Capítulo 28. Una prueba de valor.

3408 Words
Lo logramos vencimos al chupacabras, aunque quedamos demasiado heridos, no sé cuánto tiempo paso desde que todo con esa criatura termino, no solo sentí que fueron horas, para mi paso una eternidad, pero ya me sentía un poco mejor, aunque aún continuaba un poco débil, me levante acercándome a mi hermana, quien aún se mantenía dormida, me senté junto a ella colocándole mi mano sobre su cabeza.   - Maya ¿te encuentras bien? Levántate, tenemos que seguir nuestro camino… le hablaba cerca del oído.  - Jeison, no tengo fuerzas, creo que no podré seguir, me encuentro muy endeble, no puedo ni levantarme… se expresaba con dolor.  - Ya no nos vamos a rendir, estamos muy cerca de salir, así sea cargada te sacare de esta prisión, ¿te quedo claro? … se lo decía sonriendo.  Con toda la voluntad que aun sentía, y el esfuerzo que podría mostrar, la levante y la cargue, no la dejaría allí, pero estaba agotadísimo, estaba tan débil que los pies los arrastraba por todo el suelo, la fuerza no me daba ni para levantarlos, terminamos de salir de la ciudad, por fin volvía a ver el cielo azul y despejado además de hermoso.  Honestamente lo extrañaba, en el pueblo que acabamos de cruzar, parecía el infierno, lleno siempre de tinieblas y oscuridad, lloviendo a cada momento, hacía falta un poco de la claridad del sol, pero ahora había hermosura a mi alrededor, justo lo que todas las personas amamos.  Caminaba lentamente mientras cargaba a mi hermana, quien cada vez me parecía más pesada, no llegue muy lejos, cayendo al suelo sin poder avanzar, decidimos quedarnos un rato a descasar antes de continuar.   - Michael esta allá afuera arriesgándose por nosotros, ¿Cómo crees que está?... le preguntaba a Maya mientras mi mirada estaba fija en el cielo. - Súper bien, es la persona más fuerte que conozco, mucho más que nosotros juntos ¿no lo crees? Respondía con una sonrisa.  Le devolví la sonrisa sincera, después de todo tenia razón, mientras me recostaba sobre el césped observaba las nubes, me parecían tan bellas, el sol resplandeciente, el cielo despejado, me parecido todo tan hermoso, que quería quedarme allí todo el tiempo del mundo, aunque sabía que en algún instante debíamos de continuar nuestro camino y adentrarnos al otro pequeño pueblo.  - ¿sabes algo Jeison? Estoy muy agradecida, y debo darte mi gratitud, gracias por haber venido por mí, por arriesgarte aquí adentro, por entrar sin pensar en nada más que en ayudarme, no cualquiera lo hubiese hecho… se expresaba Maya con dulzura.   - ¿Qué ocurre aquí? ¿desde cuándo tu das las gracias por algo?... le respondía bromeando.  - Perdón pues, no he dicho nada, olvídalo, y si llegas a mencionarlo lo negare, pero de verdad, gracias, de no haber sido por ti de seguro hubiera muerto, o con el jinete o con el chupacabras, y quizás no hubiese encontrado la manera de Salir… continuaba hablando ella.   - Deja de decir tonterías vale, somos hermanos ¿no? Nuestro trabajo es ayudarnos y apoyarnos, estamos para eso, además esto no lo hice solo, recuerda que Michael esta allá afuera arriesgándose igual o peor que nosotros… me expresaba mientras me sentaba en el césped sonriéndole.   Estos momentos de calma eran tan necesarios y hacían mucha falta, se sentía bien el tenerlo, desde que todo comenzó no hemos podido relajarnos ni siquiera unos minutos, de verdad quería que este tiempo nunca acabara.  - Por cierto, perdóname por lo que mencione antes de tu mamá, sé que te herí fue sin querer, pero de igual manera termine haciéndolo… hablaba con arrepentimiento Maya. - Oye, ¿Quién eres? ¿y qué es lo que has hecho con mi hermana? No pareces tú, pero no te preocupes todo lo que se dijo fue por el calor del momento además al pasado pisado, ya no me acuerdo lo que ocurrió… me mantenía sereno al hablar con ella.   - Si eres tonto, pero, sabes que igual debo de ir a salvar a mi padre, ¿verdad? Necesito al menos intentarlo, no puedo dejarlo así, y mucho menos sabiendo que está sufriendo… continuaba hablando Maya.  - Tranquilo eso lo sé con certeza, además sé que cualquier cosa que salga de mi boca así sea muy convincente, no te hará cambiar de opinión, así que iré contigo y estoy seguro que Michael también lo hará, también es nuestro padre, no te dejaremos sola en esto… le hablaba con firmeza.  - No digas tontería ustedes no pueden venir, tú tienes que derrotar a Zil, de no hacerlo vas a morir y para lograrlo no podrás hacerlo solo Michael te debe ayudar… se expresaba Maya alterada.  - Tal vez tengas razón, quizás muera, o tal vez no, pero no puedo dejarte sufrir sola, ¿no lo crees? Voy a estar contigo hasta el final, de no hacerlo, que clase de hermano mayor seria, voy a ir contigo, sin importar lo que me ocurra a mí, salvaremos a Papá y si aún tengo tiempo entre los cuatro acabaremos con ese demonio… le hablaba mientras me levantaba para continuar el camino.  No le permití seguir hablando por que intentaría reprochar mi decisión, aunque sabía que aún tenía muchas cosas que quería decir, además de que intentaría convencerme de alguna manera para que me quedara e hiciera lo que tenía que hacer, solo le pregunte si podría seguir caminando al escuchar una respuesta positiva nos dirigimos al siguiente pueblo.  Llegamos a la entrada del lugar, nos detuvimos unos instantes, tomando un poco de aire, pensando en que criatura podríamos encontrarnos allí, Maya se notaba muy preocupada, coloque mi mano sobre su hombro, y le dije; vamos, entremos, empecé a avanzar, cuando me detuvo de la mano, me voltee para verla llorar, llanto de tristeza de dolor, la abrace y la escuche.  - Jeison, por favor, no quiero que mueras, tienes que quedarte no puedes venir conmigo, si lo haces no podrás salvarte, entre Michael y tu podrán derrotar a Zil, y así vivirás, los amo, los amo demasiado, y no quiero que nada les ocurra, no quiero que ninguno de los dos, deje de vivir… sus lágrimas eran intensas.   - Maya no te preocupes por mí, recuerda que soy un Storm, somos invencibles, no moriré, tengo la sangre de papá, soy igual de duro que él, resistiré hasta derrotar al demonio, así como nuestro padre aguantara hasta que lo encontremos… trataba de calmarla.   - Pero es que…. Intentaba continuar hablando cuando la detuve. - Detengamos la charla aquí y dejemos la conversación para cuando salgamos de esta prisión ¿quieres? … buscaba la manera de evadir el tema.   Se secó sus lágrimas coloco una mirada firme, mostrando un poco de seguridad, me voltee devolviéndome a la entrada del pueblo, cruce lentamente y Maya tras de mí, parecía estar en un bosque enorme, y eso hacía que el lugar diera la impresión de ser más una finca enorme que un pueblito, caminamos adentrándonos un poco, observamos una cabaña, grande, demasiados arboles a su alrededor, de todo tipo, además no había una sola persona y por ende ni un animal todo el lugar estaba solo.   Nos adentramos a paso lento, revisando minuciosamente el lugar, pero no observábamos nada que nos indicara que una criatura estaba allí, escuchamos un ligero sonido de un hacha cortando madera, se escuchó un golpe, dos golpes, tres golpes y luego de esto, se oyó un fuerte un grito que decía “fuera abajo” oímos el estruendo del árbol cayendo, y una extraña brisa que provenía del mismo lugar.  - ¿también lo escuchaste verdad? Que dices, ¿revisamos a ver quién se encuentra por allí?... preguntaba a Maya con curiosidad.  Maya asintió, se encontraba un poco extraña, quizás por la conversación que tuvimos antes, nos dirigimos al lugar de donde se generaba el ruido, pero no había nadie, literalmente no había señales de que alguien estuvo por ahí, todos los arboles estaban plantados, ninguno fue derribado, entonces ¿Quién provoco el sonido? ¿Quién grito de esa manera?  Estábamos extrañados, nos quedamos quietos observando los alrededores, quizás no nos percatamos de algo, comenzaron a sonar ladridos de perros por todas partes, ¡Demonios! ¿en qué estamos metidos? Me lo preguntaba en mi interior, nos adentramos un poco más, pero al no conseguir distinguir a la persona responsable del grito, decidimos volver a la cabaña, mientras lo hacíamos, sentíamos que alguien nos seguía, pero no identificábamos a nadie.   Logramos salir del bosque, caminamos siempre en reversa, pasamos exactamente por el mismo camino por el que habíamos entrado, no obstante, ahora la cabaña no se encontraba, estaba confundido, tenía la certeza de que debería estar aquí, ¿Por qué ahora no? Mire a Maya quien me miraba a mí, igual de pensativa que yo.   - ¿no nos equivocamos al volver o sí?... preguntaba muy intrigado. Caminaba un poco hacia adelante, buscando una explicación razonable a nuestro dilema.    - ¿este era el lugar, ¿verdad? ¿la cabaña debería estar aquí?... preguntaba de inmediato. Maya solo asentía, estaba un poco callada, si este es el lugar ¿Dónde está la cabaña? ¿Qué está sucediendo en este pueblo? ¿acaso ya la criatura nos atrapo? Preguntaba con mucha molestia. Nos adentramos nuevamente en el bosque y a medida que avanzábamos, retomo el sonido de esa hacha cortando madera nuevamente, nos detuvimos a escucharlo para esta vez no equivocarnos del lugar proveniente, sonó un golpe, dos golpes, tres golpes, y escuchamos esa frase “fuera abajo” se oyó un árbol quebrar solo que ahora mucho más cerca de nosotros.  Ese ruido fuerte del árbol al caer, el viento provocado por el impacto, se sintió muy real, real y peligroso, y además de eso, muy cercano a nosotros, nos apresuramos al lugar desde donde se había escuchado, pero al llegar no había nada, es como si en ese pueblo no ocurriera nada.   Nos detuvimos intrigados, ¿Cómo saldremos de aquí, sino podemos siquiera ver a la criatura? Maya observo a un perro n***o, caminando y olfateando, parecía mantenerse siguiendo un rastro, lo seguimos regresando justo por el camino que habíamos seguido, pero ahora, si encontramos la cabaña, me sentía cada vez mas confundido, enredado sin entender lo ocurrido. Un Hombre salió de la cabaña, en su mano tenía un hacha enorme y parecía peligroso, el perro se posó junto a él, creo que ese individuo era su amo, otro perro llego desde atrás de la cabaña y hacia los mismo, su rostro no se lograba distinguir, su cabello lo cubría, pero era un ser descomunal, enorme, estaba recubierto de musgo y de alimañas, y esa hacha, además de peligrosa, herrumbrada, te hacía temblar.  Sentía algo de miedo al verlo, no quería acercarme, pero Maya intentó hacerlo, saludándolo, como si fuese una persona normal, mientras se encontraba más cerca de ese sujeto, ese hombre levanto su hacha y la blandió directo hacia Maya, dándole a un pequeño conejo que paso junto a ella, haciéndolo pedazos y dándoselo de comer a sus perros.   Nunca había escuchado a Maya gritar de miedo como en ese momento, regreso corriendo hacia mí, oí a ese hombre darles una orden a sus grandes mascotas, “devórenlos” comenzaron a perseguirnos en un santiamén, corrimos sin rumbo alguno en el bosque, sin conseguir un límite de ese pueblo, ya no podíamos encontrar el lugar por donde entramos, mucho menos por el que tendríamos que salir, corrimos desde ese extremo al otro extremo del bosque, pero al salir de él, estábamos de vuelta en la cabaña.   Me quede estático sin comprender como volvimos, reaccione moviéndome un poco cuando vi una silueta de un hacha pasar por sobre nosotros, quedando incrustado en un árbol, por unos instantes pensé que no la contábamos, empezó a acercarse a nosotros, no encontrábamos que hacer, y lo único en que pensamos fue en regresar al bosque escondiéndonos en unas piedras grandes que estaban en el lugar.   - jeison, ¿Qué sabes de ese sujeto? ¿Qué clase de criatura es?... me preguntaba Maya alterada.  - Ya va, ya va, déjame tratar de recordar in poco, como te dije ese libro lo li deprisa, todo fue muy veloz… me expresaba muy alterado.   - Pues vamos a ver si te das prisa, porque nos está persiguiendo, y no quiero morir… se mantenía insistiendo Maya.  El sonido del hacha se volvió a retomar, pero sentía que cada vez que lo oíamos, se escuchaba más cercano a nosotros, sonó el primer impacto, el segundo y el tercero y esa frase, “fuera abajo” ya para mi escucharlo decir eso, era terrorífico, un árbol enorme cayó junto a nosotros, me aterre al verlo, y los sonidos volvieron a sonar, terminado en caer otro árbol al otro lado de nosotros, ahora nos tenían rodeados.  Comenzamos a trepar esos árboles para escapar, los ladridos de los perros eran intensos y se oían cerca, corríamos desesperadamente, Maya se tropezó, cayendo al suelo, creo que ese tropiezo le salvo la vida, porque un hacha de mano paso por encima de ella quedando estancado en uno de los árboles, me detuve y comencé a buscar a ese ser, pero no lo podía ver.  Levante a Maya se había lastimado, y nos manteníamos huyendo, volvimos a regresar a la cabaña, pero esta vez el hombre no se encontraba, así que nos adentramos al lugar, adentro no había ni una sola fotografía, ni una decoración, no había nada, solo una mecedora y dos cojines para perros, del resto todo estaba vacío, ni siquiera un arma, nada que usen los leñadores.   - Creo que ahora sí sé que es esta criatura, espero no equivocarme… me expresaba con una leve sonrisa.  - No te hagas el idiota y di de una vez a que nos enfrentamos… hablaba Maya muy alterada.  - Pues por lo que hemos visto, Creo que es el Hachero… respondía al instante.  - Y ¿Qué sabes de él? Cuenta la historia ya mismo… hablaba Maya muy alterada.  - Lo siento, pero esta vez, no se nada de él… respondía avergonzado.  - ¿Cómo que no sabes nada de él? Si siempre sabes de ellos…. Preguntaba Maya. - Es que cuando llegue a la lectura de él, Blaze entro y guarde el libro, necesitaba entrar rápido a por ti, así que no leí nada sobre él… me expresaba ultrajado Se volvieron a escuchar los perros acercarse, y una patada abrió la puerta, ese hombre entro a la cabaña, ya no encontraba que hacer, trate de levantar la mecedora para arrojársela, pero esta era muy pesada, corrimos directo hacia él, y en el camino uno de sus perros me mordió, apenas me soltó regresamos corriendo al bosque.  - Jeison ¿te encuentras bien? Rayos ese mordisco fue profundo, te estas desangrando… hablaba Maya tratando de tapar la hemorragia. Si, sé que pensaras que esto no es tan creíble una mordida de un perro no provoca una hemorragia, pero este si lo hizo, era mucha sangre, y por más que maya intentaba detenerla, no lo lograba, rompí parte de mi franela, para amarrarla y al menos detener un poco el sangrado.  Volvimos a escuchar el sonido de esa hacha talando un árbol, sonó el primer golpe, el segundo golpe, y luego del tercero, un fuerte “fuera abajo” esta vez el árbol no buscaba rodearnos, venia directo a nosotros, Maya me empujo esta vez, dejando su brazo atrapado en él.   Estaba totalmente atorado, trataba de sacarlo, pero no encontraba como hacerlo, uno de esos perros se acercaba muy velozmente a nosotros, Maya insistía en que huyera, pero como irme y dejarla así, se supone que vine a salvarla no podría dejarla, la hale con todas mis fuerzas, su brazo quedo destrozado.  Manqueaba mientras corría, ahora no era el único que me desangraba, nos detuvimos nuevamente en las mismas piedras de antes, ya los arboles caídos que nos habían rodeados no se encontraban, rompí lo que quedaba de mi franela para hacerle un amarre tan fuerte que detuviera la hemorragia de ella. - Creo que esta vez sí perdimos, no podremos salir de aquí… se expresaba Maya con pesimismo.  - ¿Qué estás diciendo claro que saldremos? Esto no es nada… trataba de pensar en positivo.  Sentía las cosas repetitivas, y me quede pensando unos instantes, y llegue a una conclusión, que decidí compartir con Maya. - Te has fijado en todo lo que ha ocurrido, cada vez que caminamos o andamos en este bosque al salir de él regresamos a la cabaña, ¿cierto? Dentro de él, siempre damos con estas piedras, el sonido del árbol suena, pero hasta este último ninguno intentaba darnos ¿o sí?... trataba de estudiar todo lo ocurrido. - Puedes ir directo al grano Jeison, no estoy para escucharte hablar tanto esta vez… me replicaba Maya. - Perdóname sabes muy bien que es mi manera de expresarme, ¿te distes cuenta que no intento darnos con el hacha sino hasta que estábamos muy asustados? preguntaba seriamente. - Claro que sí, recuerda que si no me caigo ya estuviera muerta… el enojo de Maya era evidente.  - ¿podrías calmarte un poco? Fíjate, cuando estuvimos en la cabaña y te acercaste a él, te ataco, pero ¿Por qué no te golpeo? Tenía la oportunidad para asesinarte, ¿no lo crees? Sin embargo, le dio al conejo, y hasta que gritaste de miedo, no les ordenó a sus perros que nos devoraran… continuaba explicando la situación.  - ¿Qué quieres decir con exactitud? Preguntaba maya sin comprender. - Simple que, creo que ya se cómo derrotar al hachero…. Sonreía mientras lo decía. Escuchamos los ladridos de los perros acercándose, tome a Maya de su mano sana, y le dije que corriéramos, lo hacía muy lento por el dolor, pero lo hacía, escuchamos nuevamente ese sonido del hacha contra un árbol, el primer golpe, el segundo golpe y terminado el tercer golpe esa frase, “fuera abajo” los arboles caer cerca de nosotros, esta vez no nos detuvimos seguimos corriendo hasta salir del bosque.   Habíamos regresado a la cabaña, me quede parado esperando al hachero, el dolor era fuerte y aun así no pretendía moverme, Maya se escondió asustada, cada instante me decía vámonos, ese hombre llego, se detuvo frente a mí, tomo su hacha y lo blandió directo hacia mí, mi reacción fue el de cerrar los ojos, estaba asustado, pero no quería mostrarlo, escuche el tronar de los huesos de una animar y al abrirlos vi aun pequeño conejo dárselo de comer a sus perros.  Justo lo que pensé, menos mal no me había equivocado, lo decía internamente, me acerque a ese hombre lo mire fijamente a sus ojos y le grite con mucho ánimo, YA NO TE TEMO, DEJANOS EN PAZ, ese se echó hacia atrás, sus perros se echaron, y todos comenzaron a desaparecer.  - ¿Qué sucedió? ¿Cómo lo hiciste? Me pregunto Maya con intriga.  - Sencillo, desde el principio él buscaba asustarnos, y hasta que no estuviéramos llenos de suficiente temor, él no nos atacaba a matar, creo que se alimentaba del miedo, en esa parte me recordó a Zil… le respondía aguantando el dolor.   - Pero entonces ¿Qué fue lo que hiciste?... volvió a preguntar. - Solo mostré valentía, todo lo ocurrido fue una prueba de valor, si no le muestras miedo al problema, eres capaz de vencerlo y superarlo, eso es lo que enseña esta criatura… me expresaba satisfecho. Maya levanto su mirada señalando nuevamente el camino, decía que podía ver la puerta nuevamente, me tomo por el brazo, yo aun cojeando y ella muy herida, nos dirigimos a ese lugar que tanto ansiamos, de detuvo frente a la entrada, yo continuaba sin poder verla, pero confiaba ciegamente en ella.  - ¿estás listo para volver a mundo real?... me preguntaba Maya. - Pregunta equivocada, ¿estas listas para salir de esta prisión?... le preguntaba con alegría.   Cruzamos la puerta tomados de la mano, pero al salir, no estaba con Michael, ni con Blaze, me encontraba en un lugar angosto, en ese mismo en el que llegue la primera vez que entre a la mente de mi hermana, el lugar donde se guardan las puertas de la personalidad, me encontraba completamente solo, Maya no estaba conmigo, después de todo lo que hice para salvarla sentí que fracase, ¿Dónde te encuentras hermana?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD