Respiro hondo el aire fresco, mi nariz esta helada y algo lastimada. Me encuentro tirada en el césped mojado, abrazando un peluche, mi mejor amigo, El perro. También está mojadito, pero no importa. —Tomaras un resfriado —repite Lucía por décima vez. He estado aquí desde hace unos treinta minutos. Hace como veinte minutos caía un poco de agua y hace como diez Lucía estaba sentada en la puerta. —No importa. No es para tanto —ruedo los ojos. —Es tu problema —brama y se va. Sí, ella murió. Mi única amiga ya no está y todo cayó. No estoy en un mundo de fantasía. Claro que no se iba a recuperar de la nada, ella estaba mal y yo sólo lo ignore. Limpio mi cara antes de levantarme. Max no está, se quedó hablando con Florencia, lavando su cerebro para que con el tiempo solo seamos un vago recue

