Prólogo
¿Sabes que significa ser un prodigio? ¿Un ser superdotado y con una inteligencia excepcional? Significa ser tan malditamente inteligente que en menos de un minuto puedas aprender, analizar y resolver un problema que a una persona normal le costaría años de estudio y análisis...
¿Genial no?
Pues a los creadores del orfanato les parecía genial, y les parecía aún más genial unir a todos esos seres únicos en un solo lugar y criarlos para fines más... ¿Cómo decirlo? ¿Para fines más secretos?, ¿más peligrosos?, ¿más inhumano?...
Si... inhumanos, esa era la palabra. ¿Por qué que era más inhumano que desaparecer niños excepcionales para convertirlos en armas? Venderlos como objetos a los mejores postores claro; como a una agencia de Espionaje internacional, por ejemplo.
Lucia, Colton, Max y Scarlett son los huérfanos protagonistas de esta historia de acción que tendrá como único objetivo: destruir a Christopher Hackford.
—Doctor Smith. ¿Qué lo trae por aquí? —saluda la mujer.
—Qué más, vine a ver a mis niños —dice aquel hombre que arruinó más vidas que el mismo Adolf Hitler sin él darse cuenta.
—Es obvio, que tonta mi pregunta —replica—. Están entrenando. Venga lo llevo o... ¿los llevo? —después de más de un minuto la mujer se da cuenta que había otra persona además del Doctor Smith.
—Oh, perdone. Él es el Agente Parker, el director de AEP (Agencia de Espías Profesionales). —La mujer supo al instante de quien se trataba.
—Agente —extiende su mano—, mucho gusto, Margarita Rojas.
—El gusto es mío —saluda y estrecha su mano.
Margarita los lleva a donde se encuentran los niños. Entran en una pequeña sala donde se pueden observar distintos aparatos electrónicos y personas en computadoras. Ahí mismo se puede ver que hay una puerta que lleva a otro cuarto donde entran.
—Ahí están —dice señalando una pared cubierta de muchos televisores que transmiten imágenes de diversos lugares—. Son divididos en distintas áreas de especialización. Aquí están los prodigios en tecnología, aquí en mecánica, aquí en combate y estos son prodigios en inteligencia y análisis.
—Me puede explicar más a fondo este proyecto y como comenzó —pide el Agente.
—Por supuesto —acepta Anna—. Cada niño es educado con distintas disciplinas. Son buscados depende de su carácter en su crecimiento —explica—, los niños que están en el área mecánica y tecnología, son niños que destacaron en el mundo por algún suceso extraordinario que hayan hecho a su minoría de edad.
—¿Cómo los reclutan? —inquiere el Agente. La mujer posa la vista en el doctor y este asiente.
—Obviamente ellos tuvieron padres o bueno la gran mayoría... —Rojas duda un poco— y bueno... Hacemos que accidentalmente mueran y dejan a los niños huérfanos.
—Esto no va acorde a la ley —le dice al agente.
—Lo sabemos, pero los gobierno busca armas vivientes y tenemos permitido hacer lo que sea para encontrarlo —cuanta. El Agente aún no ha entendido, ¿por qué arruinar una familia por tal ridiculez?—. Le explico, nuestro objetivo es hacer escuadrones de cuatro personas con distintas especialidades, enviarlis a todos a la guerra o mejor dicho a combate. La AEP busca a personas especializadas en todas estas, por eso es que su director nos contactó. Estoy seguro que ellos serán maravillosos —dijo el Doctor muy seguro.
—Entiendo —dice el agente aún dudoso—. Prosiga Srta. Rojas.
—Bien... en dónde me quede... Ah sí —recuerda—. Al estar en el orfanato, hacemos que desaparezcan y están listos para entrenar. Pero es muy distinto en el área de combate, buscamos a niños sin corazón, fríos sin ningún miedo, algunos con un problema mental —comunica—. Todos son huérfanos desde muy pequeños con vidas que nadie quisiera haber vivido. Ellos son estrictamente entrenados por tres años aquí y después llevados a la guerra para entrenar. En cambio, los otros son educados aquí.
—¿Cómo es su educación? —pregunta.
—El primer año son encerados en una habitación con su único entretenimiento que es leer libros de su especialidad y como a ellos les gustan se entretienen mientras aprenden —dice con orgullo—, el segundo año, todo es más práctico y el tercero es libre. Ellos no saben nada más que estudiar y aprender, y claro ser los mejores.
—Una vida dedicada a aprender. Sin una infancia feliz o social —dice sin esperar respuesta. Ve su reloj. Es tarde—. ¿Dónde está el escuadrón de AEP? —pregunta al final. Estos sin duda es muy cruel, pero los Agentes del AEP no son muy distintos a ellos. Así que no le queda otra que hacer su trabajo.
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—Son ellos —señala a unos niños—. Se los presento —el doctor camina hacia donde se encuentra el jet privado de la AEP, ahí se encuentran cuatro niños. Sus edades van desde catorce a nueve. Cuando entraron hicieron un saludo militar y el doctor les respondió con un "Descansen". El hombre se veía emocionado—. Ella es Scarlett Leroy. Especializada en tecnología, es la mejor hacker de este lugar presenta una niña con cabello marrón, su mirada era infantil y se le veía muy emocionada y feliz.
»Él es Colton Jones. Especialista en mecánica —a diferencia de la niña, este niño de cabello oscuro con corte militar no se le veía expresión en el rostro. La belleza del niño resaltaba, sin duda seria muy apuesto y demasiado llamativo para ser un agente—. Él Maximiliano Lehmann. Especialistas en inteligencia y análisis. Él es el mejor que hemos tenido. Es nuestro pequeño medico — «Debía ser el mayor», pienso John. El moreno lo vio directo a los ojos y lo saludó con un simple asentimiento, un gesto que le dio a entender que él no sería muy fácil de roer.
»Y esta hermosura es Lucía. Especialista en combate e inteligencia. Le puedo asegurar que lee la mente —en doctor coloca una mano en la cabeza de la niña—. No se engañe con su apariencia de Ángel, ella es buena en eso de infiltrarse y engañar.
Al agente le llamo la atención aquella niña, si tenía un rostro angelical, pero no solo eso, ella era la más pequeña del grupo y parecía tener más años que él. Nunca nadie lo había intimidado con una sola mirada.
—Entiendo. Voy tarde, así que muévanse —los niños subieron al avión y la azafata les indicó donde se iban a sentar. El Agente se despidió de los señores con un "Hasta nunca" y se montó. Ya sentado tenía en la mano los expedientes de cada niño, quería saber por qué pagaron tanto por ellos así que comenzó a leerlos.
—Soltero, asesino y espía. No lo creo —dice una niña. El levanta la cara y ve que es Lucía.
—¿Qué quieres niña?
—Solo lo analizo.
—Ja. Pues no me conoces y no sabes de lo que soy capaz.
—Si lo sé, mírate... eres débil, cobarde.
El hombre agarra el cuchillo, se acerca a la niña y lo pone en su cuello, esta ni se inmuta.
—No quieres averiguarlo —amenaza.
—Ves. Predecible. Solo quieres intimidarme, quieres que tenga miedo y me vaya —Lo ve de arriba abajo—. Casado, una hija y mujer embarazada. Nadie lo sabe sólo tú y ella. ¿Casa?... —se pregunta a sí misma—. Sí. Esta alejada, en el campo ¿No?
El hombre tensó la mandíbula y sólo se preguntó, ¿Cómo lo sabía?
—Fácil —replicó la niña. Él pensó que lo dijo en vos alta pero no, no fue así—. Y sé el nombre de tu hija. Sofía... ¿no?
—Si dices algo —brama. Odiaba a esa niña y eso que la acaba de conocer.
—Te doy un consejo. Nunca admitas lo que es cierto. Sí que eres estúpido —anuncia y ríe—. Me caes bien. Quieres protejer a tu familia y amenazas a una niña con cortarle el cuello.
El Agente se incorpora en su asiento y solo hace una pregunta:
—¿Cómo sabes todo eso?
—Soy muy observadora... y un mago no rebela sus secretos. Solo te digo dos —sonríe con inocencia mientras saca dos dedos—, supe de tu familia cuando dijiste que era ilegal lo que estaban haciendo y ambos sabemos que los espías no les importan las leyes sólo su trabajo, y el nombre de tu hija porque cuando Armando me presento levantaste una ceja. Pensé que era Lucía, pero afuera sacaste una pequeña sonrisa al recordarla, así que de tanto pensar un nombre parecido salió Sofía —comenta con orgullo. La niña no quitaba la sonrisa de su cara. Lo que él no sabía es que ella dijo Sofía por decir, no estaba segura si era Sofía o María, y él de tonto lo admitió—. También puedo saber tu clave telefónica. No como es, pero sé lo que utiliza, el nacimiento de tu hija o esposa en números.
—Cállate niña hablas demasiado —dice ya fastidiado. Ella había acertado en todo.
—Lo acabas de admitir. Ves, no piensas —suelta—. No sé el nombre de tu esposa porque no leo la mente, pero apuesto que debe ser María. La mayoría de las madres ponen nombres a sus hijos parecidos a lo de los padres y como Lucía no combina con John debe ser María. No todas las mujeres lo hacen, pero las de tu tipo sí. Alegre, arriesgadas y fastidiosas —él ríe. Era inevitable no recordar que lo hizo enamorarse de ella.
—Otra vez lo hiciste. Aceptaste todo.
—Oye niña. Ya me cansé de ti eres muy fastidiosa y hablas demasiado. Ya lárgate.
—Eso no lo sabes. No sabes si hablo demasiado o si de verdad soy fastidiosa. No lo sabes porque no lo analizas —la niña se para y va a donde están los demás. Vuelve y le da un teléfono, su teléfono. —. Ahora sabes porque hablo. Ni te diste cuenta cuando te lo quitaron y lo tenías en el bolsillo del pantalón. Así que AEP. No sabíamos a donde nos llevaban, pero Scarlett se encargó de todo. Rizosdeoro45 ¿de verdad? Eso es humillante —dice y se va.
Estaba anonadado esos niños lo habían distraído y esa niña que es la más pequeña lo uso para sacar la contraseña del usuario de la red de la AEP. Esa niña sin duda era muy peligrosa. Pero lo que él no sabe es como es ella de verdad. Ella puede ser buena, amable y dulce o mala, o una muy buena asesina.
Será divertido entrenarlos a todos. Esperaba convertirlos en adultos que supieran defenderse, a ellos y las posible seress que esperaban un excelente servicio.
Pero primero, tendría que anunciar que estos niños habían pasado la prueba sin que esta hubiera comenzado aún.