Capítulo 31. Una nueva visión.

3804 Words
Esos caminos de la vida, los que no saben a dónde te llevaran, pero que ella misma en sí, está al corriente que es para hacerte mejor o más fuerte, la dirección en la que me guio fue un poco desagradable, no obstante me mostro una vía, un sendero que me puede guiar a la salvación de las almas no solo de mi madre, sino también de la madre de Michael, y aunque pasé por una situación complicada, me dio una gota de esperanza, reconociendo que de gota en gota se puede llenar un enorme lago, un lago de anhelo. Soltaron mis manos y nos colocaron a salvo, no llevaron a una ambulancia para curar nuestras heridas, o al menos revisarlas, los oficiales nos interrogaron, pero con delicadeza supongo que por vernos como nos encontramos, solo preguntaron cómo dimos con la cabaña, como terminamos involucrados, como nos encontró ese sujeto. Aunque nos interrogaron por separados tuvimos tiempo de inventar una historia, una que fuera un poco creíble, sin embargo, aunque lo hicimos de manera fantástica, dejamos dudas en ellos, incertidumbre que no responderíamos, mientras retomaban a acercarse al cuerpo y los paramédicos distraerse nos escabullimos de ese lugar, de quedarnos, continuarían preguntando y justo ahora, nos encontrábamos en una carrera en contra reloj, llegar a nuestra casa, para ver si Maya aún se encuentra en ella.   - Jeison, ya no estamos con los oficiales ¿vas a decirme lo que ocurrió después de que ese loco me golpeo?... me preguntaba Michael muy serio. - que te digo, que fue un día de locura, sigo sin comprender lo sucedido, todo ocurrió muy rápido, y eso fue estresante… fue lo único que vino a mi mente en ese instante.   Aun no lograba entender con claridad, ese suceso, la manera en la que sucedió, para mí todo aún estaba muy confuso, me dejo pensativo, y aunque trataba de encontrar una conclusión lógica o, aunque sea sobrenatural no la conseguía, quería creer que todo fue parte de mi imaginación.  - Pero, por favor, dime como hiciste para resolver la situación de la fuente eterna o, como murió ese hombre… Michael quería saber con exactitud lo que había acontecido.  - Pues me saco de la cabaña y escapando de la policía llegamos a ese lago, le dije que dentro en el fondo yacía la fuente, solo me creyó, me escucho hablar y sin pensarlo entro, luego de ello, no comprendí nada, solo sé que ese sujeto al que intentaba ayudar a cruzar, lo tomo y lo introdujo en el agua hasta que este se quedó sin aliento y dejo de respirar, no sé cómo lo hizo, no lo había visto antes en ninguna persona muerta, o por lo menos no, en las que hemos ayudado a cruzar, aun me mantengo perplejo, y sin encontrarle sentido… le replicaba preocupado.  - ¡qué alivio! Por un instante pensé que lo habías asesinado tú, ya me tenías intranquilo… se expresaba Michael, con tranquilidad en su rostro. - ¿en serio creíste que fui yo? Nunca pero nunca, asesinaría una persona, jamás, y lo sabes… me mantenía hablándole.  - Perdón pues, aunque quizás todo lo que te ocurrió sea consecuencia del anillo y su liberación ¿no crees? Tal vez haga que se materialicen, eso puede ser increíble, pero también peligroso, más si descubren que pueden hacer daño a otros, espero que no crucen en ti solo asesino. Sonreía Michael mientras se expresaba.  Me dejo ahora más preocupado, su razonamiento tenia lógica, podría ser causa de este Maldito anillo, sin embargo, lo más peligroso ahora, sería que cada una de las personas que quieran cruzar por mí, tengan ese deseo de obtener justicia con su propia mano, como Rafael, se suponía que este anillo era para ayudar, ahora tal vez pueda hacer daño a otros, la preocupación me abrumaba por completo.  - en fin, descubriré de alguna manera lo que ocurre con este anillo, sin depender de Blaze, por ahora solo concentrémonos en lo importante, apresurarnos a llegar a casa, siento una buena vibra, creo que Maya aún está allí… me sentía optimista al hablar.   Michael piso el acelerador a todo poder, queríamos, no, necesitábamos llegar pronto, llegar lo antes posible, encendí el radio del auto y le subí todo el volumen, por unos instantes solo quería olvidarme de los sucesos vividos, principalmente en el que estuvimos recientemente.  Aprovechando la ocasión, me recosté y cerré mis ojos, imágenes comenzaron venir a mí, imágenes que no deseaba ver, personas sufriendo, pero no me hacía daño su dolor, individuos muriendo, pero no me afectaban sus decesos, demonios atacando, torturando, hiriendo, pero no me afectaba su ataque, ¿acaso me estoy volviendo un ser sin sentimientos, un ser al que no le preocupan los demás? Volvió a mí la misma pregunta que me hice en situaciones anteriores ¿A dónde van esas personas que mueren y no cruzan a través de nosotros? ¿acaso, es que no cruzan y se quedan vagando en este mundo, un misterio latente que aun recorría una y otra vez esa cabecita pensativa que poseo, no obstante y sin importarme mucho todo lo que veía, logre descansar, aunque aún me sentía algo débil, pero llegamos a casa.   Baje del auto a toda velocidad, Michael tras de mí, entramos en ella, se encontraba silenciosa, pero era obvio que alguien estaba allí o al menos estuvo, me acerque al comedor, observando una olla aún caliente y un plato en la mesa, con residuos de alimentos, no me podía equivocar Maya debía de estar en algún lugar, corrimos a la habitación, al entrar, encontramos un revoltijo, las señales indicaban que había entrado y busco por todas partes, cada una de las cosas que creería que necesitaría para la batalla por venir, recorrimos el lugar pero era inútil, aunque queríamos hallarla ya se había marchado.  - ahora solo nos queda reconocer que no podremos hacer nada, definitivamente se fue nuestra hermana se marchó… me expresaba con nostalgia mientras me sentaba en el sofá.    - Pero según los indicios se fue no hace mucho, por lo que, si salimos ahora mismo, podremos encontrarla, lo sé, estoy seguro de eso, Vamos… daba su opinión Michael.  - ¡Basta Michael! ¡Basta! Acéptalo, se fue, ya no está con nosotros, ni lo estará hasta que coloque a papá a salvo, fue su decisión ahora toca simplemente respetarla, ella sabe lo que hace, y aunque quisiera estar apoyándola en estos momentos, nos necesitan aquí, por más que nos duela, es lo mejor y sabes que estoy en lo correcto…. Mi desesperación salía a relucir.   Michael solo se quedó en silencio sin replicar nada, solo se sentó a mi lado, aún mas frustrado que yo, pero esperanzado de volver a verla pronto.  - ¿y qué haremos ahora? ... me preguntaba con tristeza.  - Hay que hacer lo que tenemos que hacer, nuestro trabajo, derrotaremos a Zil y aunque será difícil, en lo que lo consigamos iremos en búsqueda de Maya y papá y juntos mandaremos de vuelta al infierno a ese maldito demonio que tiene prisionero a nuestro padre, ¿entendido? … trataba de calmar la situación   A pesar de la tristeza que sentíamos, una ligera sonrisa se formó en el rostro de Michael, no lose, sentí que por unos instantes habíamos invertidos nuestros papeles, después de todo él es el que generalmente toma las decisiones difíciles, y dice las cosas duélanle a quien le duelan.   - Por cierto, ese hombre, dijo muchas cosas, ¿crees que podrían ser verdad? …me preguntaba con curiosidad.  Sabía que tema en si quería tomar, después de todo yo pensé exactamente en lo mismo, si todo lo que dijo ese sujeto es cierto y la fuente existe y lo que hace es real, podríamos entrar al infierno, buscar a nuestras madres y sacarlas de ese pútrido lugar, además ese mismo interés que yo tenía lo mostraba él en su rostro.  - Siéndote honesto, exista mucha inestabilidad mental en ese hombre, pero, aun así, quiero creer que todo lo que dijo es real, al menos todo lo referente a la fuente eterna, de ser así, podre volver a ver a nuestra madre, perdón podremos, así sea un poco tiempo, pero si puedo sacarla del infierno, con eso me basta… le respondía sonriendo.   - Si es cierto, estaba loco, pero sé que tienes razón, después de todo, los artefactos míticos son reales, papá buscaba unos para enfrentar a Zil, no es descabellado pensar que esa fuente si exista, ¿Por qué no creer que se puede llegar al infierno de varias maneras?... daba su opinión muy sólida Michael.   - ¿sabes algo? ¿y si la lanza con la que atravesaron el costado a cristo también es real? De ser así, podría ayudarnos a derrotar no solo a Zil y al demonio que tiene a papá, sino también a cualquier ser que haga algún daño, podríamos ayudar a Maya, y salvar al mundo… trataba de sonar esperanzador.   El silencio regreso en nuestro hogar, cada uno a su manera analizaba toda la situación, ahora sabíamos que existen muchas cosas que nos pueden servir de utilidad, aunque ni una idea de dónde buscarlas, de donde encontrarla, y mucho menos como utilizarlas, es decir estábamos sin lo principal, información, peo serian herramientas que cambiarían el rumbo de esta guerra.  - Bueno, necesitaremos conseguir información, ya lo haremos, por ahora nos queda recuperar energía, no voy a preocuparme por Maya sé que en algún momento volverá, y estará bien, justo ahora nosotros lo que debemos hacer, es descansar… hablaba Michael.  - Tienes toda la razón, así que necesitamos comer algo, voy a cocinar, de verdad necesito reponer energía…hablaba con sutileza.   Sinceramente me sentía agotado, consumido, débil el ultimo cruce desgasto gran parte de mi energía vital, mucho más que la primera vez que estuve cerca de morir por ella, este anillo tiene muchos misterios por ser resueltos, demasiadas incógnitas, que hacen creer que serán casi imposibles encontrar las respuestas, sin embargo, tengo que seguir descubriendo todos sus enigmas hasta descubrir cada uno de sus secretos.   Comencé a cocinar, trataba de hacerlo con alegría a pesar de las circunstancias que nos recorrían, todo parecía salirme bien, hasta que las voces volvieron, se escuchaban con ansiedad, tristeza, dolor, niños gritando, niños sufriendo, por más que evité no escucharlos concentrándome en algo distinto, no lo lograba, perdía energía, consideraba que mientras más escuchaba las voces, desperdiciaba brío, ¿quizás esta fue la razón por la que el anciano, decía que los chicos no lo soportarían? Solo pensaba en una persona en el momento, ¡Mamá Protégeme! - Jeison, Jeison, abre los ojos, ¿te encuentras bien?... preguntaba con mucha inquietud Michael. Al abrirlos todo se notaba borroso, tardo unos segundos en aclarar mi visión, me encontraba en el suelo, ¿me desmaye? ¿Qué sucedió? La casa envuelta en humo, mi hermano junto a mí, con ese rostro de preocupación.  - ¿Qué sucedió? ¿me ocurrió algo?... pregunte con angustia.  - ¿Qué sucedió? Eso debo preguntártelo a ti, me fui a duchar, cuando comencé a oler humo, Salí del baño para ver toda la casa cubierta de él, vine corriendo y te encontré tirado en el suelo inconsciente, ¿vas a decirme lo que te está ocurriendo?... la intranquilidad que presentaba Michael era notable.   - No lo sé, creo que es el anillo, siento que me roba mucha energía, además la voces, aparecen de manera frecuente, son diminutas pero no puedo evitarlas por completo, y creo que ellas desgastan mi energía, que me están consumiendo poco a poco, pero no te preocupes, solucionare esto, controlare a este maldito anillo sea como sea… trataba de calmarlo.  Me ayudo a levantarme y me llevo cargado hasta el sofá donde me recosté por un rato, dijo que saldría a comprar algo para comer, después de todo lo que estaba preparando quedo destruido, se había quemado, solo le sonreí al escucharlo hablar, me quede recostado en el sofá esperando que volviera.  Me estaba durmiendo, el cansancio me estaba ganando, pero un fuerte ardor en mi mano me despertó al instante, gire a ver mi anillo brillar con fuerza, volviendo a sentir que este me absorbía. Volví a abrir mis ojos en un lugar oscuro como de costumbre, tenía la esperanza de encontrarme con Maya, pero no la notaba por ningún lado a mi alrededor.  - Jeison, ya llegaste, te estaba esperanzo… hablaba girando su rostro a los alrededores. - Michael, no pierdas tu tiempo, no está, ya la busqué, debe de estar en otra ciudad, o demasiado lejos de nosotros, por eso no llego a este lugar, que dices, ¿continuamos para ver que criatura es esta vez… preguntaba con desanimo.   Nos fuimos acercando a la luz al final del camino, y al cruzarlo me encontraba en una casa grande, llenas de flores, arboles, hermosa, pero Michael no llego a ese lugar conmigo ¿dónde estás, hermano? Lo esperé por unos minutos y al no aparecer, comencé a buscarlo en los alrededores de la casa, la oscuridad de la noche acrecentaba, me mantenía preocupado por mi hermano, mientras se hacía cada vez mas de noche.   Al no encontrarlo no me quedo de otra que entrar a la casa, ya tenía muchas más experiencias al trabajar, así que lo primero que hice fue buscar, la manera de encontrar esa casa en el momento que saliera de la visión, caminé recorriendo cada una de las zonas de ese primer piso, era cansón hacer todo solo, me hacían falta mis hermanos.  En las visiones anteriores nos dividíamos y buscábamos respuestas, pero ahora, ahora estoy solo, ósea que todo depende de mí, me mantenía ocupado, cuando escuche una voz en el segundo piso, era suave, sutil y de una chica, decirla a algún niño que se fuese a dormir.  Subí las escaleras acercándome lentamente, entre en una y esa bella chica le hablaba al niño.  - Jesús, por favor duérmete ¿sí?, sabes que tengo clases mañana, y no podré descansar hasta que te duermas… hablaba la joven con esa suave y encantadora voz.  - Mónica, déjame en paz, no dormiré hasta que mamá venga y me cuente un cuento… se expresaba ese niño con molestia. - Sabes que está trabajado, no vendrá por ahora ¿Por qué no me dices que libro quieres y te lo leo?... se expresaba con sutileza y cansancio esa joven. - No, quiero a mamá… gritaba el niño. - ¡duérmete de una vez o el monstruo vendrá esta noche y te comerá! Gritaba Mónica, mientras salía de la habitación arrojando la puerta con molestia. Ese niño se quedó en silencio, encendió la lámpara de noche que tenía sobre una mesita de noche, tomo las sabanas como si estás lo fuesen a proteger, bajo su mirada para revisar debajo de la cama, al no ver nada regreso a su cama. - Qué bueno el monstruo tampoco está, esta noche… lo decía sonriendo mientras se acostaba a dormir.  Me dio algo de gracia el ver esta escena, sin embargo, me sentí un poco nostálgico, nunca pasé por una situación como esa, ridículo verdad, solo que me hubiese gustado discutir con mis hermanos de pequeño, pero bueno las cosas suceden por una razón.  Una sonrisa tenebrosa comenzó a invadir el lugar, Zil ya había llegado, pero no podía verlo, camine acercándome sigilosamente a la cama del chico, esperando ver si desde allí lo podría distinguir.  Me agache asomándome debajo de la cama, el niño lo hacía, quizás de esa manera piensa alimentarse de su miedo, o que se yo, llevárselo.  Se escuchó, un ligero ruido de una puerta abriéndose lentamente, y una brisa fría recorrió el lugar, sentía como me daban escalofríos, así que ya viene la criatura, el niño se sentó en la cama, escucho ese sutil ruido también. Lo observe girar su mirada de lado a lado, al no ver nada retorno su descanso, no paso mucho tiempo cuando el sonido se oyó nuevamente, pero esta vez un poquito más fuerte, gire mi mirada hacia la entrada de la habitación, pero no notaba nada extraño.  Me quede a lado del chico, algo me decía que desde allí podría ver todo con mayor claridad, poder asegurarme de la criatura, descubrir que está usando Zil en estos momentos, el ruido volvió a escucharse, el niño abrió sus ojos y se sentó comenzando a rezar, se estaba asustando. Hay que ver que cuando somos niños, nos asustamos con las cosas más simples, pero esas mismas, nos hacen crecer y hacernos fuertes, bueno para los que podemos llegar a crecer. Unos dedos negros comenzaron a salir de un armario que se encontraba en la recamara, el chico solo la observaba callado, sin decir una sola palabra, pero lo miraba temblar. Trate de acercarme cuando note a Zil sentado en un rincón, por lo que, si lo hacía podría descubrirme, el armario se abría cada vez más, hasta abrirse por completo.  Estaba preparado para ver a ese ente frente a frente, pero no había nada, ¿entonces de quien eran esos dedos que salieron de la puerta? ¿entonces quien intento abrir la puerta como tal?  No aparte mi mirada de ese armario esperando ver lo que ocurriría, escuche al niño titilar sus dientes, voltee para ver una silueta sobe su cabeza, parecía una sombra, que flotaba lo escuche decirle serás mío y nadie podrá salvarte, ese niño grito con fuerzas. Trato de levantarse y salir corriendo de su cama, pero esa sombra lo sujeto en el acto, halándolo con fuerza, lo miraba desesperado, aterrorizado y llorando con todo lo que podía, llamaba una y otra vez a su hermana Mónica, pero esta no le respondía, la sombra lo soltó y regreso al armario. La puerta de la recamara se abrió sola y esa sombra estaba frente a ella esperando con ansias que este intentara escapar, daba pasos lentos hacia el niño, este lloraba ahora en silencio, el temor lo dejo sin palabras, se arrincono, dando por hecho lo que ya le ocurriría, el monstruo se lo llevaría.  Retomo a tomarlo una vez más, arrastrándolo hacia el armario nuevamente, escuche pisadas potentes acercarse a gran velocidad, solo gire mi mirada lentamente, para ver a la chica más linda del mundo, su cabello, largo me dejo boca abierto, sus ojos cafés me hicieron sentir extraño, su belleza me enloqueció, si esto es lo que llaman amor a primera vista fue justo lo que me ocurrió.  - Deja a ese pobre chico en paz, demonio… gritaba esa chica. Vi la mirada de Zil cambiar, su rostro ahora se tornaba en alegría, creo que sentía que podría matar a alguien, disfrutar de lo que estaba por suceder, estiro su mano, golpeando a la chica arrojándola a la pared.  Todo comenzó a desaparecer, la Sombra, el niño, ¿Qué sucedió? ¿Dónde están todos? Me hacía muchas preguntas y era entendible después de ese suceso comenzaron a surgir mayores dudas. - Así que al fin viniste Jeison, te estaba esperando… se expresaba Zil acercándose a la Joven. Me hizo entender que aún no podía vernos, aun con el cambio que sufrió el anillo, pero ahora esa chica estaba en peligro. - ¿Jeison? No me llames así, que no soy un chico, ¡Mal dio demonio!… se expresaba la chica mientras se levantaba con dolor.  Zil se mantenía caminando, saboreando y divirtiéndose como nunca, creo que se sentía en un parque de diversiones, teniendo a su juego preferido en frente. - Por si no lo sabias Jeison, aquí sí puedo asesinarte, nada aquí adentro impide que pueda hacerlo, date por muerto y lo disfrutare… lo decía mientras sacaba sus garras p0ara a****r a la chica. Ya no podía evitar no intervenir, corrí hacia ella tomándola de la mano y apartándola del ataque, el cual rasgo parte de la pared, comencé a correr con ella, estaba serio, ¿Cómo no estarlo? Al final impidió que lograra descubrir que sucedería después, bajamos al comedor y nos escondimos bajo la mesa.  - Oye, dime de una vez ¿Quién diablos eres?... le preguntaba inmediatamente.  -  Nadie quien te importe, suéltame… respondía arrogantemente.  - Bueno seas quien seas, dejas las estupideces, harás que nos maten a los dos, ¿Cómo se te ocurre saltar a ese demonio de semejante manera? ¿acaso no piensas?... la reprochaba su manera de actuar. Me sentí exactamente en la posición de Maya cuando entre la primera vez y ella me conoció, termine haciendo algo similar al ver a una niña en peligro, claro que yo lo hacía más por venganza.  - Tu eres ese Jeison del que ese niño habla ¿verdad?... preguntaba con curiosidad.  - En primer lugar, no es un niño, es un ser demoniaco muy poderoso, y en segundo lugar quiere asesinarme, y gracias a ti sabe que estoy aquí adentro… le respondía con enojo. - ¿aquí adentro? ¿de qué me hablas? ¿Dónde estamos realmente?... se mantenía preguntando… - Será en otra ocasión que te explique mejor los detalles, por ahora solo debes de saber tres cosas, una, Zil no podía vernos, ni sentirnos, ni siquiera se imaginaba que estábamos dentro hasta que actuaste, por ende si haces algo que demuestre que estas aquí vas a terminar muriendo, dos, te preocupaste en vano, ese chico está bien, esto aún no le sucede, todavía está bien en algún lugar, debemos de encontrarlo, tres, esto es solo una visión pero puede ser tu tumba, sal de este lugar antes que todo se complique… le hablaba con seriedad.  Una brisa helada empezó a recubrir mi cuerpo, solo puede decir nos encontró, la tome de la mano nuevamente, mientras la sacaba de debajo de la mesa, y observaba como Zil hacia pedazos todo el comedor. - Jeison, no te hagas el difícil, ven a mi… casi lo decía como una canción ese demonio. La saqué, de la casa, y le di mi número de teléfono se lo repetí unas tres veces diciéndole que al salir de este lugar espere unas horas y me llame, necesitaría encontrarme con ella, y explicarle todo con más detalles además necesitaba saber quién era. - ¿en serio tengo que hacerlo?... pregunto ella. - Si no quieres hacerlo no lo hagas, pero, si quieres ayudar a este niño espero tu llamada, por cierto, perdóname esto… se lo decía mientras la pellizcaba con fuerza. La mire desaparecer y a Zil salir de la casa colocándose frente a mí, le sonreí, aunque sabía que no podría verme, me mordí el labio y Salí, desperté asustado, preguntándome por esa chica, Michael estaba en la casa, pero aún estaba dentro de una visión, ¿Dios pero que es lo que ocurre aquí? ¿Por qué tantos sucesos extraños? Y ahora, ¿de dónde salió esa chica? 
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