Sólo tardamos uno treinta minutos en llegar a nuestro destino. La casa de la otra vez. Esta vez no se tomó la molestia de dar vueltas para que no supiera donde quedaba, además claramente quería que recordara este camino. Él y el piloto bajan de auto, después Christopher me abre la puerta para que baje y lo sigo dentro de la casa. Él se dirige directo a las escaleras. —Está es la casa donde me encontrarás. Después de cada mandado vienes aquí y lo dejas —explica. —¿Por qué me elegiste? —Sin comentarios —responde. Entramos a lo que parece ser su oficina—. Siéntate —ordena—. Eres una chica curiosa ¿Sabes? Vives en una gran urbanización y ¿Robas? —Yo no robo, peleo. La única vez que robe fue cuando tú de la nada apareciste y mandaste a robar un camión —aclaro. —Bueno... eso preciosa es tr

