El silbido agudo de la cafetera rompĆa el silencio en la sala de espera del hospital. Afuera, la noche caĆa como un manto oscuro sobre la ciudad. El agente MartĆnez miraba con el ceƱo fruncido el ventanal empaƱado mientras un enfermero le confirmaba que Ethan estaba listo para declarar. āAdelante ādijo el agente con voz firme. Dentro de la habitación, Ethan yacĆa en la cama, con el rostro pĆ”lido y una venda gruesa cubriendo su muslo izquierdo. HabĆa perdido mucha sangre. Aun asĆ, su mirada estaba firme. āFue Catalina. Ella nos vendió. No era una vĆctima, agente. Nos tendió una trampa. Joel intentó detenerla⦠pero ella le disparó sin piedad. MartĆnez sintió un golpe seco en el pecho. Apretó los dientes. āĀæY SalomĆ©? āSigue con vida. La oĆ gritar antes de que me dejaran atrĆ”s. Pero estĆ”

