¡eres un desgraciado! Como se te ocurre hacerme eso… le gritaba enojado.
- De que te quejas, tú mismo eres el que te llenas de venganza y si no lo sabias el odio te roba a libertad de tu corazón… continuaba hablando el chico.
- Ya te encontré ¿no? Estas aquí, ahora entrégame esa sangre… le hablaba ordenándole.
- Te equivocas, con esa prueba que hiciste, en la que fallaste me distes a entender que no estás listo para recibirla, deberías aprender a controlar la ira ¿no crees? Mejor suerte cuando vuelvas a buscarme… se expresa ese chico desapareciendo una vez más.
Me adentré a otra de las puertas y viviendo la misma historia, lo hice varias veces pero por más que intentaba salvar a mi madre, en todas las ocasiones lo volvía a ver morir, ya no lo soportaba, que clase de ser le hace esto a una persona, ¿acaso disfruta verme sufrir?
Él me decía que el odio me roba la libertad de mi corazón, pero que libertad puedo tener cuando Zil me ha robado todo lo importante para mí, cuando los demonios quieren hacer daño, y más daño y a sabiendas que lo único que podría calmar mi deseo de vengar la muerte de mi madre es asesinarlos.
Sé que no todo ha sido tan malo, conocí a mi familia, no obstante, aún sigo sin mi madre y peor sé que esta atrapada en el infierno, por mi culpa, por intentar protegerme.
- Jeison no me digas que ya te rendiste, ¿creí que eras más fuerte?... me hablaba esa criatura.
- ¿sabes algo? Para tu información yo deje de ser una persona fuerte en el momento que vi morir a mi madre por cincuenta veces consecutivas, deje de ser fuerte en el momento que comencé a sentirme inútil, sin poder salarla, deje de ser fuerte en el momento que sentía que ya no podía hacer nada por ella, en esos momentos perdí toda mi fuerza… le replicaba con desanimo.
- Sabes algo, cuantas veces en la vida no nos centramos en el deseo de vengar, en nuestro propio deseo errado de justicia, del típico ojo por ojo, no te hablo de un perdón hacia Zil, sé que nunca lo podrás hacer, sin embargo, te hablo de una vida en la que no te enfrasques en la venganza, en que intentes ser tú mismo, a eso me he referido todo este tiempo, a la libertad del corazón… se expresaba ese ser.
¿una vida sin venganza? Después de todo el tiempo persiguiendo a Zil, después del daño que me hizo, tratar de no centrarme solo en eso, ¿acaso es posible? esa libertad que él espera que consiga se me hace casi imposible Ya no encontraba que hacer.
- ¿Puedo intentarlo una vez más? Preguntaba con desanimo.
- Adelante, solo cruza la puerta y esperemos lo logres…. Me respondió.
Entre y todo ocurrió tal cual una vez más, escuche los huesos del cuello de mi madre quebrarse, me coloque junto a su cuerpo con lágrimas recorriendo cada parte de mi rostro.
- Mamá, lo siento, de verdad perdóname sé que no soy fuerte, que no pude hacer nada por ti, a pesar de que lo intente, soy un inútil, pero, aunque quiero verte, estar junto a ti, no podría soportar verte morir una vez más, te prometo que te sacare del infierno, te prometo que derrotarte a Zil, me esforzare, daré lo mejor de mí, no para perdonarlo, pero si para ayudar a todas las personas que pueda, destruiré a las tres llaves, además del hijo de satanás… me expresaba con lágrimas en mi rostro
Regrese a ese lugar lleno de nostalgia, triste y desconsolado, pero con una promesa que cumplir, y sé que la sacare del infierno, sé que derrotare a Zil, hare hasta lo imposible para volver a verla.
- ¡eres increíble! No pensé que lo lograrías, aunque no apartaste de ti tus sentimientos de venganza, pero me gusta el uso que le das, lo usas para garantizar éxito en ayudar a los demás, o almenos en eso lo has convertido, esto definitivamente habla muy bien de ti Jeison, por eso eres mi favorito… se expresaba el chico feliz.
- Entonces ¿supere tu prueba? De ser así entrégame la sangre… le replique.
- Te la ganaste, pero déjame decirte que solo puedo permitirte usar una gota de ella, es sangre de lucifer, si cae en malas manos, podríamos todos estar en peligro, y a pesar de eso te la estoy confiando, en lo que termines de usarla, volveré a por ella, entendido… hablaba el chico mientras me entregaba el frasco.
- ¿me dirás quien eres ahora? Pregunte con curiosidad.
- El mensajero de Dios, Gabriel El arcángel Gabriel, quería ser yo el que te pusiera a prueba, después de todo, eres algo parecido a mí, quieres ayudar a otros, eres inteligente y sabes cómo dar un mensaje, la única diferencia es que yo, no me centro en la venganza espero lo superes pronto, te dije que el odio te roba la libertad del corazón, y debes de entender, que la verdadera libertad solo puedes encontrarla allí dentro, en tu corazón, ese es el mensaje que debes de transmitir… se expresaba mientras aleteaba sus alas y volaba hasta desaparecer…
No podía creerlo, había hablado con un arcángel, son reales, y ahora tenía en mi poder la sangre que necesitaba, además de una experiencia que cambio mi vida, ya voy por ti Zil, destruiré a tu criatura, necesitaba salir del lugar, pero no encontraba como hacerlo, después de todo, todo el camino por donde entre había desaparecido.
Una de las tres puertas comenzó a brillar, ya no me quedaba opción debía de seguir a través de ella sin importar a donde me llevara.